Artes escénicas

Pioneros del teatro en Valledupar

Iván Fernando Márquez Gómez

03/02/2026 - 03:10

 

Pioneros del teatro en Valledupar
William Morón abrió el camino para que otros artistas como el colectivo Maderos Teatro brillaran en Valledupar

 

Los pioneros del teatro en Valledupar se hicieron notar en los años 60 y 70. El teatro como arte escénico tomó relevancia con el grupo “Homo Sapiens” quien, en su mayoría, hacía parte de un grupo literario también que recibió apoyo y enseñanzas de personas venidas del sur del continente en la época de las dictaduras, como Videla en Argentina y Pinochet en Chile.

Entre sus integrantes, se encontraban pintores, poetas, escultores o intelectuales como Omaira Mendiola, Rosario Díaz Ariza, Raquel Medina, Martín Pimienta, Lolita Acosta de Villarroel, o Ricardo Palmera su director (quien años más tarde se haría conocer bajo el nombre de Simón Trinidad de las FARC. Este grupo tenía como sede el  barrio Cañahuate y era apoyado por el Instituto de Cultura y Turismo del Cesar.

William Morón llegó a Valledupar de Urumita (La Guajira) con 8 años de edad al barrio Cañahuate. Siendo un adolescente, empezó a cantar en el coro del Colegio Sagrado Corazón de Jesús con el apoyo del rector español Pedro Jaimes y del secretario de educación Dagoberto Fuentes Zuleta, así como del padre Virgilio Fernández para esos años.

A William le nació la idea de hacer teatro con las tradiciones y costumbres de la costa caribe, tomando como guía el teatro regional de la Universidad de Antioquía, por eso bajo la guía del chileno Franklin Mejía Quiñonez, montó obras relacionadas con el folklor vallenato. La primera fue “La custodia de Badillo” composición de Rafael Escalona. Para elaborarla, tuvo que trasladarse hasta esa población para investigar, aunque la obra no pudo estrenarse.   

Esto no lo desmotivó, todo lo contrario, le dio más fuerzas, por todo esto, William no solamente es un maestro en la representación de monólogos, también es uno de los pioneros y fundadores del teatro en Valledupar, cuando los inicios de la Casa de la Cultura en la ciudad, bajo la dirección de Álvaro Castro Socarrás, quien traía lo mejor de este espectáculo para presentarlo en la capital mundial del vallenato.

Cabe aclarar que, en Valledupar, era una costumbre llamar teatro a las salas de cine, que no tienen nada que ver con las presentaciones en vivo, entre las que se pueden citar El Teatro Cesar, El Teatro Caribe, así como el Teatro San Jorge ubicados en el centro de la ciudad y el Teatro Ariguaní entre los más famosos y concurridos para los años 80s y 90s.

Unos años más adelante, fue creado otro teatro llamado el Teatro Avenida por la avenida del barrio Simón Bolívar, para que los moradores de los barrios Doce de Octubre, Primero de Mayo, San Martín y otros cercanos, pudieran asistir y ver las películas de esas épocas, que siempre eran de vaqueros, chinas y mexicanas. 

Del grupo “Homo Sapiens” se formó otro llamado “El Candil” en 1976  con la idea principal de hacerle frente a la Casa de La Cultura por que esta no funcionaba bien, la que era manejada por pintores y artistas de la ciudad. El nombre de Candil surgió porque, para ese entonces, Valledupar sufría mucho por la falta de energía eléctrica y les tocaba ensayar con velas por los constantes apagones.

El Candil hizo varias presentaciones y realizó giras por algunos municipios del departamento del Cesar y de La Guajira, como: Becerril, Codazzi, Fonseca así como en varios  corregimientos en donde presentaron la obra “Los papeles del infierno”, de Enrique Buenaventura. “Fue una exitosa gira, también se presentaban tres obras en una: La maestra, El entierro y La autopsia, con temas relacionados en la políticos”, explicó alguna vez el maestro William en una entrevistas que le hice.

La protesta del grupo surtió efecto porque la Casa de la Cultura vio que el grupo sabía y estaba obteniendo buenos resultados en sus presentaciones, por lo que fueron llamados para presentar obras de teatro en esta institución, con obras como: “El Entierro” “La Autopista” y “La Maestra”. Las que se convirtieron en grandes presentaciones siendo la revolución del teatro.

Después de todas esas presentaciones, empezó William Morón con sus famosos monólogos, los que también se convirtieron en otro gran éxito del teatro, no solo en Valledupar sino en toda la costa Caribe y Colombia.

Lo más curioso de esta historia, es que William escribía los monólogos para que fueran representados por las mujeres que hacían parte del grupo, pero ellas no daban con el personaje, por tal motivo le tocó a él asumir la responsabilidad de representarlos, lo que resultó todo un éxito con su gran actuación y manejo del vocabulario y arte escénico ante el público.

William Morón fue director del grupo de teatro de la Casa de La Cultura y quería montar varias obras como: “La Custodia de Badillo” “La Patillalera” y “El Coronel no tiene quién le escriba”. Pero Poncho su director quería otra cosa, eso lo obligaba a realizar sus monólogos.

