Bienestar

Cerrando las heridas del conflicto colombiano

Maira Ropero

22/11/2013 - 08:20

 

La historia de Colombia en los últimos 50 años muestra una gran tragedia social: muertes inocentes, impotencia de la situación, miedo, odio y deseo de venganza.

Son emociones y sentimientos que envenenan el alma y que sólo generan acciones negativas en el interior de las personas, sino que también afectan al entorno.

Hoy Colombia se encuentra debatiendo por los futuros candidatos a la presidencia 2014 y el tema central es la paz. Estoy segura que el interés de todos los colombianos es que la situación mejore y que el país salga adelante.

Sin embargo, y de acuerdo a los pacientes que llegan a mi consulta, es bueno preguntarse si los candidatos piensan en cómo sanar las heridas del pasado, qué hacer con todo el odio que habita en los corazones de muchos colombianos, cómo mermar el deseo de venganza de las víctimas y victimarios.

Estas son preguntas muy interesantes porque de nada vale que se firmen tratados de paz, que se entreguen las armas, si el odio sigue dentro de los colombianos. El odio es el arma más peligrosa que se pueda tener. Por medio de esta emoción se han cometido las tragedias más grandes de la historia.

Erika es una paciente de 42 años. Desplazada por la violencia, me cuenta mirándome fijamente a los ojos que ella “sería capaz de matar y comer del muerto” por la forma como mataron a sus padres y hermanos en frente de ella. Es una persona que recibe ayuda económica del gobierno, pero la ayuda emocional nunca se la han brindado.

Fernando de 37 años vio cómo violaban y asesinaban a su madre y su hermana. En su mente guarda esta imagen, de tal manera que se transforma en algo repetitivo que aumenta el deseo de matar a las personas que hicieron daño a las personas que el más amaba en el mundo.

El señor Pablo de 62 años nunca perdona el hecho de haber sido sacado de sus tierras sin ningún motivo y de no contar con el apoyo de la justicia para recuperar lo que había construido con tanto esfuerzo.

Jaime, un hombre de 34 años, fue secuestrado cuando tan solo tenía 15 años y revela que este suceso cambió su vida. Nunca lo ha podido superar y siempre está buscando en las caras que pasan a su lado las personas que lo hicieron sufrir de manera tan cruel. Manifiesta que si los encuentra es capaz de hacerles lo mismo que le hicieron a él y mucho más, porque nunca perdona el trauma que causaron en su vida y los culpa de todo lo malo que le sigue pasando.

Estos son solo cuatro casos de los millones de casos que existen en Colombia con las personas que han sido víctimas de esta guerra. Y yo les pregunto: señores aspirantes, estimados lectores, ¿piensan ustedes en el dolor que sigue latente?

Muchos consideran que hay que dejar las armas para ocuparse de los traumas de las personas, sin embargo, como profesional en la salud mental, considero que hay que poner gran parte de sus esfuerzos en sanar los corazones de los colombianos, de lo contrario, ninguna iniciativa va a ser suficiente para que esta ola de violencia termine.

Si mientras estabas leyendo este artículo te sentiste identificado con los cuatro casos que expuse, esto no quiere decir que tengas que seguir así. Tu vida sí puede cambiar tan pronto como lo decidas. Sé que no es fácil pero hay que intentarlo para poderlo conseguir.

A ti especialmente, te comparto estos consejos para que los apliques en tu vida y puedas disminuir el odio y el deseo de venganza. Si sientes que no es suficiente, busca ayuda psicológica, psiquiátrica o de tu médico general.

Piensa si el odio que sientes o el deseo de venganza te ayudan a tener la vida que quieres. Seguramente sentirás que tus seres queridos del cielo estarán orgullosos de ti, pero también puedes pensar que ellos no te quieren ver sufrir y que lo único que desean es que seas feliz.

El siguiente ejercicio que te propongo es duro, pero puede ayudarte. Imagínate que  escribes una carta a esa persona que tanto daño te causó y empiezas escribiendo: que por tu salud mental y por el beneficio de tu familia, decides perdonarlo. Escribe detalladamente los motivos de tu perdón y dile que, tomando la vocería de tu familia, lo perdonas por todo el daño causado.

Y finalmente, si te imaginaras sin odio, sin ira y sin deseo de venganza, ¿Cómo te sentirías en el futuro? ¿Cómo quieres que sea tu vida en cinco años? ¿Cómo te gustaría ser? ¿Cuál es la huella que quieres dejar en tus seres queridos que hoy se encuentran a tu lado?

Recuerda que la paz empieza por casa.

¡Buen Viento y Buena Mar!

 

Maira Ropero

@MairaRopero

Sobre el autor

Maira Ropero

Maira Ropero

Bien estar

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

@MairaRopero mairaropero

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