Artes plásticas

Ruby Rumié y la fábrica de la mirada

José Luis Ropero de La Hoz

30/10/2012 - 10:55

 

Ruby RumieEn su proceso creativo, el artista toma elementos ordinarios y los dota de significados  extraordinarios.

La manera como descontextualiza un objeto y lo utiliza para representar ideas que den un nuevo sentido a la vida cotidiana es lo que hace bella la existencia humana. Ésta fue la enseñanza del taller “La fábrica de la mirada” dictado en Valledupar por la artista cartagenera Ruby Rumié los días 25 y 26 de octubre en la Sala Múltiple del Banco de la Républica.

El taller que viene de recorrer las ciudades de Bucaramanga y Riohacha, inició con un estudio ligero en el que la artista enseñó a los asistentes las diferentes etapas de lo que ella denomina “la mirada”, es decir, cómo cada generación de artistas crea nuevos imaginarios, obras y estilos a partir del influjo de sus predecesores, desde el renacimiento hasta el arte contemporáneo.

Para Ruby Rumié convertirse en artista significa “romper paradigmas, salirse del molde, dejar de un lado las ideas preconcebidas”, por ello el taller se desarrolló en dos partes; la primera de ellas titulada “el rinoceronte”, donde se recordó la historia de Albrecht Dürer, el artista más prestigioso del renacimiento alemán, quien en 1516 elaboró el dibujo de un rinoceronte indio con base en una descripción escrita, el mérito consiste en que ningún rinoceronte había sido visto en Europa desde los tiempos del Imperio Romano y aún así su grabado se tuvo como el más preciso hasta finales del siglo XVIII.

En este punto cada uno de los asistentes elaboró la descripción de un objeto sin mencionar su nombre ni sus funciones, simplemente su apariencia, para luego leerla a un compañero encargado de dibujar el objeto; la artista comenta al respecto “este ejercicio nos enseña a confiar en la mirada del otro, a escucharlo para representar de la manera más fiel aquello que está pensando, sin deformarlo con nuestras propias especulaciones”.

El segundo día del taller fue todo un giro (lingüístico si se quiere), pues la tarea consistió en tomar el objeto descrito el día anterior, sacarlo de su contexto habitual y darle un valor completamente distinto convirtiéndolo en una pieza artística; así el público se inició en los fundamentos del arte conceptual y se pudo apreciar como pequeñas pinzas de ropa se tornaban en caimanes, ralladores de queso en grandes rascacielos y dedales en sombreros de animados dedos.

Finalmente, quedó en el ambiente la idea de que cualquier recurso es válido para elaborar una obra, siempre que el creador aproveche su inspiración, y aunque pueda decirse que el tema del taller fue muy concreto, cabe resaltar la heterogeneidad del público, al que además de artistas se sumaron estudiantes, psicólogos, educadores y hasta un abogado, lo que pone sobre la mesa nuevamente el eterno debate acerca de si el arte es elitista y si es así, quiénes conforman esa élite.

Sobre el autor

José Luis Ropero de La Hoz

José Luis Ropero de La Hoz

Enfoque directo

Valledupar (1985). Profesor y comunicador por vocación, su columna “Enfoque directo” ofrece una mirada del acontecer cultural sin formalismos. Admirador de la naturaleza y el talento humano.

@Roperodelahoz

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