Bienestar

¿Cómo diagnosticar déficit de atención e hiperactividad en los niños?

Iliana Brito

04/02/2016 - 08:00

 

Mientras la mayoría de los niños tienden a ser naturalmente inquietos e impulsivos, existe la posibilidad de que los niveles de estos aspectos sean particularmente altos en algunos, y que ello puede tratarse de hiperactividad infantil.

El síndrome del niño hiperactivo es un trastorno de la conducta, explica la psicopedagoga Anneyda Ordaz. Y aunque existe escasa información acerca de sus causas y los síntomas dependen de cada caso individual, se puede contar con indicadores que podrían aclarar o descartar este tipo de trastorno o síndrome.

Quienes lo padecen desarrollan temprano una intensa actividad motora injustificada, van de un lado a otro comenzando algo sin terminarlo y son particularmente conflictivos.

Aunque la hiperactividad de los niños es considerada -hasta cierto punto- normal en infantes de dos a tres años, pasada esta etapa si persisten los síntomas o aumentan progresivamente es importante consultar con un experto. Un diagnóstico adecuado puede ayudar al padre o profesores frustrados por la falta de control ante la situación. Ordaz recomienda, observar el comportamiento del pequeño y acudir a psicólogos y psiquiatras, que puedan revertir el progreso del síndrome y tratarlo a tiempo para evitar que sea incontrolable.

Ordaz comenta que no todos los hiperactivos tienen las mismas características, pero algunas son bastante comunes en la mayoría de los casos y se clasifican en impulsividad, hiperactividad y déficit de atención.

Se trata de un niño que siendo bebé tiene problemas de sueño e irritabilidad. De 2 a 3 años, presenta problemas para hablar, movimientos excesivos y poca conciencia del peligro. A los 4 años, parece muy inteligente y con desarrollo normal, ya que suele hablar mucho; sin embargo, tiene problemas para adaptarse y le cuesta seguir normas. A los 6 años, su impulsividad y déficit de atención se han acrecentado generando fracasos escolares y comportamientos antisociales que le impiden la adaptación.

Contrario a lo que pueda pensarse, el principal trastorno no es el exceso de actividad motora, sino déficit de atención, una de las principales consecuencias del síndrome. Ahora, es importante aclarar que el hecho de que presenten estas características, no quiere decir que tengan la condición que clínicamente se conoce como Trastorno por déficit de atención con hiperactividad o ADHD (por sus siglas en inglés), aunque es bastante común en niños hiperactivos.

La información acerca de las causas de la hiperactividad es escasa. Aun así, existen innumerables factores, que pueden ser biológicos, genéticos y psicológicos. Las complicaciones relacionadas al embarazo y nacimiento del pequeño; una lesión cerebral o una disfunción cerebral mínima del lóbulo frontal, resultado quizá de una infección temprana, pueden tener gran incidencia en la presencia del síndrome.

También existe el factor del temperamento que ha resultado tener incidencia en la presencia del trastorno, explican recientes investigaciones de la Organización Mundial de la Salud. Diferencias significativas existen entre el temperamento de un recién nacido hiperactivo y otros niños.

Según Ordaz, es muy común descubrir casos en las aulas. “Cuando los niños están escolarizados, se observan fácilmente cuando no prestan atención”, explica Ordaz. Además agrega que muchos no son diagnosticados y se les trata como niños maleducados, consentidos y temperamentales, cuando realmente lo que necesitan es un tratamiento infantil adecuado.

Son difíciles de educar porque no mantienen la atención durante mucho tiempo, y tienen problemas de rendimiento escolar a pesar de un coeficiente normal. Sin embargo, con la asesoría del experto, la alianza entre padres y maestros para organizar actividades para niños, se pueden lograr grandes avances y la modificación positiva de la conducta, a través de uso de técnicas de ecucación, como la musica.

Mientras la mayoría de los niños tienden a ser naturalmente inquietos e impulsivos, existe la posibilidad de que los niveles de estos aspectos sean particularmente altos en algunos, y que ello puede tratarse de hiperactividad infantil.

 

Iliana Brito 

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