Jueves, 22 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Algunas poblaciones indígenas del departamento del Cesar / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

Para entrar a dilucidar el tema cultural en nuestro departamento se hace necesario primero que todo mostrar cual es la conformación de los grupos étnicos y entrando a escudriñar dicho tema encontramos que la creación de nuestro departamento obedece más a una necesidad política que a un conjunto de coincidencias étnico-culturales, como ocurre con otros departamentos (Esto lo he tratado en otros escritos de esta misma columna)

Componente indígena. Podríamos situar este componente étnico en un grupo que se conglomera en la Sierra Nevada de Santa Marta compuesto por: Los Arhuacos, con toda la carga de sabiduría ancestral de la que son portadores nuestros Hermanos Mayores, guardianes de sus dominios y consejeros del mundo para el respeto y conservación al medio ambiente, también están los Koguis, wiwas, y kankuamos, y situados en la serranía de Perijá tenemos a los yukpas. Estos cinco pueblos indígenas nos dan claras noticias de su existencia y de las connotaciones étnico-culturales que caracterizan a cada uno de ellos. Por eso encontramos palabras como kankurua, poporo, nabusimake, chipire, susugao y otras de sonoridad extraña a nuestros oídos

El hombre del río y de la Ciénega. El río Magdalena a su paso por el departamento del Cesar cobija en la margen derecha de su cauce a varios poblados, e irradia la cultura riana como prevalente en esos municipios, entre ellos podemos mencionar a Gamarra, La Gloria, Chimichagua y Tamalameque y bordeando la ciénaga de La Zapatosa e inmersos igual que los del río en la llamada “depresión momposina” está Chimichagua, Chiriguaná, El Paso, Astrea, además del corregimiento de San Bernardo perteneciente a Pelaya, San Sebastian perteneciente a Curumaní, el municipio de La Jagua segregado de Chriguaná. Cabe mencionar que los municipios de La Jagua, Bosconia y El Copey tienen similitudes muy marcadas afines a los pueblos del río y de la Ciénega, lo mismo que Becerril. Es por eso que encontramos palabras, dichos y remoquetes cariñosos como Juuaa, vacio, Peyo, Beto, Juancho, los corotos, la guimbia y los perendengues.

El santandereano. Como consecuencia de la violencia política de los 40 y 50, muchos santandereanos sentaron sus reales en este territorio muchos y formaron poblados como Pelaya, Pailitas, Curumaní. También estos pobladores se dirigieron hacia Codazzi y Manaure, segregados del municipio de Robles, hoy La paz. También hacen parte de este segmento poblacional el Municipio de González, reordenado por la Real Audiencia de Santafé de la jurisdicción de Ocaña, el municipio de Río de Oro que data de mediados de 1600 y el Municipio de San Alberto al parecer asentamiento de mediados de los años 50s del siglo XX, desglosado de la provincia de Ocaña. De ahí que encontremos también llamados curiosos a Carmito, Torcoroma, Guicho y otros muy curiosos que nos llaman la atención.

El hombre vallenato. El hombre vallenato propiamente dicho tiene un entramado familiar con la guajira y suele habitar la zona norte en el municipio de Valledupar. A este bloque también se le puede sumar el municipio de La Paz y Sandiego. Pegado a Valledupar está el municipio de Pueblo Bello con una mixtura poblacional entre indígenas, santandereanos y vallenato. que sentó sus reales en ese territorio. Aquí encontramos vocablos como: acordeones,  ombe guepajé, Poncho, pangao, enchoyao y otras extrañas al oído del resto de cesarenses.

Lo anterior nos permite controvertir el intento de homogenización pretendida desde hace algunos años con el llamado “País vallenato” donde se trata de meter en un solo paquete a los pobladores del departamento desconociendo estas marcadas diferencias culturales, sociológicas y antropológicas de sus pobladores.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

@Tagoto

Caletreando
Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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