Artes plásticas

Pierre Bonnard, el pintor de la evanescencia

Berta Lucía Estrada

29/06/2022 - 05:00

 

Pierre Bonnard, el pintor de la evanescencia
La obra Le pont des arts de Pierre Bonnard

 

Soy una asidua visitante de museos y exposiciones, así que a veces visito dos museos en un mismo día; y así es cómo en un paseo me encontré dos exposiciones extraordinarias: una sobre Velázquez en el Grand Palais de París y la otra sobre Pierre Bonnard en el Museo de Orsay. Admiro a estos dos pintores.

Diego Velázquez (1599-1660) pertenece a esa especie de genios que no tiene parangón en la historia de la pintura, sobre todo con su cuadro Las Meninas, y Pierre Bonnard (1867-1947), que vivió a caballo entre dos siglos, fue discípulo y protagonista de los movimientos pictóricos que abrieron todas las esclusas para la libertad artística.

Los dos son pintores revolucionarios, se atrevieron a hacer escuela y romper con los códigos estéticos de la época en la que les tocó vivir. Y como soy consciente que cada uno merece una reseña personal hoy voy a hablar solo de Bonnard, a Velázquez lo dejo para otra ocasión.

Pierre Bonnard fue contemporáneo de Toulouse-Lautrec y de Matisse, e hizo parte del Movimiento de Los Nabis, vocablo hebreo que ha sido traducido al español como profeta. En este caso los Nabis eran los nuevos iluminados que iban a cambiar la historia de la pintura.

Mucho se ha hablado sobre el carácter supuestamente decorativo de la obra de Bonnard; pero ahora, después de haber visto la retrospectiva que el Museo de Orsay ha hecho de su obra, no puedo estar de acuerdo con esta premisa.

Si bien algunas veces había visto parte de su trabajo no es sino hasta ahora que pude contemplarla con otros ojos; entre otros aspectos porque muchos de los cuadros allí expuestos hacen parte de colecciones particulares y nunca habían participado en una exposición de tanta envergadura o simplemente nunca habían sido expuestos al público.

La retrospectiva muestra a Bonnard a través de todo su ciclo pictórico y descubre una filosofía muy personal que será el hilo conductor de toda su obra. Podría decirse que en un sentido clásico Bonnard está muy cerca de Vermeer de Delft o de Pieter de Hooch, en cuanto a la representación de cuadros intimistas se refiere, des huis-clos, o sea de espacios cerrados, de esa vida que llevamos de puertas para adentro en nuestros hogares. Y es que Bonnard va a pintar una y otra vez a Marta, su esposa. La vemos en la bañera, en el umbral de una puerta, o en el comedor de la casa, o en el jardín; todas sus poses son íntimas. Esta característica se vio influenciada por la fotografía, ya que Bonnard tomaba fotos desde 1890. Es decir, entendió que podía atrapar el tiempo con la cámara fotográfica y con la pintura. Algo que Degas ya había comenzado a hacer años antes, sobre todo con sus pinturas de las bailarinas de ballet. Este deseo de fijar el tiempo es lo que hará luego Proust, al menos en cierta forma, en su obra «En búsqueda del tiempo perdido».

Por otra parte, Bonnard fue uno de los pintores que más escudriñó en las estampas japonesas que se habían puesto de moda desde mediados del siglo XIX; hasta el punto que ha sido llamado El Nabi Japonés. Hay una característica que vale la pena tener en cuenta, sobre todo en las representaciones de Marta en la bañera, en las que Bonnard utiliza la perspectiva japonesa. Me refiero no a la profundidad de campo que daban las cámaras negras, sino a la visión de los japoneses de mirar hacia abajo desde un ángulo alto o vista aérea, en surplomb, como lo llaman los franceses.

No hay que olvidar que los japoneses, o al menos hasta hace relativamente poco tiempo, hacen su vida sentados en el suelo, lo que da una mirada completamente diferente del entorno. No es lo mismo mirar alrededor cuando se está sentado en un silla que cenar en una mesa a ras del suelo y sentado en una esterilla. Esa otra forma de ver el mundo, hacia arriba o hacia abajo, y del que Hokusai era un gran Maestro, fue algo que sorprendió a Los Impresionistas y a los pintores que vendrían después, como Los Fauvistas o Los Nabis.

