Bienestar

Síndrome post-vacacional: el desgano del regreso

María Ruth Mosquera

10/01/2017 - 08:40

 

Turistas en sus últimas horas de vacaciones en Patillal (Cesar, Colombia) / Foto: María Ruth Mosquera

¿Tan aburrida es tu vida real?

La pregunta surgió porque el 22 de diciembre del 2016. Camilo publicó en redes sociales una fotografía con los brazos al cielo, en señal de alegría y libertad, celebrando que sería su último día laboral del año, que por fin llegaban las vacaciones. Él, con amigos, haría un recorrido por varias ciudades del Caribe colombiano y se entregaría al disfrute de playa, brisa, mar, festejos, comida sin reparar calorías y –lo que más le gustaba- con ninguna tarea laboral que cumplir.

Después de la cena de Nochebuena en familia en el interior del país, salió de viaje el 26 del mes, con su novia y un grupo de amigos, en un itinerario que incluyó Santa Marta, Rodadero y paraísos cercanos como Tayrona y Taganga. Regresaron por Palomino, Dibulla y Riohacha, en La Guajira, donde se deleitaron con la gastronomía local y de despidieron del mar, tomaron rumbo al departamento del Cesar para conocer la que les habían referenciado como la Capital mundial del vallenato y una cantidad de pueblitos y balnearios de los que les habían hablado.

Así llegaron el segundo domingo de enero a Patillal, en un tour que los llevó a recorrer la ciudad y los pasó por los balnearios Hurtado, La Vega y llegaría a La Mina y El Mojao. En el Parque de los Compositores, aprovechando el fresco de la tarde, los turistas se detuvieron largo rato, en una escena recurrente para los lugareños. Camilo y su grupo se tomaron fotografías y conocieron de cerca la historia de los hombres cuyo rostros ocupan la cara de las monedas, con un fragmento de una obra representativa en el sello; ahí ubicadas para conmemorar sus aportes poéticos a la música vallenata.

Tararearon canciones de Escalona, de José Hernández Maestre y José Alfonso Chiche Maestre. Camilo recitó el fragmento de Nido de amor, de Octavio Daza y se entristeció al enterarse que a alguien con la sensibilidad para escribir una poesía tan sublime lo hubieran asesinado. Uno de sus compañeros hablaba por teléfono, anunciando a su interlocutor que estaría el martes temprano en la oficina, que no se preocupara, que ya tenía el tiquete comprado. “Se acabaron las vacaciones”, suspiró Camilo, frunciendo el ceño, en medio de varias decenas de personas que al parecer experimentaban la misma sensación del fin de la libertad vacacional y el inminente regreso a las tareas diarias.

Camilo es un joven de 28 años que desde hace tres trabaja en el área de Atención al Cliente de una empresa de telefonía celular, confesó su tedio por tener que despedirse de estos días de esparcimiento y tranquilidad, para enfrentar de nuevo la cruda realidad de los muchos clientes insatisfechos que a diario atiende y que en su gran mayoría vuelcan sobre él sus inconformidades con el servicio prestado por la empresa. “La gente no entiende que yo no soy el responsable de las fallas que reportan”, expresó, dando una respuesta tácita a la pregunta inicial, antes de volver a posar para una foto con el cerro de la Falda de fondo, foto que de inmediato publicaron todos en Instagram, donde –a propósito- en sólo doce días, este turista hizo más publicaciones que en seis meses.

La sensación de Camilo, su apatía por el retorno de la jornada laboral, es sólo una entre millones en el mundo y que se ven reflejados en redes sociales con memes de todos los estilos que varían entre el humor, el sarcasmo y el drama. Y es que, para gran cantidad de personas, la transición de las vacaciones y el regreso al trabajo es una proyección ampliada del ‘Amo los viernes - Odio los lunes’, al punto que expertos se han ocupado de hacer estudios y escribir recomendaciones para amortiguar el choque del retorno laboral.

La sensación, conocida como ‘síndrome post-vacacional’, va desde el simple desgano a volver hasta procesos más complejos de ansiedad, desvelo, mayor irritabilidad, depresión y malestar en general, que usualmente desaparece en el transcurso de las dos primeras semanas de reincorporación al trabajo, atribuida al regreso a las rutinas, a tareas desgastantes, a la falta de tiempo personal, entre otras. “En cualquier caso, deberemos ser cautos en cuanto al origen de este síntoma, ya que en algunos casos no será un síndrome distinto, consecuencia de un nivel de baja satisfacción con nuestra vida cotidiana, y en donde las vacaciones son una salida o escape en el que nos recuperamos y sentimos verdaderamente felices durante ese tiempo”, explica la psicóloga española Beatriz Pereira.

El hecho de acostarse tarde, no madrugar y no estar pendiente de cumplir horarios durante las vacaciones también influye, debido a que se altera la producción de melatonina y el ritmo del reloj biológico, que al volver a la rutina laboral debe hacer un esfuerzo para reajustarse, explican los expertos y aconsejan que uno o dos días previos al regreso no se abuse de comidas, bebidas y juergas, para que el cuerpo no esté tan saturado y no sea tan fuerte el acoplamiento a las tareas.

Ahora bien, si las razones del inapetencia al regreso son que el trabajo no le gusta o no le satisface; lo aconsejable en voces de expertos es cambiarlo, y en caso que no pueda hacerlo de inmediato, asumirlo como un periodo temporal mientras consigue un empleo más acorde con sus expectativas y aprovechar las horas no laborales para hacer cosas que sí le gusten y así balancear su ritmo de vida.

Otras recomendaciones para animar estos días de retorno son, según Pedro Palao Pons, periodista y escritor, reportero de radio, prensa y televisión y facilitador Internacional de Coaching Personal, tener actitud positiva, asumir las etapas de la vida: vacaciones y labores, apartar tiempo personal durante el día, ya sea en la mañana para salir a correr, al medio día para almorzar con alguien o en la noche para cenar, ir al cine o realizar alguna actividad que le agrade; plantearse metas concretas, medibles y realistas; no llevar trabajo a casa; comer y dormir bien.

¡Feliz regreso al trabajo!

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

 

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