Artes plásticas

‘El carnaval’, la inspiración inagotable de Elsa Palmera

Samny Sarabia

15/02/2016 - 05:05

 

Elsa Palmera / Foto: Samny Sarabia

Al igual que en cualquier carnaval del mundo, la obra artística de la diseñadora textil Elsa Palmera, es una combinación de colores, disfraces, fiestas y desfiles que invitan a celebrar la vida con todas sus virtudes y vicisitudes.

Una descarga deslumbrante de tonos, matices, y materiales propios de las mejores festividades del mundo, se reúnen a través de la creatividad y el minucioso trabajo de esa talentosa mujer para dar vida a esas creaciones que ha dedicado los últimos cinco años de su historia.

Enredos de carnavales una muestra conformada por 27 exclusivas piezas de su autoría, que se exhibe durante todo febrero en Valledupar en las instalaciones del hotel boutique y galería ‘Casa de los Santos Reyes’; un espacio renovado del centro de Valledupar, dedicado al turismo pero también a la Cultura y a exposiciones temáticas. El público puede visitar la obra agendando citas por medio de los contactos y redes sociales del hotel.

En una sincera conversación con PanoramaCultural.com, Elsa Palmera habló de su vida, su producción creativa y sus aspiraciones.

El carnaval siempre ha estado presente en su producción creativa ¿De dónde proviene esa influencia del carnaval en su obra?

Para mí el carnaval  tiene tres elementos importantes que me llevan al camino de la creatividad. Primero, la música; ésta lleva un son, un ritmo; yo tengo que llevar un ritmo y un son en mi trabajo, complementado con las comparsas. Una comparsa es un  grupo de gente disfrazada con colores, es una explosión de colores. El color es otro elemento. Y el tercero es la libertad del carnaval, que representa la alegría.

El carnaval es carnal, es de la carne, es el principio de las fiestas de la primavera, las flores, el color. Eso es lo que a mí me llama la atención del carnaval, por eso no he terminado el tema del carnaval, para mí es infinito, siempre hay un movimiento, siempre hay un ritmo, siempre hay un color y es libre.

¿En qué consiste su trabajo?

Mi trabajo es enhebrar una aguja, coger una fibra y transformarla pero con ritmo, con color, con cadencia pero con libertad. Yo considero que no hay errores en mi arte, todo lo que pueda hilar, si se me enredó el hilo, no importa,  ese enredo para mí puede ser la obra en sí, por eso la obra que presento en esta ocasión se llama ‘Enredos de carnaval’.

A veces empiezo a trabajar y me digo, cómo lo termino, cómo lo escondo y después me digo, yo no tengo que esconder el hilo, no tengo que cortarlo y lo dejo como parte de la obra. Claro, que trato de pulirlo pero no tengo que ir y cortar los pedacitos de hilos.

En esta muestra hay una pieza que es la que le da el nombre a la exposición, que son caritas, es la única en la que utilicé máquina de coser, está hecha solo en cuero e hilos de distintos colores porque se me acaba el hilo de la máquina y el primero que cogía, ese le ponía. Es decir, más o menos lo que encontraba que me cuadrara con la obra y después eran tantos los pedacitos de hilos que me quedaban y decidí dejarlos así, son parte de la obra.

Observando la obra se puede concluir que no solo recibe influencia del carnaval de Barranquilla, que es una obra más universal ¿Qué otros carnavales predominan en ella?

Todos los carnavales, el de Venecia, de Brasil, de Panamá, el de negros y blancos de Pasto, el del Huila o cualquier otra fiestas popular que se realice sino que yo lo he llamado carnaval porque hay mucho color en mi obra y tiene mucha influencia negra también, que son los que llevan el ritmo.

¿Entonces, cómo se simboliza la presencia afro en su trabajo artístico?

Digamos que los hilos ahora colgando, para mí representan las cadenas, la liberación del negro cuando llega a estos países. Entonces, es como rompiendo cadenas y con esa ruptura llega el color porque son los negros los que inician las fiestas de carnaval, sobre todo aquí en Colombia.  Todo es una influencia negra, el tambor, la gaita, el bailar descalzo, etc. Es un contacto con la tierra porque todos los instrumentos son hechos con pedazos de maderas, de cuero de animales, de tripas que se secan y las templan. Todo eso me llama la atención total, es muy libre.

Son variados los materiales que intervienen en su trabajo ¿Qué utiliza exactamente?

Todo lo que yo puedo enhebrar o meter en mi obra con el mismo tema del carnaval o las fiestas. Utilizo todos los hilos que sean brillantes, canutillos, cuentas, cuero, plumas, cintas; algunas de las piedras viene de mis amigas que rompen sus collares y no saben qué hacer con ellas y yo les digo que me las regalen, mi hermana también. Un amigo que tenía una fábrica de cuero, lo recogía y me lo mandaba. Utilizo todo lo que la gente me regala, los pedazos de cartones los pinto y lo voy bordando, lo voy transformando.

También, hay momentos en los que salgo a buscar un material específico como un hilo grueso, brillante  u opaco o algo más maleable, algo más fuerte o más grueso. A veces hago los cordones, tengo hilos delgados y los meto también en la obra. 

¿Cuánto tiempo dedica para crear una pieza?

Es una obra supremamente trabajada, muy laboriosa. Para armar una pieza, puedo dedicarle una semana, un mes, dos meses. Puede que sea menos si me dedico a hacer solo la obra pero tengo otras actividades y me toca parar la obra pero no es de un día a otro, mis máscaras, mis collares, mi obra no se hace de un día para otro.

