Domingo, 25 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

 

La manifestación de los Cantos de Llano, compartida entre Colombia y Venezuela, acaba de ingresar a la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial del mundo, con medida de salvaguardia urgente.

Los Cantos de Trabajo de Llano representan un conjunto de expresiones inmateriales de la Orinoquía colombo-venezolana, asociado a las actividades de la ganadería. Esta tradición de más de 200 años, tiene como principal acción cuatro variantes orales y sonoras: los cantos de ordeño, los cantos de cabrestero, los cantos de vela y los cantos de domesticación (silbos, gritos, llamados, japeos), todos interpretados a capella en las faenas de trabajo con el ganado tanto en las sabanas como en los corrales y en los espacios de trabajo específicos de las fincas y hatos. 

La comunidad portadora de esta tradición, definida en los llaneros, mujeres y hombres, se ubica en la gran depresión de la Orinoquia. Los trabajadores de fincas, hatos y fundos que desempeñan tareas en el manejo de reses, en rebaño (arreo) o individual (ordeño) se consideran los portadores primarios de esta manifestación cultural reconocida a nivel mundial.

Los cantos de trabajo del llano se practican y se escuchan en Colombia, en la región de los Llanos Orientales, que comprende los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada, y en Venezuela, en los Llanos Centro Occidentales, en los estados de Portuguesa, Cojedes, Barinas, Guárico y Apure.

La región binacional la constituyen algo más de 500.000 km2. En esta extensión se adaptaron vacunos y equinos, junto con otras especies de animales domésticos, allegados con la presencia europea a partir del siglo XVI y constituyeron la base de una economía pastoril acondicionada a las condiciones geomorfológicas y ambientales del lugar.

La importancia de este nombramiento radica en la posibilidad de visibilizar y salvaguardar una expresión cultural que tanto en Colombia como en Venezuela se ha visto progresivamente afectada por procesos económicos y sociales en la región.

Estas causas, evidenciadas por ambos países, han generado cambios en la vocación pecuaria y en el uso de la tierra, al igual que de los patrones culturales básicos de la vida tradicional del Llano. Estos cambios han debilitado sensiblemente los Cantos de Trabajo de llano al modificar el universo cultural llanero, dando lugar a un lento proceso de desmemoria y abandono. Buscar su salvaguardia urgente desde una propuesta binacional pretende poner en marcha medidas de protección que integren más a la comunidad de los dos países portadora de la manifestación.

A través de una agenda conjunta entre el Ministerio de Cultura de Colombia y el Centro de Diversidad Cultural de Venezuela se dio paso a esta postulación. Sin embargo, en cada país, la participación comunitaria fue fundamental en la construcción de las estrategias de salvaguardia que acompañan el expediente que se remitió a la Unesco.

 

PanoramaCultural.com.co

 

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