Viernes, 24 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

 

Aunque me parece intrigante tratar de pronosticar el destino electoral de una nación, no me deja de resultar un propósito que raya en la pedantería y la insolencia. Sin embargo, me lanzaré al abismo de la contradicción. Arrastrado por el placer y la curiosidad, desobedeceré mis consignas para tratar de predecir qué ocurrirá en las elecciones presidenciales de 2018. A partir de los movimientos y los pactos que veo en la atmosfera política actual, diré mis expectativas.

Empezaré refiriéndome al uribismo. El triunfo del No en el plebiscito, los bajos índices de popularidad de Santos y la disertación salpicada de embustes que corea, lo mantienen vigente. Además, hay que admitir que Uribe es un monstruo electoral, una fiera para buscar votos, hay mucha gente que lo sigue porque ve en su imagen a un verdadero líder, a un dios o incluso una oportunidad para convertirse en su hijo político.

Del mal denominado Centro Democrático y de una fracción radical del Partido Conservador, saldrá un candidato. La apuesta de Uribe es seleccionar a alguien sin tachas que agrupe a la derecha y pesque en el centro. Ahí están los nombres: María del Rosario Guerra, Paloma Valencia, Iván Duque, Carlos Holmes Trujillo, Alejandro Ordóñez, Rafael Nieto, Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. Uribe pretende alzar el trofeo de un solo golpe, sabe (como nadie) que en caso de una segunda vuelta los otros sectores se aliarían en su contra, como pasó con Zuluaga en el 2014. Hoy el uribismo luce oxigenado, fuerte y unido alrededor de un jefe, así que considero que tiene la primera opción para llegar a la Casa de Nariño.

A diferencia del uribismo, el santismo es una mentira, un esperpento pegado con mermelada que dejará de existir después de las elecciones presidenciales. Sin embargo, el proceso de paz tiene muchos seguidores, al igual que el poder que aún ejerce Santos (los últimos no son espontáneos), así que el gobierno tendrá la opción de competir. El asunto es que se respira una división. El candidato con más trabajo es German Vargas Lleras, pero no gusta en todos los sectores del santismo: quizás su principal debilidad es que sus ideas a veces parecen un espejo del pensamiento uribista. El otro candidato es Humberto De la Calle, un tipo serio, moderado y liberal que parece estar perdido en los escombros de la indecisión: no se ve cerca el guiño de Santos. Hoy el tal santismo es pura duda, eso lo hace lucir tembleque ante Uribe.

Por otro lado, se encuentra la denominada tercería, que está compuesta por un grupo de candidatos alternativos de varios partidos y movimientos: Clara López, Claudia López, Sergio Fajardo, Jorge Enrique Robledo, Gustavo Petro, entre otros. Este combo tiene el mismito problema que carcome a aquel fantasma que llaman el santismo: la división. Aquí cada quien camina por su lado, están ahogándose en un mar de ego, soberbia y dogmas, así no van para ninguna parte.

De modo que la realidad actual muestra a un uribismo fornido que alcanzaría su objetivo de ganar el trofeo de entrada o que al menos tendría asegurado su pase a la segunda vuelta, etapa en la que no sería tan favorito, a no ser que tenga como adversario a Vargas Lleras, quien tiene un talante político no tan lejano a Fernando Londoño y a Alejandro Ordóñez, y podría auspiciar un laberinto de víboras en el que cualquier cosa sucedería.

Para derrotar al uribismo se requiere de un candidato que proyecte equilibrio, mesura. Un tipo que reúna al partido Liberal, al Verde, al de la U, a Progresistas y sectores del Polo y del conservatismo. Obviamente, ése no es Vargas Lleras, tal vez podría ser un Humberto De la Calle o un Sergio Fajardo. Si no hay una coalición así, seguro Uribe, que es quien pone los votos, vencerá. Afortunadamente, creo que por ahora solo hay algo real: en política los presagios nacen muertos.

 

Carlos César Silva

@CCsilva86

 

La curva
Carlos Cesar Silva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

[Leer columna]

Artículos relacionados

Entre el miedo y la esperanza
Entre el miedo y la esperanza
El director de un programa radial en Valledupar, el domingo anterior, hizo estos dos...
“El Grito” le responde al coordinador de Cultura de Valledupar
“El Grito” le responde al coordinador de Cultura de Valledupar
En respuesta a su  artículo “El Eco del Grito”, publicado en PanoramaCultural.com.co...
Votar a los 16 sin conocer la constitución
Votar a los 16 sin conocer la constitución
  Los años siguen pasando, proponen por enésima vez una supuesta “reforma política”...
Tenemos que ser escritores
Tenemos que ser escritores
Apreciados compatriotas: Si desean seguir encontrando rastros de lo que hoy somos, es...
Los laberintos del poeta Luis Mizar
Los laberintos del poeta Luis Mizar
Las dificultades  de la vida son una metáfora de la fábula del laberinto, y a veces ...
.::La Parranda Vallenata: un rito de amistad::.
.::La arepa de queso: una delicia vallenata::.