Cine

Nina Marín y su universo de imágenes en movimiento

Samny Sarabia

29/01/2016 - 03:50

 

Nina Paola Marín Díaz

Desde niña Nina Paola Marín Díaz alimenta una gran fascinación por el cine, pero no precisamente porque en esa época mantuviera contacto con una cámara ni con todo el andamiaje que hay detrás de la producción de una película sino por la afición que demostraban su padre y su hermano mayor por el séptimo arte.

Habitual fue en su infancia que su papá, don Julio Cesar Marín Marín reuniera a sus cinco hijos todos los domingos para ver hasta cuatro películas por día. Mientras sus otros hermanos se quedaban dormidos, Nina y su hermano Carlos Javier veían películas hasta el amanecer. Desde ese momento, nace su deseo de adentrarse en el universo cinematográfico pero desde la actuación. Su interés por la dirección se despierta después que pone a prueba sus capacidades como actriz en el grupo de teatro ‘La Carreta’ de la Universidad Popular del Cesar, actividad que alternaba con sus estudios de derecho.

Comprender cómo se hacía una película fue el interrogante que invadió su mente, por ello empezó a consumir mucho cine, a explorar de manera particular, a apasionarse por ciertas películas, a repetirlas las veces que fueran necesarias  para ver y entender el sentido que éstas tenían. Sin embargo, antes de atreverse a dirigir un producto cinematográfico, decide indagar sobre la creación de las historia con las palabras y da rienda suelta a su gusto por la escritura y la narración de historia. Ahora, confiesa que en esos años lo hacía de manera muy ingenua porque pensaba que con los elementos obtenidos de la dramaturgia y la corta experiencia serían suficientes.

Es en el 2004 que se encuentra con Rigoberto Mendoza y del texto ‘La ceremonia’ realizan la adaptación de ‘Angelina’, el primer título en su filmografía. Lo secunda ‘Tiempos de Yonna’, un trabajo rudimentario rodado en una ranchería guajira con pocos recursos técnicos, un ejercicio elemental con el cual trató de encontrarse como artista y con ese complejo mundo de dirigir. Posterior a estas experiencias, aparece en su camino un verdadero amante y creador del cine, el periodista y escritor Ernesto McCausland, quien demuestra interés por el trabajo y la visión de la valduparense Nina Marín y decide poner su equipo técnico y personal a su disposición para dar vida al cortometraje ‘Vigilia’.

El siguiente propósito de Nina fue registrar dos historias para la gran maratón de la imaginación audiovisual ‘Imaginaton’. Con ‘Quiero conocerte’ y ‘La cita’ participó en el concurso que se centra en conseguir el mejor plano secuencia de 60 segundos, no cualquiera es capaz de contar una historia en un minuto.

En ocasiones trabajando sola y en otras, aliándose con personas dispuestas a trabajar con recursos económicos y técnicos escasos, llega un momento en el que resuelve hacer un pare porque ya no podía permitirse hacer cine a ciegas, entonces decide formarme para hacerlo como debía hacerse, es cuando inicia estudios de dirección y producción de vídeo, cine y televisión en la Universidad Miguel de Cervantes de España. Luego comienza la carrera de arte dramático que lanzan los ministerios de cultura y educación con el programa ‘Colombia creativa’. Ambos estudios le proporcionan conocimientos oportunos y una visión más amplia a la hora de escribir y de poner sus puestas en escena frente a una cámara.

Pasarían 10 años para que surgiera el reencuentro con su amigo y colega Rigoberto Mendoza y con la reunión se reviviera el sueño de hacer juntos un largometraje.  Debido a la escases de tiempo y dinero, deciden producir el cortometraje ‘Manuel, un pedazo de felicidad’, una historia escrita en dos horas y realizada con algo más de un millón de pesos y la mayor disposición de Nina, Rigoberto y el resto de amigos que creyeron en el proyecto relámpago.

‘Manuel, un pedazo de felicidad’ ha estado presente en 17 festivales de cine alrededor del mundo. Ha obtenido cinco premios, entre esos cuatro nacionales y recientemente uno internacional en la Plataforma Latinoamericana y Caribeña del Universo Audiovisual de la Niñez y la Adolescencia realizado en la Habana, Cuba, donde consiguió la tercera posición en una competencia donde participaron países como España, Noruega, Dinamarca, México, Canadá, Estados Unidos, Brasil y  Francia.

La experiencia adquirida por Nina en estos años de trabajo, su cercanía con el cine y su deseo de descubrir y contar historias les han puesto a las personas correctas en su camino. Alude que el cine y todos los procesos en los que se ha involucrado le han dado la oportunidad de encontrarse con personas soñadoras como ella, que más allá del dinero creen que en un proceso creativo real y que la han ayudado a afianzar mi proceso creativo cinematográfico.

En este momento, con su esposo está al frente de Marines Producciones, una productora audiovisual con la cual ha emprendido nuevos proyectos con los cuales puedan darse a conocer fuera del Cesar, entre los cuales están ‘Roja Mujer’, un cortometraje de ficción que se encuentra en etapa de postproducción que muestra la historia de una mujer que se dedica cazar hombres por las noches, hasta que conoce a uno que le hará cambiar sus planes de manera definitiva.

Un segundo proyecto que ya se encuentra en rodajes es ‘Elemento’, un ensayo visual de corte ambiental escrito por Oscar Alvarado; es una travesía del hombre y el agua que en la historia son una misma cosa. Fue rodado en locaciones de Valledupar, Río Seco, Río Badillo y Manaure, Cesar.  Es dirigido por Nina Marín y  protagonizado por el actor y cantante Julio Meza. Este cortometraje será presentado en festivales de cine ambiental, realizados en Colombia y en otros países.

Hasta el  momento, Nina Marín y su equipo de colaboradores han traído cinco reconocimientos a la cinematografía de Valledupar y el Cesar y todavía no han encontrado apoyo en el sector público ni en el privado, situación que asegura no ha logrado contener sus aspiraciones de producir y dirigir un largometraje de gran factura hecho por y para su tierra, con el cual pueda demostrar a plenitud sus capacidades de contar y de poner en movimiento esas imágenes que diariamente recrea en su universo.

 

Samny Sarabia

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