Artes escénicas

Alicia Alonso, la reina de la danza en Latinoamérica

Redacción

18/10/2019 - 08:35

 

Alicia Alonso, la reina de la danza en Latinoamérica
Una clase en el Ballet Nacional de Cuba con Alicia Alonso / Foto: Danza.es

 

Alicia Alonso, una de las figuras fundamentales en la historia reciente de la danza, murió el 17 de octubre de 2019 a sus 98 años. Parecía inmortal. Muchos lo creían. Su legado artístico, sin duda, lo es.

Referente del ballet clásico desde hace décadas, comenzó Alicia Alonso a estudiar ballet en la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana. Tenía 9 años, y su nombre entonces era el de Alicia Martínez, que más tarde cambió por el de "Alonso", apellido de su marido con el que se casó a una temprana edad.

En Nueva York se formó la bailarina con Anatole Vilzak y Ludmilla Schollar en la escuela del American Ballet. Y allí debutó también profesionalmente con los musicales Great lady (1938) y Star in your eyes (1939) con coreografía de George Balanchine. Pudo trabajar después con este coreógrafo, dentro ya del American Ballet Theatre fundado en 1940. Y fue intérprete principal en el estreno mundial de obras de Balanchine como Undertown y Theme andVariations. Mikhail Fokine, Leonide Massine, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, otros de los creadores con los que Alicia Alonso trabajó durante su estancia en Nueva York. Fue estrella invitada durante la década de los cincuenta de Los Ballets Rusos de Montecarlo y se convirtió en la primera intérprete americana en bailar con el Bolshoi y el Kirov, en teatros de Moscú y Leningrado.

Directora del Ballet Nacional de Cuba, desde 1948 cuando fundó la compañía junto a su marido, entonces Ballet de Alicia Alonso, ha sido prima ballerina por diferentes compañías y lugares. Sus versiones coreográficas de clásicos como Giselle, papel por el que es más recordada, se han bailado en principales formaciones internacionales.

A lo largo de sus más de 50 años de carrera recibió 122 distinciones nacionales y 177 reconocimientos internacionales. Fue Embajadora de buena voluntad de la UNESCO y Doctora Honoris Causa por la Universidad de La Habana; recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Orden de las Artes y las Letras en Francia, entre otros reconocimientos.

Del Ballet Alicia Alonso al Ballet Nacional de Cuba

El año 1948 resulta fundamental en su vida. Ese año fundó en La Habana, y junto a su marido, el Ballet Alicia Alonso, convertido posteriormente en Ballet Nacional de Cuba. Siguió bailando con el American Ballet Theatre y los Ballets Rusos de Montecarlo, hasta que en 1959 el Gobierno de Fidel Castro le dio a la compañía su apoyo oficial. Con los años, el Ballet Nacional de Cuba se convertiría en una de las compañías señeras del mundo del ballet, e incluso en los tiempos de mayor cerrazón de la isla fue capaz de viajar por todo el mundo, incluído Estados Unidos.

Resumir en unas pocas líneas la fecunda biografía de Alicia Alonso es tarea inútil. Son innumerables los títulos clásicos que ha bailado o coreografiado, las compañías con las que ha actuado como invitada, los premios que acumulaba o los bailarines a los que ha dado la oportunidad de brillar.

El ballet cobró en Cuba un interés inusitado gracias a ella, y en torno al Ballet Nacional de Cuba surgieron historiadores y estudiosos de este arte en todo el mundo. También hubo sombras en su biografía. Se hablaba de su carácter intransigente y de carreras truncadas por su afán de protagonismo. Pero nadie puede negarle su innegable entrega. En esa citada entrevista crepuscular decía: «¿Usted sabe en qué me pienso todas las mañanas al levantarme?... En vivir. Me gusta mucho la vida, y creo que soy útil en la vida; eso me da un estímulo muy grande para seguir viviendo. Física y mentalmente, el ser humano tiene tendencia con los años a cansarse y a huir de la realidad; a querer descansar. ¡No! Todo aquel que tenga algo que ofrecer a los demás seres humanos no puede de ninguna manera descansar. Nos debemos a los demás».

 

PanoramaCultural.com.co

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