En ocasiones me siento y hago un collar en un día pero porque tengo un pedacito de algo por un lado y otro pedazo terminado por otro y los voy armando; es como armar un rompe cabezas. Así empiezo a elaborar varios materiales y hacer varias figuras con ellos, voy utilizando y desechando. Después veo como los voy integrando a la obra, por ejemplo en esta última obra, los penachos de los congos es lo que está realmente trabajado. Hay una mezcolanza de materiales, son retazos de otras obras. Por eso cada tocado es distinto, no hay ninguno igual al otro.

¿Por qué cobran tanta importancia las máscaras dentro de sus muestras?

Siempre tengo máscaras  y caritas en la obra, considero que son parte de lo que somos. Uno se comporta dependiendo con quien esté, de lo que esté haciendo o a donde vaya a ir. Me acuerdo mucho de mi mamá que cuando teníamos una fiesta y no teníamos el vestido apropiado para ir, nos decía: “Ay mijita, ponga cara de fiesta y verá que le va bien”. Y efectivamente, aprendí a hacer cara de fiesta, si voy a un entierro y no conozco  mucho la gente el ambiente te pone más triste, si vas a la iglesia, si vas a reunirte con tus amigas es más abierta, o a veces somos hipócritas, esa mascarita la usamos todos también. Siempre son máscaras según el momento, todos nos ponemos máscaras.

¿Eso quiere decir que dentro de su obra también hay espacio para la tristeza?

¡Claro!  A veces cuando estoy más triste es cuando mejor trabajo. El solo hecho de sentarme a buscar el material u organizar mi taller ya para mí es una terapia, tanto que el tejido es una terapia que utilizan para las personas mayores, para los niños que tienen problemas, que son hiperactivos. En ocasiones, si estoy contenta o muy excitada no hago nada.

Hay días en los que me siento y no doy para hacer nada, todo me pica, claro y  es que tengo que abrir mi taller. Mi taller viaja conmigo, es itinerante, que también es una ventaja. Mi taller es chiquito, me cabe como en una cantimplora, tal vez no haga nada en una semana pero el solo hecho de tenerlo, voy buscando materiales en los almacenes de costura en cualquier país y voy trabajando porque tengo la cajita que me está diciendo: “Estoy aquí, estoy cerrada pero ábreme”.

¿Hay algún material con el que haya querido trabajar y no haya podido?

Aunque he trabajado con hilos de cobre, he querido trabajar más con el cobre, hacer esculturas pero no en láminas sino en hilos y soldarlos a ver cómo me queda la obra, hacerla más grande para un espacio urbano como una glorieta o la esquina de un parque, que llame la atención, que los niños puedan utilizarla para mecerse o para jugar, que sea una obra práctica y funcional.

¿A qué dedica el tiempo Elsa Palmera cuando no está diseñando?

A viajar, con mi esposo viajamos bastante. No vivimos en un solo sitio, hubo un momento en que teníamos tres viviendas abiertas. Es un “viajeteo” no solo en Colombia, también en el exterior; esos viajes me han ayudado mucho para inspirarme a la hora de crear. Visitamos a nuestros hijos que están fuera del país, a eso le invertimos mucho tiempo. En estos momentos de mi vida estoy dedicada completamente a mi familia y a mi arte.

¿Hasta cuándo cree usted que el carnaval le de esa inspiración para seguir diseñando?

Espero que aún me siga inspirando. Mucha gente me dice que cuando voy a empezar con el festival vallenato pero aunque también es música, a mí el festival no me inspira para crear obras de color. Las piloneras son muy lindas pero es la misma música repetida mil veces en cien piloneras vestidas distinta pero igual; es decir, no existe esa variedad que hay en otro tipo de fiesta popular.

El carnaval es infinito, todos los años hay un personaje nuevo en el carnaval, puede ser un político, un asesino en serie, una reina, el premio de la paz, etc. El carnaval se actualiza, es muy dinámico y por eso tengo que seguir trabajando el carnaval.

¿Desde cuándo lo está trabajando?

Hace cinco años, que tampoco es mucho tiempo. En ese lapso he hecho dos muestras porque duré tres años haciendo la primera muestra de carnaval que era supremamente elaborada que fue ‘Fantasía de carnaval’ exhibida en el 2014 en la Alianza Francesa de Valledupar. La trabajé muchísimo. Son piezas bien terminadas, son exclusivas; yo no puedo repetir una obra.

En esa muestra exhibida en Valledupar en el 2014, casi todas sus obras se vendieron el día que se dio apertura a la exposición ¿Cómo va negociando sus creaciones?        

Yo vendo lo que sea menos mi obra. Yo no manejo precios porque no doy para venderla, para mí es imposible. A veces trato pero cuando me preguntan el precio, me varo. Es difícil.

La obra tiene mucha salida pero a mí más que vender me interesa abrir puertas. Ahora quiero llevarla a Barranquilla y Santa Marta a mostrarla.

¿Qué hay de la durabilidad de la obra?

Eso me lo preguntan mucho. Son materiales que pueden perder el brillo, el color, que se ensucian; por eso las tengo enmarcadas en vidrio para que no  se ensucien. Todas las pequeñas las enmarqué y las vendí enmarcadas para proteger la obra, no puedo venderlas sin protección. Es la única forma que prevalezca la obra porque es muy delicada y requiere cuidado, un cuadro es distinto, dura mucho más si protección.  

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny

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