Artes plásticas

Cesar Páez: “Quiero entender mi entorno con otros ojos”

Redacción

11/10/2013 - 11:20

 

Cesar Páez En la Alianza Francesa de Valledupar, la exposición Rasgos nos recuerda la vida de quienes trabajan en el anonimato y contribuyen a que las calles de una ciudad grande sea agradable (y menos grande de lo que parece).

El artista bogotano Cesar Paez hace parte de esas almas inquietas que deciden aventurarse en el vasto entramado de su entorno habitual en busca de algo valioso, esa esencia que anima las cosas.

En esta entrevista, el autor nos revela lo que hay detrás de esta exposición, sus influencias y sus ideas acerca de las calles de Bogotá: unas percepciones que van muy ligadas a un proyecto artístico que sigue creciendo.

La exposición “Rasgos” se nutre de la vida de las calles de Colombia, pero ¿Cómo surgió la idea?

La idea de registrar estas imágenes lleva dando vueltas en mi cabeza desde hace ya varios años.  Desde mi infancia, cuando salía con mis padres, me fascinaba ver los trabajos en las calles, los artesanos, los vendedores, todo aquel que de una u otra forma estaba ahí, y que cuando yo salía eran algo nuevo, que no veía todos los días, eso me parecía inquietante.

Luego en la universidad, en la realización de mi tesis, quise  trabajar algo que relacionara los oficios con mi carrera, no lo pude hacer y terminé haciendo una tesis enfocada en otra cosa.

Sin embargo, la idea seguía ahí, el gusto por obras de arte que mostraban acontecimientos en donde se evidenciaban trabajos realizados, oficios, la relación del ser humano con la historia, los objetos y las labores, como los magníficos trabajos de Velásquez, Peter Bruegel, Rembrandt o en tiempos más contemporáneos el art pop, me seducían y me motivan a hacer algo, que en aquella época no sabía bien qué era, o cómo lo quería ni en qué formato, ni dónde.

Para el año 2011, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, lanza una convocatoria para el salón de Agosto o Proyecto SA 2011,  para artistas y curadores autodidactas, estudiantes y profesionales, en la cual se propone abordar el tema de la memoria, y para los autodidactas, está en relación con la comunidad. Me acuerdo de esta convocatoria porque era la segunda vez que me presentaba, con más seguridad aunque con un poco de miedo de fracasar ya que  la primera vez no había sido seleccionado.

Salí en bus y a pie a mirar y recorrer Bogotá. Despacio, descubrí otra ciudad, no la injusta, no la que corre todos los días, no la fría, ambigua, de lugares históricos, Museos, etc, no la de los partidos de futbol y misa los domingos, o la loca nocturna.  Descubrí la ciudad que tiene guerreros (personas que trabajan día tras día) y objetos mágicos, aspectos que dan color y vida al gris constante de acá.

Entonces, me sentí atraído por el color, me sentí como impresionista buscando esa imagen del exterior, como redescubriendo el agua tibia, y redescubriéndome a mí mismo, como si de repente viera un reflejo de algo que siempre había estado y que simplemente ignoraba. Hice dibujos, tomé fotografías, no hice trabajos para la universidad  y empecé a darle forma a lo que sería la propuesta gráfica para el Museo. Me gustó esa salida por que vi como diría Virilo, un autor que conocí por una bienal de barrio acá en Bogotá (pero eso es otra historia) “la ciudad desde lo inexplorado, lo banal, lo minúsculo y casi interesante que escapa a la mirada de lo usual, lo monumental y lo exótico”, además me gustó porque caminé, algo que me gusta mucho hacer.

Presenté una serie de “esténcil” sobre radiografías, bajo el título de Radiográfica intimo Work” en donde mostraba los trabajos que había visto, en donde resaltaba algunos de esos oficios que se dan en las calles de Bogotá, así como los objetos que hacen parte de esos labores.  Acá, en este justo momento, es cuando retomé una de los aspectos  del arte, de mi vida, de la sociedad que me habían gustado y comencé a tejer un primer intento de lo que sería “Rasgos”.

Después de la exposición, varios meses después en la casa, me conseguí un rinconcito donde trabajar, mi primer taller, con aprobación de mi madre y media de mi padre  y se me ocurrió, mejor, tuve la corazonada, de que esto no podía parar en solo esa muestra, que tenía que hacer algo, aunque y, como lo dije anteriormente, no tenía ni idea bien qué era, o cómo lo quería ni en qué formato, ni dónde.

Y por cosas del destino, que a veces suele jugar a favor o en contra, pude vender un par de cuadros  con lo cual pude  invertir en materiales que más tarde se convertirían en los cuadros que hacen parte de Rasgo.

¿Cuántas obras componen la exposición en total y cuánto tiempo tardó en elaborarla?

