Cine

Ralph El demoledor, un villano con aires de héroe

Alberto Campos

24/01/2013 - 12:41

 

Ralph El demoledor representa la película número 52 en toda la franquicia de Disney. Algo enorme si consideramos la dificultad que conlleva realizar una cinta animada. Y si la historia de la película se sustenta en ese universo tan extenso y difuso de los videojuegos de antaño (llámese Arcade o juegos de 8 bytes), el reto es aún más grande. Afortunadamente Disney sabe cómo enfrentarse a este tipo de retos y debo reconocer que, con este largometraje,  nos entrega uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, indiscutiblemente la mejor cinta animada del 2012 y de lo que va de año.

Y es que Ralph: El demoledor, pese a tener un apartado visual impresionante y secuencias de acción y aventura formidables, recae todo su peso dramático y emotivo en sus entrañables protagonistas, los cuales son el alma de toda la película.

Resulta curioso que le dejasen el peso de un proyecto tan arriesgado y sumamente complicado a un director como Rich Moore, quien generalmente ha trabajado en la televisión en series como Los Simpsons. Habiendo visto el trabajo finalizado no me queda más aplaudir la designación de Moore y ojala le den más oportunidades a futuro, bien se lo merece. Es cierto que Moore podría haber caído fácilmente en el sentimentalismo barato y en el melodrama fastidioso, pero sale airoso, aunque por momentos logra rozar el punto negro.

La historia que nos cuenta Disney es muy hermosa y está plagada de emociones y sentimientos que tocarán la fibra del espectador. Ralph es un villano de videojuegos, lo ha sido por décadas, y por décadas le ha tocado ser discriminado por los demás personajes de videojuegos como un patito feo, un villano. Mientras que Ralph observa como los “héroes” y “buenos” siempre son premiados y remarcados, dentro de su corazón solo queda la esperanza de que algún día sea aceptado por los demás y pueda formar parte del clan de los “buenos”.

Por azares del destino, que el propio Ralph forja, este mismo se verá inmerso en divertidas y peligrosas aventuras para poder probar que él no es solo un simple villano, sino que también puede ser un héroe. Así se cruza en su camino con la pequeña Vanellope, piloto de carreras de un juego llamado Sugar Rush. Ambos, Ralph y Vanellope, deberán unir fuerzas para hacer frente a un enemigo mucho más poderoso de lo que antes se han enfrentado: el rechazo.

La postura de Moore es muy clara, y de Disney igual: los malos no son malos, en realidad son muy buenos. Moore nos plantea que esos pequeños defectos, como en el caso de Vanellope, la cual tiene una falla interna que le imposibilita manejar y correr un auto, son en realidad virtudes que los harán crecer como individuos. Ralph encontrará en la pequeña corredora todo lo que ha ansiado, y Vanellope encontrará en el grande Ralph al héroe que ella necesita.

Es una historia de amistad, fortaleza y amor que logra crecer poco a poco debido al acertado ritmo que lleva la película. Una identificación asombrosa con los protagonistas y un cariño y simpatía evidente hacia cada obstáculo que se les depare. El tramo final es un orgasmo de placer para los aficionados a los videojuegos, que estoy seguro disfrutarán en demasía. Narrativamente es satisfactoria, sin ir más allá ni arriesgarse tampoco, pero logra contarnos una historia “humana” que trasciende por la emotividad que el despliegue audiovisual potencializa.

Ralph El demoledor es una maravillosa y hermosa película infantil que toda la familia podrá disfrutar una y otra vez. Si bien el doblaje no es del todo acertado, no repercute de manera negativa a la cinta. Para los que estén buscando pasar un rato agradable, reír, llorar y divertirse como niños pequeños, ésta es su película. De lo mejor que nos ha llegado a las salas de cine, al menos en el formato animado. Un aplauso para Disney, pues ha recuperado la magia que hacía tiempo no podía demostrar.

Sobre el autor

Alberto Campos

Alberto Campos

Cinescrúpulos

Alberto Campos, Valledupar (1976). Sociólogo y Abogado de la Universidad Popular del Cesar. En Cinescrúpulos expone su faceta de crítico y amante del Cine, pero con total independencia. Su fin es alabar las buenas películas y señalar las malas producciones.

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