Martes, 22 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

La canción "El trovador ambulante" apareció en el álbum de los hermanos Zuleta titulado "Mi canto Sentimental"

 

Estoy convencido –y asimismo deben de estarlo muchísimas personas- de que en cuarenta y cinco años  de vida artística que están frisando por estos tiempos, los Hermanos Zuleta no han vuelto a grabar un disco tan hermoso, tan impactante y tan perdurable como el “El trovador ambulante”

Reconozco que ellos tienen infinitas piezas antológicas que hicieron historia, paralizaron la simpatía popular y quedaron imborrables en la memoria de la fanaticada, pero, soy muy certero al afirmar que podemos coger una por una las casi quinientas canciones de su extraordinario repertorio, y son muy pocas las que estarían en condiciones  de equipararse  en música y en contenido con esta bellísima composición, que se lanzó en el transcurso de 1973 y enseguida ubicó a los Hermanos Zuleta en la cumbre y les abrió las puertas para iniciar la incontenible escalada de triunfos y ovaciones que cosecharon hasta finales de la década pasada, cuando, repentinamente,  se produjo la ruptura de la agrupación.  

“El trovador ambulante” es un disco fuera de serie que jamás ha tenido contendores en el panorama musical y muy difícilmente lograría perder el sitio privilegiado que ostenta en el inmenso panorama de simpatizantes. Tiene melodía, tiene ritmo, tiene letra, pero, sobre todo, tiene la genialidad creadora de Emilianito en el acordeón y la penetrante e inconfundible voz de Poncho, que se mezclaron armónicamente para convertirlo en una obra magistral que llena de placer y emoción a todos los oyentes.

Esta canción es autoría del destacado compositor Pedro García Díaz (q.e.p.d),  quien fuera fundador y cantante estelar del recordado grupo “Los Cañaguateros”, aquel fugaz conjunto que en los años setenta cautivó tanta admiración y simpatía, y nutrió de bellísimas composiciones al folclor vallenato. De ellas, sólo me animo a mencionar la tetralogía formada por “La negra Carmen”, “Vendaval”,  “La provinciana” y “Trébol legendario”.

La bellísima canción de los Zuleta apareció en el álbum titulado “Mi canto Sentimental” –el tercer elepé de esta agrupación- y a pesar de estar acompañado de once piezas magistrales, se convirtió desde su nacimiento en el éxito indiscutible de este larga duración. Por un efecto metonímico, que suele ocurrir con suma frecuencia en el habla popular y consiste en mencionar  una parte del contenido por el título de la obra, este disco también es llamado comúnmente “La quiromántica gitana”, haciendo referencia a la expresión similar que se cita en uno de los versos del coro. Sobre este detalle,  afirma el destacado historiador y folclorista Julio Oñate Martínez en su libro ABC del Vallenato, “Casi siempre ha sido el pueblo en las parrandas, el que atendiendo al tema o la resonancia musical de una frase, se ha tomado la libertad de rebautizar la composición”.

Como caso llamativo, “El trovador ambulante” está estructurado en cinco estrofas de cuatro versos pentadecasílabos con rimas total y parcial alternadas, una métrica que no es común en el arte vallenato –ni en cualquier otro tipo de composición musical-, debido a la dificultad que encuentra cualquier vocalista para cantar quince sílabas en un solo grupo fónico.   Sin embargo, la maestría vocal, el vigor pulmonar y la tesitura penetrante de Poncho, logran imprimirle un dominio singular a la extensión de los versos, que fluyen con una originalidad asombrosa dentro de la línea de entonación.  Todo este artificio conseguido, naturalmente, por la perfección que presentan los acentos rítmicos en cada uno de los hemistiquios que integran los versos mayores de la composición. Esto demuestra, grosso modo, el cabal conocimiento que tenía el autor sobre la métrica española.

Por los años en que apareció “El trovador ambulante”, la música vallenata vivía una época dorada, a causa de la copiosa fertilidad temática que presentaban sus compositores.  Muchos fueron famosos por el tono romántico, el sello costumbrista y el profundo lirismo que acentuaron en sus composiciones.  Pedro García, llamado “El gavilán atanquero”  fue uno de los más aclamados al conquistar el sentimiento popular con esta significativa canción que, aparte de su fantástica melodía, es un hermoso poema de fondo elegíaco que relata “la nostalgia  de un cantante atribulado, que inicia una vida andariega al descubrir que es víctima  de una infidelidad”.  La nostalgia del poeta es palpable desde los primeros versos: “De plácido reposo disfrutaba mi bohío,/ mi canto dominaba la noche caliginosa,/ vestido de luz fiesta estaba el corazón mío,/ en ese campo donde todo era color de rosa”.

Y continúa el desesperado autor con otras expresiones más sensibles que lo llenan de resignación. Enseguida narra la llegada de la gitana, quien descubre la traición  en las líneas de la mano del autor: “Pero apareció la quiromántica gitana / en mi mano derecha leyó su infidelidad./ Desde ese momento dejé sola mi cabaña / me fui como criatura que persigue la verdad”. El tercer apartado, que sirve de coro, es cantado, dos versos por los coristas y dos por el vocalista estelar. Narra la vida andariega que inicia el cantante, apenas se entera de la infidelidad: “Atravesé montañas, valles y praderas / como sombra intangible caminaba el cantante / se convirtió mi vida una quimera/ por eso ahora me llaman el errante”. EL cuarto apartado expresa la actitud y las consecuencias. “Ahora por su traición soy trovador ambulante,/ mi poesía es una queja y mi canción es un llanto,/ pregonando mi pena me la paso por la calle,/ llevando una amargura en mi melancólico canto”. Por esta belleza expresiva, no tengo reparos para afirmar que “El trovador ambulante” es  y seguirá siendo una canción inmortal de los Hermanos Zuleta.

 

Eddie José Daniels García 

 

Reflejos cotidianos
Eddie José Dániels García

Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.

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