La propuesta de Rasgo es un proyecto en el cual llevo trabajando hace varios años. El tiempo que me demoré en la realización de esta obra fue aproximadamente dos años. Sin embargo, no puedo decir con certeza que el trabajo haya terminado acá ya que sigo realizando trabajos relacionados con esta propuesta y la idea es continuar registrando gráficamente este Rasgo, pero en otros lugares de Colombia. Actualmente, esta obra está compuesta por 14 dibujos realizados sobre papel acuarela en una técnica mixta, 12 cuadros al óleo de diferentes dimensiones, pero como digo, estas cifras son relativas, pueden cambiar en un futuro.

¿Qué mensaje quiere transmitir a través de esta obra?

Bueno, yo busco en primera medida expresar de forma libre y tranquila esa inspiración, que me da la ciudad y sus colores. En segunda medida, dentro de esa ciudad, busco resaltar esos oficios, trabajos, labores junto con las personas que lo realizan y que le dan movimiento, vida, color,  magia al contexto y que pasan por desapercibidos, sin ser apreciados y valorados. En tercera medida, quiero entender mi entorno con otros ojos y mostrar que al ver de otra forma, lo inusual, se puede entender la realidad y, redescubrirse en ella. Mostrar que este tipo de trabajos es un rasgo de identidad de nosotros, que bajo las condiciones en las que ha se ha dado nuestra historia, nuestra sociedad y nuestra economía, como latinoamericanos, colombianos que somos, nos buscamos de manera creativa y admirable la forma de trabajar y vivir, que cualquier buen trabajo, vale el respeto y la admiración. Busco entender y mostrar la relación que tenemos con los objetos.

En muchas de las obras expuestas en la Alianza Francesa de Valledupar, vemos que aparecen figuras humanas –a veces disimuladas entre las pinceladas–. ¿Considera que las personas son el centro de esta exposición?

Yo creo que para los artistas, (yo no me considero como tal, yo le digo a mis amigos que el artista es el que se va, el que se muere o el que llega a la edad adulta demostrando que trabajó para el arte) el ser humano es una de las fuentes maravillosas de trabajo, ya que, a través de éste, se van reflejando estados, se me viene a la mente un Jacanamijoy; sensaciones, un trabajo de pollock o Basquiat quizás nos sirvan; momentos históricos como el fascinante trabajo “Marat assassine” de Jacques Louis David; insatisfacciones, miedos, etc., que ponen al hombre contra las cuerdas y lo hacen de forma indirecta reflejarse, cuestionarse o simplemente admirarse. En mi caso, y quizás de forma un poco libre e indirecta se fue dando esto también. La figura humana se teje como centro, en este caso para mostrarlo en una actividad de trabajo, como muchos ya lo han hecho en el arte.  Aunque también están presentes y son importantes los objetos, los cuales me fascinan y me gusta cómo se relacionan con el ser humano.  Pero hay muchos temas, no solo el ser humano me interesa.

Notamos un gran contraste en el uso de los colores. Algunas obras combinan tonalidades claras mientras que otras se destacan por su fondo negro u oscuro. ¿A qué se debe esto?

La mayoría de las obras buscan explorar los colores que construyen la figura central en la cual estoy trabajando o quiero trabajar, y explotar esos colores para que se conviertan en la atmosfera de sueño de toda la obra. Por ejemplo, en la obra que se titula “guerrero-vendiendo-sobreviviendo”, en ella busco una atmosfera de toda la obra con el simple color amarillo que me sugieren las empanadas que vende este señor y los blancos de su delantal de trabajo.

Sin embargo, te cuento que eso no lo es todo. A la hora de pintar, también pienso el lugar, cómo está la luz (que es muy importante para mí), para recrear toda la obra. Esto sería como lo que técnicamente busco, porque, hay otra parte de la obra en la cual, se influencia el estado de ánimo, de fatiga, la luz en el taller, el clima del día y demás cosas que hacen que la pintura cambie. Y está finalmente que el cuadro va dándose a  su manera y  a veces el color se transfigura completamente.

Esto es algo que he venido explorando y vivenciando en mis pinturas. Creo que en el arte todo el tiempo uno se descubre y por más que allá una propuesta como lo del color que trato de hacer para recrear la atmosfera, hay momentos que solo el paso del tiempo y del trabajo en la obra lo va dando.

En la presentación de “Rasgos”, usted habló del grafiti como una influencia importante. ¿En qué se percibe esta influencia en sus obras?

El grafiti acá en Colombia me parece fascinante por sus colores, su creatividad, sus formas, su manera de denunciar y protestar en medio de tanta bala e injusticias, aunque en otros sea simplemente estético. Me parece que con los grafitis, las ciudades se cuestionan más.  En Bogotá, actualmente hay una movida muy fuerte de grafiti, por muchos sectores hay muy buenos trabajos e indirectamente, por donde uno se mueva están presentes estas obras que, de una y otra forma, lo van tocando a uno, lo van llenando y lo van haciendo cuestionarse. Yo creo que esta manifestación artística me ha influenciado en la forma de manejar el color y la figura, me gusta ver cómo se tejen estos dos elementos para crear un mensaje, que impacta.  En mi vida tuve la oportunidad de tener un gran amigo  y un par de estudiantes que todos los días me hablaban del grafiti, les brillaban los ojos cuando me hablaban de este movimiento, lo cual me enseño a quererlo y aprender de él.

