Cine
Oz el poderoso: ¿una muestra del poder de Disney?
Hay películas que maravillan por su nombre y “Oz el poderoso” no es una de ellas. Pero sí logra generar una sensación de misterio e intriga.
Disney lleva varios meses anunciando la llegada de esta gran producción de animación. Lo cierto es que después del fracaso de John Carter, es necesario acertar el tiro y ganarse al público más exigente.
La pregunta que todos nos hacemos es, si detrás de ese título y mercadeo anticonformista, encontraremos algo consistente que nos enganche y nos haga volver a confiar en la magia de Disney.
Antes de todo, empecemos por el inicio. “Oz the Great and Powerful” es un bonito homenaje a “The Wizard of Oz”, uno de los mayores clásicos del cine, y realizada con uno de los presupuestos más ambiciosos de los últimos años.
La lista de actores famosos contratados para la ocasión es asombrosa (James Franco, Michelle Williamsn, Rachel Weisz y Mila Kunis) y hace que el realizador Sam Raimi tenga muchos argumentos para el éxito, aunque no voy a extender el misterio mucho más: esta precuela de la historia de Dorothy está muy lejos de la original.
Sam Raimi salta del infierno (“Drag me to Hell”, 2009), un terreno en el que se mueve muy bien, a los colores y la fantasía de Oz, donde la maldad trata de imponerse a la bondad en este mundo de ilusión. No es un cambio fácil.
En lo que se refiere a la ambientación, los colores y la música. Los efectos son impresionantes. Los paisajes tienen una profundidad extraordinario, casi única. Pero lamentablemente, el aspecto visual no es todo en esta vida.
La debilidad de un guión que no sobresale por su ingenio ha afectado seguramente a la interpretación de unos actores que se ven sobrepasados por el despliegue técnico, que pone en pie un espectacular mundo de Oz.
Todo el peso de la película recae en un James Franco que parece no sentirse muy cómodo con tanta responsabilidad y al que le falta un poco de humor para dar vida al tramposo, pícaro y tierno Mago de Oz. Y tampoco Michelle Williams parece convencida de ser la única bruja buena del cuento.
Mucho más resueltas se muestran Rachel Weisz como la malvada Evanora o Mila Kunis, en su ambiguo personaje que pasa al lado oscuro.
Además, la ciudad esmeralda, los diversos y divertidos personajes que la pueblan y el estallido de color y de luz son los verdaderos protagonistas de esta historia a la que Sam Raimi ha dotado de una cierta negrura (como oposición a tanta luminosidad).
El resultado es una película que retrotrae al espectador a la época de Dorothy, el espantapájaros y el hombre de hojalata, aunque le falta la dulzura y la delicadeza de la película de Víctor Fleming y con la inolvidable Judy Garland.
Una historia que atraerá a los espectadores ávidos de espectáculo visual y amor por los cuentos, pero que decepcionará a quien busque un nuevo (y más profundo) Mago de Oz.
Sobre el autor
Alberto Campos
Cinescrúpulos
Alberto Campos, Valledupar (1976). Sociólogo y Abogado de la Universidad Popular del Cesar. En Cinescrúpulos expone su faceta de crítico y amante del Cine, pero con total independencia. Su fin es alabar las buenas películas y señalar las malas producciones.
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