Artes escénicas

Las artimañas de Andrés Bravo “El Rolo” y su show en Valledupar

Johari Gautier Carmona

26/08/2013 - 12:30

 

Las artimañas de Andrés Bravo “El Rolo” y su show en Valledupar

Andrés Bravo El silencio del inicio llamó la atención del público. Andrés parecía perdido y quizás inhibido por unos focos que aportaban brillo a esa barba incipiente. Los segundos pasaron y el público aglomerado en la Alianza Francesa no pudo contener una risa. Algo estaba a punto de romperse.

“¡Todavía no he empezado!”, expresó Andrés Bravo sintiendo el clamor de unos espectadores burlones y, al punto, explicó el motivo de ese mutismo exagerado: “Acabo de llegar de Bucaramanga… aunque salí esta mañana a las 9”.

Más de diez horas de viaje para un trayecto cercano no es lo más recomendado, sobre todo cuando se actúa el mismo día en un escenario desconocido. No obstante, “El Rolo” supo aprovechar la ocasión y desviar la atención enfatizando su condición de cachaco.

Al inicio, la táctica de victimización no parecía dar resultados pero, con un poco de insistencia, el público se mostró comprensivo y supo perdonarlo. En realidad, si Andrés es “rolo”, no es por su culpa: él nació en Bogotá y eso le puede pasar a cualquiera, incluso a los más prevenidos. Además, su mamá era de Pasto y su papá de Santander (o viceversa).Ellos tampoco son responsables.

De cómo salió Andrés del atolladero, les contaré que sólo fue debido a unos amores fogosos, aunque siempre platónicos. Sí, con esa historia de Mariana, un amor tan inocente como imposible.

Él se empecinó en estar con ella, se enamoró irremediablemente –como suele pasar con el primer amor–, pero el “Rolo” lo hizo de una manera distinta, sin equivalentes, rompiendo todos los límites de lo ridículo y, quizás por eso, por ese abuso de ternura, esa fijación por encontrar el amor perfecto, consiguió seducir a la audiencia.

Andrés ya nos tenía atados a todos. Su amor por Mariana –una chica que, por lo visto, se sentía atraída por él pero no terminaba de caer– ofrecía un suspense que fue dilatándose con los episodios del colegio y esos exámenes orales indiscriminados que terminaban siempre incomodando al protagonista.

Hay que reconocer que el Rolo no es un gran seductor –aunque sus técnicas cursis acaban desgastando a las más difíciles presas–, pero afortunadamente, tampoco es un buen alumno y eso le ayuda de cara al público.

Si hemos de hablar de las estrategias maquiavélicas que empleó Andrés para ganarse a la audiencia en Valledupar, miremos con lupa el evento de la Casa de la Cultura. Allí el artista rebasó las fronteras de lo aceptable, fue incluso en contra de la ética del artista profesional al ponerse de acuerdo con el público para simular una entrada triunfal.

“Hagan el máximo de ruido para que los que estén afuera se motiven a entrar”. Eso fue lo que dijo y, de esta manera, Andrés engañó al público que se entregó inocentemente a sus maniobras. Por cierto, en primera línea andaba yo aplaudiendo efusivamente para que otros se apersonaran (sin darme cuenta que alimentaba el ego insaciable de un hábil cuentero).

Sin embargo, lo peor de todo vino después, cuando “El Rolo” exigió que se repitiera la ovación y todos volvimos a aplaudir con una redoblada intensidad. “¡La embarraron! –manifestó él con un gesto humilde–. ¡Háganlo nuevamente!”.

La hazaña le salió maravillosamente bien, y siguiendo con dos cuentos conmovedores, de los que debo destacar el de la liga de superhéroes, el joven artista nos confirmó que contar historias es un arte que transporta a las emociones más profundas del ser humano.

De si Andrés se robó algunos aplausos en Valledupar, no opinaré en este artículo, pero no cabe duda de que su actuación tuvo un impacto notable. De eso sabe una cucaracha que “El Rolo” aplastó vulgarmente para demostrar su amor a una jovencita. Otra anécdota que pasaré por alto…

 

Johari Gautier Carmona

Para PanoramaCultural.com.co

Sobre el autor

Johari Gautier Carmona

Johari Gautier Carmona

Textos caribeños

Periodista y narrador. Dirige PanoramaCultural.com.co desde su fundación en 2012.

Nacido en París (en el distrito XV), Francia. De herencia antillana y española. Y, además -como si no fuera poco-: vallenato de adopción.

Escribe sobre culturas, África, viajes, medio ambiente y literatura. Todo lo que, de alguna forma, está ahí y no se deja ver… Autor de "El hechizo del tren" (Ediciones Universidad Autònoma de Barcelona, 2023), "África: cambio climático y resiliencia" (Ediciones Universidad Autónoma de Barcelona, 2022), "Cuentos históricos del pueblo africano" (Ed. Almuzara, 2010), Del sueño y sus pesadillas (Atmósfera Literaria, 2015) y "El Rey del mambo" (Ed. Irreverentes, 2009). 

@JohariGautier

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