¿Considera que el Grafiti ha pasado a ser algo artístico y no tanto crítico o subversivo como en los años 80?

El grafiti en estos días tiene más elementos y recursos con los cuales trabajar y eso ha hecho que las imágenes que se construyan sean más dinámicas, más estilizadas y más complejas, pero con la facilidad de mostrar y criticar la realidad de una manera más fuerte.  Creo que el grafiti  es un elemento artístico que, como tal, comunica y es en esa comunicación puede criticar, embellecer o cuestionar.  Creo que sigue más crítico y con más potencia que antes.

También mencionó al artista Obregón como gran referente en su obra, ¿por qué motivos?

Yo pienso que los referentes son esos con los que uno se siente hablando cuando está pintando, que están presentes por momentos cuando uno está frente al lienzo o cualquier superficie. Sin embargo  estos referentes no son prototipos que uno siga o que quiera imitar, son artistas con los que uno siente afinidad, dialoga y tiene enseñanzas.

Tengo referentes de la historia del arte occidental (el oriental es majestuoso, pero un poco desconocido para mi) que me fascinan como Durero (quizás uno de los artistas que más me gustan), el greco, Caravaggio, Rembarndt, Goya (otro que me inquieta mucho), Gauguin, Picasso, Francis Bacon (otro importante para mi) Basquiat (que es brutal), los cuales siempre miro una y otra vez.   Ahora se me escapan más nombres y la idea no es hacer una lista de todos.

En el arte Colombiano están artistas contemporáneos, referentes que me han enseñado mucho y que siempre tengo presente como Jaime Franco, artista con el que trabaje, Luis Pérez quien me enseño mucho sobre técnica y color.  Así como Oscar Muñoz, Enrique Grau, David Manzur, Ana Mercedes Hoyos (artista que tuve muy presente en la realización de Rasgo).  Son artistas que como te dije miro decena de veces.

Sin embargo, uno de mis grandes favoritos y referentes, el que miro una y otra vez y que me fascina es Obregón.

Yo creo que el maestro Obregón es un pintor clásico que partió y alteró la historia del arte en Colombia, que merece ser estudiado y mostrado infinidad de veces y que difícilmente puede olvidarse ya que es una enorme influencia  para las generaciones futuras de la plástica Colombiana.

Para mí es un gran referente ya que en su obra se evidencia una constante de trabajo en donde se ve no una evolución, porque en el arte no hay esa temporalidad, sino una búsqueda constante de él como pintor, como ser humano y de su entorno y espacio. Y ese ejemplo del arte como trabajo, es una enseñanza enorme que espero no olvidar así como la constante de descubrirse y descubrir en este oficio todo el tiempo. Por otro lado, Obregón nos mostró que hay  un mundo que existe, cóndores, toros, peces, y que vale la pena despacio observar y platicar.  Él denuncia, exalta, muestra y se atreve y eso es muy importante a la hora de ponerse frente a una tela con un par de pinceles. La parte de como maneja los colores y los planos, me parece sumamente interesante ya que le da dinamismo y movimiento a las obras.

Obregón es un artista que me gusta, y al que miro y miraré muchas veces.

Finalmente, ¿Qué proyectos tiene para el futuro?

Lo primero es seguir trabajando en Rasgo, llevar esta idea y realizar trabajo sobre este tema en otros lugares de Colombia, hasta que sienta que el trabajo ha finalizado y quede satisfecho. Por otro lado estoy trabajando en varios proyectos a mediano plazo que espero llevar a cabo, uno de ellos sobre la Rabia (tentativamente lo he titulado Rabia y vacuna), el cual aborda la temática de la importancia de expresar este sentimiento porque hay muchas cosas de amor, de la vida, de Colombia que dan rabia y que nos callamos y nos la tragamos, la vacuna es hablar, canalizar, denunciar.

El otro proyecto es sobre la intimidad, el discurso del cuerpo humano cuando llega a momentos íntimos, trabajo que he titulado tentativamente (intimo, discursos del cuerpo). Hay otro trabajo de performance  que vengo trabajando para  el grupo musical MARIAZU, y la idea de la voz líder Sarah Marechal de reflexionar entorno al agua y la importancia de valorar su ciclo, el cuidado y protección de la misma, es un proyecto que  se trabaja con la música del grupo y con agua lluvia reciclada, es muy bonito, especial y de mucho trabajo y que está en marcha.

Es todo por ahora. Esperar qué nos trae la vida y el arte…

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