Cine

No se aceptan devoluciones: la fusión del drama y la comedia

Hugo Lara Chávez

15/01/2014 - 12:20

 

“No se aceptan devoluciones” es la película que marca el debut como director del comediante Eugenio Derbez, uno de los favoritos de la teleaudiencia en México a partir de varias de sus series cómicas, como “La Familia P. Luche”.

Su paso de la televisión al cine se ha dado de forma gradual pero firme, toda vez que Derbez ha buscado con tesón ser tomado en serio dentro de la producción fílmica. Y vaya que lo está consiguiendo, a juzgar por la respuesta del público que logró un récord con su estreno en Estados Unidos y ahora en América Latina.

Derbez ya había desarrollado una breve pero sustanciosa trayectoria como actor en el cine, con algunos filmes clave como “La misma Luna” (2007) de Patricia Riggen, donde desempeñó un papel secundario pero que obtuvo una buena acogida por parte del público. Luego, alcanzó éxito con “No eres tú, soy yo”, dirigida por Alejandro Springall, la cinta nacional más taquillera de 2010.  A pesar de estos éxitos comerciales, Derbez seguía interesado en desarrollar un proyecto personal más ambicioso dentro del cine, y esto dio origen a “No se aceptan devoluciones”, que según ha dicho le tomó alrededor de una década poder realizarlo.

La película es bilingüe, aunque mayoritariamente hablada en español, y está ambientada tanto en México como en Estados Unidos. Es una comedia centrada en el amor de un padre y su pequeña hija. Valentín (Derbez) es un acapulqueño libertino pero de buen corazón. Un día, una de sus conquistas amorosas, una rubia californiana (Jessica Lindsey), llega a su departamento y le deja a Maggie, una bebé que concibieron juntos sin que él supiera de su nacimiento.

Decidido a regresarla con su madre, Valentín viaja a Los Angeles pero su búsqueda fracasa. En cambio, vence su resistencia y asume con alegría su paternidad, mientras se convierte en “stuntman” (o doble) de Hollywood que le permite mantenerse decorosamente (incluso doblando a Johnny Depp). El conflicto sobreviene cuando, años después, reaparece la madre para pelear la custodia de la niña (encarnada por Loreto Peralta).

Derbez ha comentado que una de sus principales referencia para esta película fue el exitoso filme “La vida es bella” (La vita è bella, 1997) del italiano Roberto Benigni, una emotiva historia entre un padre y su hijo en medio de la Segunda Guerra Mundial. También habría que observar la influencia del estilo de Adam Sandler, estrella de Hollywood con el que Derbez ha trabajado recientemente (de hecho, le viene mejor al mexicano situarse más de cerca al italiano que al estadounidense, un tanto infantiloide). Así, Derbez tiene la intención de situar su filme entre la comedia y el drama (lo que algunos llaman “dramedie”), provocar risas pero también lágrimas, con gags visuales y escenas de slapstick, y por otro lado con momentos emotivos y hasta melodramáticos.

El director y protagonista de "No se aceptan devoluciones" conoce bien a su público y entiende cómo lograr empatía con él. De esta manera, echa mano de su mejor capital (que es él mismo), y logra lucir cuando hace gala de su simpatía y su humor en una serie de gags que encadena correctamente, sobre todo en el desarrollo del personaje como stuntman de Hollywood. El filme cambia de tono hacia el desenlace, con un epílogo que podría parecer más lacrimógeno de lo necesario, pero que es capaz de conmover a una buena parte de su público.

A pesar de ciertas escenas que requerían apretar mejor sus tuercas y de un humor que no necesariamente conecta con el público “exquisito”, el filme se sostiene sobre la legítima idea de divertir y entretener, incluso tocando coyunturalmente temas sensibles, como la migración ilegal mexicana, la paternidad responsable o la homosexualidad, con el espíritu de un cine familiar y popular tramado con calidad (el director dijo que quiso hacer cine porque la televisión en México es muy inferior en calidad).

Otro acierto de Derbez es que se rodeó de gente capaz en este proyecto, que lo han cobijado y le han dado solidez, como la productora Mónica Lozano y los realizadores Alvaro Curiel y Hugo Rodríguez, que supervisaron la producción, la fotografía de Martín Boege y Andrés Leóne Becker, y el diseño de producción de Sandra Cabriada. Y aquí vale la pena mencionar los cameos de algunos actores  de antaño, como Hugo Stiglitz y Rosa Gloria Chagoyán, en lo que resulta un justo homenaje al cine de corte popular.  "No se aceptan devoluciones" es un buen debut para Derbez y ojalá pueda desarrollarse como cineasta y alcanzar madurez en este oficio.

 

Hugo Lara Chávez


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