Bienestar
El vacío emocional de los adolescentes

Estamos viviendo una época en la que muchos niños y adolescentes parecen ser más sensibles que nunca. Sin embargo, la sociedad suele etiquetarlos diciendo que “no aguantan nada”, que son “demasiado débiles” o que necesitan más mano dura.
Yo no lo veo así.
Creo que lo que realmente necesitan es escucha, apoyo, presencia y conexión. Justamente, esa conexión que muchas veces les falta.
Cuando un adolescente se siente solo emocionalmente, comienza a buscar maneras de llenar ese vacío. Algunos buscan aprobación constante de amigos o familiares. Otros intentan encontrar pertenencia en grupos que los conduzcan al consumo de vapers, cannabis u otras sustancias. Algunos incluso comienzan relaciones sexuales a edades muy tempranas, intentando llenar espacios que en realidad son emocionales.
Otros expresan su dolor de formas más silenciosas y preocupantes: se laceran, se cortan o se hacen daño. Estas conductas pueden ser señales de un sufrimiento profundo y, en muchos casos, pueden ser los primeros indicios de pensamientos suicidas.
No escribo estas palabras como guía espiritual, ni como terapeuta, ni como mentora. Escribo como ser humano y como mamá.
Este texto nace como un grito del corazón, una pequeña luz que se enciende en la noche para quienes hoy leen estas palabras: para ustedes, adolescentes, y también para sus padres.
Quiero decir algo que considero fundamental: lo que más necesitan los adolescentes es contención. Necesitan el sustento emocional de mamá y papá. Necesitan nutrición de amor, presencia y escucha. No más reproches, no más juicios, no más críticas constantes.
Las palabras tienen poder. Lo que hoy le digas a tus hijos, a tus vecinos o a cualquier niño cercano a ti puede convertirse mañana en la voz interior del adulto que serán. Por eso, cuidemos nuestras palabras y aprendamos a edificar a través de ellas.
Cada niño y cada adolescente tiene su propio ritmo. Algunos avanzan más lento, otros están llenos de energía. Pero todos, absolutamente todos, vienen a enseñarnos algo profundo.
Quizás el verdadero valor del amor. No el amor como un concepto romántico, sino el amor como un estado de conciencia.
Invitemos a nuestros hijos a crear espacios de conexión consigo mismos: momentos de silencio, de respiración consciente, de mindfulness o de meditación. Algo tan simple como respirar profundamente puede ayudar a relajar el sistema nervioso y a bajar las defensas emocionales.
A veces, lo que un adolescente necesita no es una solución inmediata. A veces solo necesita sentir que no está solo.
Queridos lectores, vine a servir a través de mis reflexiones. Vine a sembrar solo un poco de mí para ustedes.
Con cariño materno,
Angelic Schrieder
Sobre el autor
Angelic Schrieder
Soy Angelic Schrieder
Me dedico a servir a los demás a través de reflexiones y filosofadas que nos ayudan a florecer, crecer y sanar desde mi propia experiencia. Mi carrera profesional es en sociología, pero prefiero que me conozcas como un espejo que refleja la humanidad en su esencia, igual que tú.
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