Martes, 23 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

 

Los medios de comunicación, así como en general las personas naturales y jurídicas en Colombia, tienen unas obligaciones. Entre ellas se encuentra la función social consagrada en el artículo 58 de nuestra carta magna. Hace apenas un par de décadas las cadenas radiales y emisoras nacionales adoraban nuestra música vallenata y nacieron emisoras que programaban vallenato 24 horas, ahora muchas de esas emisoras lo hacen con el reguetón o con la música popular.

Esas empresas privadas, cuyo principal objetivo sabemos que es el lucro, viven al vaivén de lo que le puede interesar a los oyentes y al gusto de las nuevas generaciones y ellas giran alrededor de los cambios y tendencias, aunque también moldean e influyen en muchas de ellas.

Se supone que el Estado y en especial algunas instituciones como en este caso el Ministerio de Cultura deben interceder para que los particulares cumplan esa función social que les es propia, entre sus obligaciones también está la protección y conservación del patrimonio cultural e inmaterial, como lo es la música autóctona. Sin embargo, sabemos que se hacen los de las gafas.

En Colombia, algunas de esas cadenas radiales se encuentran en manos de conglomerados económicos extranjeros que no les interesa ni cinco el apoyo a los géneros musicales que los colombianos pretendemos preservar. Así que no esperemos que por voluntad propia esos medios cumplan los mandatos constitucionales.

Pero dice un adagio popular que cuando una puerta se cierra otra se abre, así que al vallenato del que hace unos años muchas emisoras se lucraron por décadas y por estas épocas le dieron la espalda, se le abrió otra puerta y fue la televisión quien se dio cuenta que esa expresión cultural no se encontraba en la decadencia que algunos creen, y decidió producir y emitir las exitosas telenovelas que le tienen hoy en los primerísimos lugares de rating y consecuentemente le generan grandiosas utilidades.

A comienzos de los años 90 una telenovela le dio gran impulso al vallenato y a muchos artistas, en especial a Carlos Vives. La exitosa serie Escalona fue la punta de lanza con la que descubrieron las programadoras la mina de oro que había en nuestra cultura caribeña y en concreto en nuestra música.

Luego, vinieron Alejo, Oye Bonita, Tierra de cantores, Rafael Orozco- el ídolo, Diomedes Díaz - el Cacique de la Junta, Los Morales, Tarde lo conocí y La Cacica.

La mayoría de estas telenovelas han batido records de teleaudiencia y hoy mantienen a millones de colombianos pegados al televisor todos los días, han revivido éxitos musicales de épocas anteriores y le dan al vallenato el lugar que se ha ganado no de manera fácil en el contexto nacional e internacional.

Algunos críticos atacan estas producciones televisivas, especialmente con el argumento de que son mentirosas y que no reflejan con exactitud los acontecimientos y la vida de los personajes. Creo que es equivocado pretender que la esencia de las telenovelas se sacrifique solo por narrar los hechos tal cual como fueron, no olvidemos el ánimo de lucro y el principal propósito de los propietarios de los medios.

Les deseo una feliz navidad y un próspero año, me tomaré mis merecidas y acostumbradas vacaciones. Hasta pronto.

 

Jorge Nain Ruiz 

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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