El color como protagonista de la obra

Recuérdese que es el color el protagonista de Los Fauves. Los colores cálidos no hacían sino recordar el fauvismo, del francés fauve, fiera en español, movimiento pictórico que Matisse había llevado hasta sus más altas representaciones. No hay que olvidar que es gracias al color vivo, sobre todo el rojo, considerado para la época como violento y provocador, que los Fauves se darán a conocer en el Salón de los Independientes de 1905. Entre ellos estaba, a parte de Matisse, Vlaminck, Derain, Marquet et Van Dongen. Y es Luis Vauxcelles, un crítico de arte, que los llamó la jaula de las fieras. Con esta denominación buscaba mofarse de esta nueva forma de concebir el color como protagonista de la composición pictórica, que relegaba al dibujo a un segundo plano o lo desaparecía por completo, que el grupo va a denominarse Fauve. Y Bonnard se sumará por algún tiempo a esta orgía de color, para luego llegar a una paleta pastel, casi transparente.

Esta transparencia la logra con la maestría que alcanza con la utilización de la luz. Es una luz etérea, como si saliese de un sueño, lo que da al cuadro un aire de irrealidad permanente. También es cierto que al instalarse en 1927 en Cannet, en la región del Midi francés, la luz tenía por fuerza que tomarse sus pinturas. Es ella la verdadera protagonista de su obra. Como lo fue Marta, su esposa y su musa. Pero ella no fue la única mujer que Pierre Bonnard amó ni que pintó varias veces, ya que tuvo una relación amorosa con Renée Monchaty. Ella se suicidó dos meses después que Pierre contrajera matrimonio con Marta. Es muy posible que esta tragedia haya dejado una herida muy honda en el artista. De ahí a pintar lo evanescente, la evocación, no había sino un paso. Máxime que poco a poco Marta iría ahogándose en un delirio que la alejaba cada vez más de la realidad. Ella murió en 1942. Probablemente Pierre Bonnard pudo vivir los cinco años que le quedaban en paz. La misma que le había sido arrebatada por la enfermedad de su esposa.

Al salir de la exposición lo hice completamente alucinada, pero no era un sentimiento mío solamente, ya que mis acompañantes salieron también con la sensación de haber vivido una experiencia que raras veces tenemos en una exposición de arte.

 

Berta Lucía Estrada

bertalucia@gmail.com

Sobre el autor

Berta Lucía Estrada

Berta Lucía Estrada

Fractales

Berta Lucía Estrada Estrada (Colombia,1955) es escritora, ensayista, poeta, dramaturga, antologadora, crítica literaria y de arte. Es librepensadora, feminista, atea y defensora de la otredad. Ha publicado doce libros, más siete escritos al alimón con Floriano Martins (esta escritura al alimón comprende cuatro piezas de teatro, dos novelas cortas y un poemario). Ha recibido seis premios de poesía; tres con obra publicada.

Algunos de sus artículos y poemas han sido difundidos en revistas como Altazor (Chile), Triplov (Portugal), Agulha Revista de Cultura, Revista Acróbata (Brasil), Blanco Móvil (México), Nueva York Poetry, La otra (México), AErea (Chile y España), EntreTmas (Nueva Yoork) y Aleph (Colombia). Es una colaboradora asidua de las publicaciones de la Universidade Estadual do Oeste do Paraná – UNIOESTE y del programa de radio Pegando la Hebra, dirigido por María Vicenta Porcar Pedro (Valencia-España) donde colabora con el aparte Palabra de Poeta y además tiene un espacio llamado Poliedros; dedicado a entrevistas y a la presentación de libros.

Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, portugués, rumano, griego, italiano e inglés.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Prográmate para Artva 2024: la gran feria de arte de Valledupar

Prográmate para Artva 2024: la gran feria de arte de Valledupar

  Las Artes gráficas ya tienen su feria en Valledupar. Ésta es una cita vibrante, llena de color y de conceptos, de ideas y sentimi...

Käthe Kollwitz y los parias de la opulencia

Käthe Kollwitz y los parias de la opulencia

Solemos pensar en Europa como un continente cercano a una especie de tierra prometida, de paraíso perdido. No obstante solemos igno...

El concurso de pintura en homenaje al Cacique

El concurso de pintura en homenaje al Cacique

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata abre las inscripciones para el concurso de pintura infantil en homenaje a Diomedes Díaz...

John Arias: “Para mí, Germán fue un guía”

John Arias: “Para mí, Germán fue un guía”

Pocas semanas después de su muerte, el recuerdo de Germán Piedrahita sigue muy presente en el mundo cultural de Valledupar. El pensam...

Santos y personajes de Valledupar, pintados por Luis Garay Rodríguez

Santos y personajes de Valledupar, pintados por Luis Garay Rodríguez

En la entrada de la Casa de la Cultura, los retratos de grandes figuras que marcaron la historia de Valledupar atrapan la mirada del vi...

Lo más leído

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

La locura tiene cara de presidente estadounidense

Johari Gautier Carmona | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados