Artes escénicas
Eiser Moscote: Negranza de la Guajira para el mundo

El poder del arte no conoce límites, no entiende de barreras y puede con todo. Soy testigo de la juventud que teje esperanzas y transformación en La Guajira y en el mundo a través de la danza, de mover el cuerpo y el espíritu hasta quebrantar la desesperanza y activar los sueños, de no resignarse a un planeta en crisis sino comprender que la danza tiene un poder para cambiar realidades. Son muchos los y las bailarinas que podría mencionar, pero hoy hago un homenaje a quien por años ha sido aliado de la causa feminista y social que lidero (Evas&Adanes).
Él es Eiser Moscote y todo su equipo de hijos e hijas de la danza que hacen parte de su organización “Show Time Dance”. Eiser es el ángel negro de la danza, un joven poseedor de un talento sublime, de un don de servicio y una sensibilidad social incomparable, el que nunca dice no ante una buena causa.
Eiser, por medio de su fundación y de todo lo que hace, lleva más de una década cambiando prejuicios sociales alrededor de la danza urbana por proyectos de vida para jóvenes que encuentran en esa expresión universal la salvación. Definitivamente, el arte suma determinación y empoderamiento a una nueva generación guajira que se danza entre esperanzas y creatividades.
Eiser, el gladiador afro-guajiro que nunca se rinde
En la actualidad, luego de recorrer diferentes partes del mundo, de “tener” que estudiar Ingeniería Industrial y de ser distraído por miles de circunstancias que probaron su resiliencia, su pasión por la danza y su grandeza creativa, nos entrega con su particular generosidad el montaje más poderoso que mis ojos han visto: Negranza, su montaje sincero y sensato para titularse como licenciado en danza y profesional en artes de la Universidad de Antioquía.
No es éste un trabajo de grado inerte, es una obra viva, que respira, que estremece, que nos hace llorar, nos recuerda la necesidad de volver a respirar y nos lleva a reflexionar sobre la importancia de seguir rompiendo moldes que nos llenan de cargas, amarguras y esclavitudes innecesarias.
Bien lo dice Eiser: su trabajo de grado Negranza “es una confesión desde el respeto, el amor y el arte. Donde la autorreferencia y vulnerabilidad se convierten en caminos de exploración identitario desde la danza”
Tuve ocasión de vivir su estreno en Medellín y, sin temor a equivocarme, declaro que esta obra recorrerá países, ciudades, comunidades, territorios, entidades, y universidades como una herramienta polinizadora y salvadora de miles de espíritus. Es esto lo que necesita la humanidad: reencontrarse con la libertad del Ser, con el perdón, el amor propio, el cuidado integral y su origen, desde la diversidad propia de todos los ecosistemas, porque eso somos, diversidades, emociones, poderes, amores.
Gracias, Eiser, por esta gran obra y a tus asesoras/asesores por ayudarte a tejer este gran telar creativo, disruptivo, revolucionario y denunciante de las violencias y microviolencias. Merecemos más seres como tú, con tu generosidad activada siempre para servir y aportar lo mejor a todos, todas, todes, con una fuerza afroguajira única y revitalizante.
Que sigan los vientos guajiros llevando a Negranza por todas partes, cada día es mas necesario liberarnos y volver al origen de ser humanos, eres un orgullo guajiro. ¡Gracias infinitas por tanto!
“Negranza es el resultado de una investigación-creación que surge de la necesidad de volver la mirada hacia el propio cuerpo y reconocer en él las huellas de experiencias relacionadas con la racialización, las expectativas sobre la masculinidad, las miradas externas y las formas de regulación corporal que han atravesado mi experiencia como hombre afroguajiro y bailarín. Durante diferentes momentos de mi vida, mi cuerpo ha aprendido a contener determinados movimientos, modificar su apariencia, controlar gestos y responder a expectativas sobre la manera en que debería comportarse un hombre afro. Investigar estas experiencias desde la danza representa, por tanto, una posibilidad de comprender aquello que ha ocurrido en mi propio cuerpo y convertirlo en materia de exploración, reflexión y creación”(Eiser Moscote).
Fabrina Acosta Contreras






