Bienestar

Deseando un cuerpo perfecto

Maira Ropero

13/07/2012 - 14:42

 

En pleno siglo XXI una epidemia se ha extendido entre la sociedad, y afecta sobre todo a adolescentes o adultos jóvenes. Este grupo de personas se van incrementando peligrosamente. Se trata de una obsesión moderna por la “perfección del cuerpo”, es la nueva “epidemia del culto al cuerpo”.

Los  medios de comunicación y las redes sociales, tienen una gran influencia en estos comportamientos y estilos de vida, porque los están vendiendo como el camino al éxito y a la felicidad. Y, como todos los seres humanos anhelamos estados plenos de satisfacción, corremos tras esas metas que en muchas ocasiones no son propias, sino impuestas a nuestro inconsciente.

Esto ocurre porque en las últimas décadas, ser físicamente perfecto se ha convertido en uno de los objetivos principales de las sociedades desarrolladas. Es una meta impuesta por nuevos modelos de vida en los que el aspecto parecer ser el único sinónimo valido de éxito, felicidad e incluso salud.

La idea de tener “cuerpos perfectos”, generan comportamientos que muchas veces son inadecuados y que terminan generando enfermedades mentales. Hay trastornos de tipo alimentario como la Anorexia y la Bulimia nerviosa, que vienen de la mano de la denominada “cultura de la delgadez”.

Otra como la Vigorexia es una obsesión en torno al culto del músculo. La dismorfia corporal conlleva una obsesión reiterada por alguna parte del cuerpo, aunque no exista ningún defecto.

Y es en los adolescentes donde se encuentra mayor vulnerabilidad. En ese periodo, las obsesiones se convierten generalmente en una pesadilla, ya que con una personalidad aún no configurada ni aceptada, con unos medios de comunicación que transmiten constantemente modelos de perfección y belleza, uno se siente en la obligación de ser un cuerpo “Danone” o “Águila”, sacrificando su salud y llegando hasta las últimas consecuencias de sus conductas.

La actitud compulsiva en el logro de estos ideales estéticos (a costa de perder salud, descuidar la familia, estudios, amigos, trabajo, etc) denota el precio que se está dispuesto a pagar para responder a un imperativo sociocultural (relativo a cada grupo social y a cada momento histórico) para sentirse integrado a una sociedad que imaginariamente protegerá a quienes respete estos mandatos.

Si se enfatiza “el cuerpo perfecto” se descuida a la persona, la esencia, el ser, eso que es único en cada uno de nosotros. Y seguramente esa persona tendrá sus gustos, sus pasiones, sus aptitudes producto de la predisposición, que le marcó la historia que le tocó vivir y de los sueños que fue elaborando a través de lo que la sociedad “le exigía” olvidándose de lo que realmente es.

Cuando la imagen de sí y la autoestima de una persona dependen del peso corporal y de sus formas, se está corriendo el peligro de estar absurdamente sometido a los dictámenes de una moda que olvida que “lo esencial sigue siendo invisible a los ojos” como decía Saint Exupéry en “El principito”.

Para prevenir estos comportamientos inadecuados que pueden terminar en enfermedades mentales, los padres, educadores y entrenadores, debemos trabajar continuamente con los hijos y alumnos el tema de la autoestima. Enseñarles a valorarse y aceptarse tal y como son, tratando de encontrar el equilibrio entre cuerpo y mente a través de la promoción de ciertas disciplinas, aparte de inculcarles a no caer en las trampas de los modelos de belleza estereotipados por la sociedad actual.

El deporte es muy importante y la alimentación sana también lo es. Sin embargo, cuando tu vida (Comportamientos y Pensamientos) giran en torno a tener el “cuerpo perfecto”, cuando permanentemente te estás juzgando por tu apariencia física, cuando rechazas tu cuerpo y no te aceptas como eres, estas olvidándote de lo importante que eres. Nuestra atención no puede estar sólo en lo físico porque es cuando se llama obsesión y termina generando un trastorno mental.

Como queremos lucir nuestro cuerpo debe ser guiado por las tablas que nos indican los médicos o nutricionistas, cuál es nuestro índice de masa corporal ideal (IMC). Estas tablas tienen en cuenta la estatura, la edad y te dan un indicador teniendo en cuenta que eres una persona única. No todos podemos tener los mismos cuerpos, porque nuestro gran valor es que somos diferentes.

Para concluir, es bueno luchar por tener el cuerpo que uno quiere pero NO el cuerpo que la sociedad propone. Con perseverancia, disciplina y alta autoestima te puedes ver como te quieres ver.

Maira Ropero Anteliz

www.mairaropero.com

Sobre el autor

Maira Ropero

Maira Ropero

Bien estar

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

@MairaRopero mairaropero

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