Artes plásticas

Un retrato inesperado: Celso Castro. After Pablo Picasso

Giancarlo Calderón Morón

27/04/2021 - 05:25

 

Un retrato inesperado: Celso Castro. After Pablo Picasso
Obra del artista Celso Castro Daza

Valledupar. Abril. 2019

Otra vez los mangos y su belleza, y el azar, me sorprenden. Estaba, como de costumbre, una tarde con mi perro Roko en el parque del barrio Las Marías, muy cerca de mi casa. Previamente habíamos pasado por la misma calle donde hacía tres días había recogido del piso un mango pequeño, atípico, dividido por dos colores (amarillo y rojo) exactamente por la mitad. Ahí mismo recogí, esta vez, dos hojas sueltas de distinto tamaño, también de mango, también tiradas en el piso.

Decía: estaba en el parque con mi perro y las hojas de mango todavía en la mano, cuando sentí que me llamaron, ¡Giancarlo! Volteé y enseguida me percaté de que era Celso, Celso Castro, el artista. Hace pocos días lo había conocido y visitado con un amigo en común, otro artista, José Luis Molina, el ‘Turri’. Su obra - la de Celso- la conocía y la admiraba, pero nunca tuve ningún acercamiento personal con él, con Checho, como le dice más de medio mundo. Fui por el entusiasmo que me mostrara, y en lo posible vendiera, un dibujo que yo había visto en una foto de Facebook y que desde entonces me cautivó.

Esa tarde vimos en su casa a “Jacinto”, el protagonista del dibujo, y otros dibujos más. Comimos unas pastas sencillas y un poco más tarde, por supuesto, me llevé “Jacinto” a mi casa. Es un dibujo precioso, hecho en 1988, y ahora, más de 30 años después, era mío. O lo tenía yo: el arte -para recordar la idea borgiana- es de todos y de nadie; por ahora, ese pequeño trabajo artístico, colorido y oscuro a la vez, tan sencillo como expresivo, había cambiado de manos temporalmente, sólo eso.

Desde esa tarde, la simpatía y conexión con Celso se dio de modo natural. Fuimos ese día, también con José Luis, a un concierto en el Callejón de la Estrella, un sitio aledaño a la plaza Alfonso López, en el centro de la ciudad. Luego, muy cerca de allí, en el otro costado de la plaza, visitamos su taller: una casona antigua donde nos mostró obras propias y ajenas. Escuchamos un poco de música, y, no mucho rato después, nos despedimos con el gusto de haber pasado una buena tarde y parte de la noche en buena compañía. Y yo con la alegría de ser el cuidador de turno de “Jacinto”.

Mango Bicolor y hojas / foto: archivo particular de Giancarlo Calderón

Volvamos a la tarde en el parque, y a las hojas de mango, y al “¡Giancarlo!”. Cuando me acerqué a la puerta de su casa, con las hojas en la mano, le dije, mostrándoselas: “Checho, la belleza es gratis”. Sonreímos. Se saludó con Roko, hablamos unas cuantas palabras y pronto me despedí. Antes, miré rápidamente al interior de su casa y en la parte inferior de la pared de la escalera vi que estaba pintado. También alcancé a ver que era un homenaje a Henri Matisse, el magnífico pintor francés. Entonces le dije: “Espérame aquí -vivimos muy cerca-, ya te traigo algo”. Antes de despedirnos, me dijo: “¿Y las hojas, son mías?”. “Quédate con una”, le respondí.

Fui a mi casa, dejé a Roko tomando agua, solté la otra hoja de mango en cualquier lado, y entré al cuarto donde tengo algunos libros. Allí cogí una lámina de Matisse y, por casualidad, había al lado una lámina de Pablo Picasso. Era un retrato de María Teresa, una de las esposas que tuvo el pintor. Tomé las dos laminas y me dispuse a llevárselas a Celso. También tomé unas hojas de un block para dibujar de 1/4, en donde él me había entregado a “Jacinto” y otros dibujos. Le quedaban un par hojas en blanco y me pareció buena idea devolvérselas.

Cuando llegué a su casa nuevamente se las entregué y le dije: “Estas hojas en blanco son un desperdicio”. Él no dijo nada. Nos despedimos: “Chao-Chao”. Entró y yo me monté a mi carro y me fui con unos amigos para cine. Pasó un rato. Como a la mitad de la película, en la oscuridad de la sala, recibí un mensaje (una foto) a mi celular. La abrí e inmediatamente me sorprendí gratamente, y sonreí. Era una pintura, un retrato, en las dos hojas en blanco que acababa de devolverle a Celso. El retrato se titulaba “Giancarlo” (con la inscripción “After Pablo Picasso”) y es el primero que me hacen en la vida, y ni yo estaba presente, ¡ni soy yo! ¡Es la pintura de Picasso! Esa misma: con una especie de adaptación de género en el dibujo, si se quiere decir así, y unos puntos negros que forman una barba. Y la hoja de mango reproducida con muchos colores. Un retrato en el que, en muy poco tiempo, confluían todos los elementos que por azar se juntaron esa tarde.

Nunca antes había querido que me retrataran. El mismo José Luis Molina, para mí el mejor por estas tierras en este asunto, desistió de proponérmelo después de varias negativas mías. Ahora, sin mi presencia y sin mi permiso tenía el primero. Lo cierto es que me agradó que fuera ése, rodeado de esas singulares circunstancias.

La foto de la pintura recién salida del horno venía acompañada con un mensaje de texto que decía: “Un papel que debía ser usado. Y una hoja de mango y retrato de María Teresa por Pablo Picasso”. Yo solo atiné a responder: “Muchas gracias. Conmovido en cine con tu gesto”. Un gesto que quedó plasmado para siempre en ese retrato inesperado, extraño y deslumbrante.

El artista Celso Castro en su taller / Foto: José Luis Molina

 

Giancarlo Calderón

Sobre el autor

Giancarlo Calderón Morón

Giancarlo Calderón Morón

Perro en misa

Comunicador Social de la Pontificia Universidad Javeriana, de Bogotá (2003). Ha sido colaborador en temas relacionados con cultura y entretenimiento: pintura, música, cine y televisión, entre otros, del periódico El Espectador (2012-2021). Director de trabajos audiovisuales de corte institucional (Convenio Secretaría de Salud de Bogotá - Fondo de Población de las Naciones Unidas -UNFPA- 2007-2011). Guionista y director de la serie documental “II Laboratorio de Paz” (Acción Social - Unión Europea 2008). Realizador y asistente de dirección del programa del Ministerio de Cultura “La Cultura Viva” (Virtual T.V. - Señal Colombia 2005-2006).

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