El grupo “El Candil” se desintegró cuando fueron nombrados como director de la Casa de la Cultura Alfonso Cotes Queruz y Camilo Hoyos, como codirector, por lo que William formó otro grupo con estudiantes del famoso Colegio Nacional Loperena, entonces pasó a llamarse “La Antorcha”.

El maestro William, también fue el creador de ese grupo llamado “TEVA” Teatro Experimental Vallenato”.

En donde participó nuestro amigo de infancia y juventud del barrio el Carmen “Poncho” “Alfonso Javier Romero” con apenas 12 años de edad, quien vive en España desde hace más de 25 años, habían muchos miembros sin distinción de edad o experiencia, pero amantes del teatro. Realizaron las obras “El Valiente Gazapín”, “El Coronel no tiene quien le escriba” de Gabo y “La Patillalera”, de Escalona.

Lamentablemente, en una de las presentaciones en el viaje de regreso, perdieron la vida varios integrantes del grupo, como Albita Castillo, muy amada y conocida en la ciudad de Valledupar, un golpe muy duro y se desintegró el grupo.

Varios años después, para rescatar el teatro se fundó “Maderos Teatro”, desde el 27 de marzo del año 2015 creado por: Deiler Díaz Arzuaga como su Director, junto a sus colaboradores, Rafael Moreno, Clarisa Cuadros, Carolina Rodríguez, Luis Martínez, Gabriel Rodríguez y Norberto Campo.

Este grupo ha jugado un papel relevante y trascendental en el rescate del teatro en Valledupar y en el departamento del Cesar, demostrando que esta tierra no solo es música y vallenato, desde entonces lo mantiene vivo, con la Ruta del Teatro desde el año 2025.

La ruta del teatro recorrió 25 municipios del departamento del Cesar haciendo presentaciones completamente gratis en varias poblaciones de muy buena calidad, en sitios como las plazas, parques y colegios.

Un merecido aplauso y reconocimiento a William Morón y a todos los que lo acompañaron como pioneros del teatro en Valledupar, así como a Maderos Teatro quienes luchan actualmente por esa pasión, ojalá sigan las presentaciones de este colectivo artístico con más apoyo de las autoridades, para que no se apague el amor por el teatro en Valledupar y en todo su departamento.

 

Iván Fernando Márquez Gómez

Sobre el autor

Iván Fernando Márquez Gómez

Iván Fernando Márquez Gómez

Libre Pensador

Iván Fernando Márquez Gómez es periodista y escritor. Nacido en Valledupar, acumula más de 20 años de experiencia en los medios de comunicación y la docencia, en Venezuela y Colombia. Mantiene un blog personal, Libre Pensador, y escribe para otros medios como el periódico Doble Vía o la revista Aquí el César.

 

@LeyendaIvn

2 Comentarios


Hanner José Freyle Nieves 03-02-2026 10:27 AM

Saludos a los lectores de este espacio escrito. Importante reconocimiento a William Morón, vecino y amigos del barrio sicarare. Grande entre los grandes, personaje que dedicó toda su vida a hacer cultura desde la puesta en escena con un estilo original muy particular. Felicitaciones.

ELIZABETH MIRANDA GUERRA 04-02-2026 06:33 PM

Iván Fernando Márquez Gómez es, tercamente el periodista, escritor, el historiador del quehacer cultural, social, artístico y más, del universo y vida del mundo vallenato. Incluso, ha incursionado con éxito y respeto, a través de sus columnas en un terreno movedizo como lo son los temas políticos. He leído con interés, la insistencia, a través de sus escritos; de no dejar que la gente, el pueblo, las personas, las organizaciones culturales, los hacedores de teatro, los entes que desde la Alcaldía de Valledupar y la Gobernación del Dpto del Cesar, trabajan en el Área de Cultura, se olviden, que hay un hombre con nombre: WILLIAM MORON, que dedicó toda su vida al teatro, a las artes escénicas, que llenó de gloria, aplausos y ovaciones la historia del arte en Valledupar, Colombia y el exterior. Él (WILLIAM MORON) es, la paciente gota de agua, que cae callada, -casi imperceptible-, sobre la misma piedra, hasta que logró perforar la frialdad, el poco o ningún aprecio desde lo gubernativo, hasta que empezó a tener éxito y reconocimiento nacional e internacional. Su enamoramiento ciego por el teatro -fundamentalmente- lo llevó a crear, impulsar y promover ésta pasión, dando lugar a magníficas organizaciones culturales enfatizando en el teatro. Hoy, ese hombre, que creyó en él, que posicionó el teatro y las artes a nivel local, nacional e internacional y que por fin recibiera un poco el apoyo administrativo; se encuentra en una cama de hospital con una delicada enfermedad. Es el momento de rodearlo, que sepa y sienta que estamos con él. WILLIAM MORON, te estamos esperando. Gracias Iván Fernando Márquez Gómez, terco, periodista, comunicador, futbolista, por persistir con tus escritos, en tu idea solidaria de NO OLVIDARNOS de la situación de William Morón, el teatrero.

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