Cine

Cómic y cine, dos lenguajes cercanos

Manuel Tejedor

06/10/2021 - 04:45

 

Cómic y cine, dos lenguajes cercanos
Un extracto del comic Batman / Foto: cortesía

 

El cine ha sido referencia fundamental para la narrativa gráfica secuencial, y esto es positivo, sobre todo en la variedad y riqueza de los movimientos de cámara y planos. Pero, ¿su influencia ha sido en demasía? ¿La narración cinematográfica no ha condicionado, en parte, el crecimiento del cómic?

Las películas y los cómics son medios que cuentan historias a través de imágenes: el espectador ve a actores mientras que en la literatura las acciones deben ser descritas verbalmente. Por otra parte, el cine y los cómics se diferencian perceptiblemente no solo en cómo son recibidos por el público, sino también en su forma material: sentarse a leer un cómic no es lo mismo que sentarse a oscuras con decenas de personas a ver una película.

Nacidos a la par, el cine ha crecido de manera brutal frente al cómic, ¿pero el cómic no es capaz de hacer frente al cine con estructuras narrativas propias? ¿No es suficientemente rico su vocabulario? Por supuesto que sí, el cómic puede actuar independientemente. Es más, la narración gráfica secuencial puede ofrecer soluciones narrativas más interesantes y poderosas que el cine. ¿Por qué?

El cine es un medio pasivo, el espectador se deja llevar por las imágenes en un lenguaje netamente visual donde está “atrapado” hasta que termina el film. El cómic responde activamente a la participación del lector, pues éste tiene el “poder” de estar tanto en el presente como en el futuro y / o pasado de la historia en el momento que desee. Si el lector participa colaborando en la narración, la hace suya. Esto es fundamental para el narrador gráfico que utiliza esta característica para enganchar al lector con innumerables herramientas propias del cómic.

De manera más técnica, puede decirse que cada cuadro consecutivo de una película se proyecta en el mismo sitio exactamente: la pantalla. Cada una de las viñetas de los cómics, sin embargo, ocupan un espacio diferente. El espacio es para los cómics lo que el tiempo es para las películas. Y esta capacidad distributiva de las viñetas en la página es capital para apreciar las diferencias para con la narrativa visual secuencial.

Analogías

No todo son diferencias. Aunque haya eventualidades (el cómic es capaz de desarrollarse independientemente, sólo hay que fijarse en los grandes autores del cómic como Spiegelman, Castells, McCay y un largo etcétera) también se dan coincidencias en el ritmo del montaje y la forma en que se presenta la narración, o en la temporalidad en referencia a los bocadillos como espacios transitorios dentro de las viñetas.

Muchas veces, los autores de cómic utilizan la influencia cinematográfica en el lector para explotar las posibilidades narrativas específicas del cómic. Así como las viñetas y los intermedios entre ellas crean la ilusión de tiempo mediante el cerrado, las palabras introducen el tiempo representando lo que tan sólo puede existir en el tiempo: el sonido. Es decir, los bocadillos imprimen carácter temporal a la viñeta.

Otro aspecto que une al cómic con el cine es que son medios reproducidos en contraste con la escultura o la pintura, que son de carácter directo.

Problemática de la adaptación

"Hasta ahora, todavía no he visto una adaptación cinematográfica de un cómic que haya agregado algo al trabajo original, siempre han sido sustracciones", afirma el director de cine francés Alain Resnais, y sus palabras resaltan el conflicto que existe cuando se adapta un cómic a la pantalla grande.

A grandes rasgos, se pueden establecer cuatro puntos a debate:

1-. El problema de reescribir: es necesario hacer algunos cambios al momento de la adaptación ya que, por ejemplo, la forma de narrar es distinta. La pregunta es hasta qué punto se puede reescribir una obra sin perder su esencia. Si se quita o añade un personaje, ¿se puede llamar adaptación o versión? Alan Moore, el mejor guionista de cómics de la historia, tiene algo que añadir sobre la adaptación de sus obras: "Esas películas no se parecen a mis libros. Si son buenas películas, es mérito de los directores. No tienen nada que ver conmigo, incluso si las películas son mediocres. No me interesa verlas puesto que no me gusta trabajar para Hollywood, y el cine no es uno de mis medios preferidos. Yo no me siento muy implicado en esos proyectos."

2-. De la página a la pantalla uniforme: la página permite una recreación visual mayor que la pantalla del cine -lineal y continua-. Gracias al gutter, el cómic exprime el tiempo y en una misma doble página se puede jugar con él tanto como se lo permita la imaginación del dibujante o guionista.

3-. Del dibujo al fotograma: la diferencia más obvia se encuentra en que el cine funciona con imágenes móviles -fotografías donde la luz define las formas- y el cómic, con dibujos estáticos donde el icono cobra fuerza: un buen dibujo no necesita definir absolutamente todo para que la narración sea coherente.

4-. Del silencio al sonido: cuando el cine era mudo el cómic era un igual, pero el sonido cambió el modo de ver y hacer cine. El sonido en el cómic se proyecta a través de los bocadillos y los gestos de los personajes, pero nunca deja de ser una interpretación del lector: el sonido es la asignatura pendiente en los cómics.

De manera transversal, con estas premisas se puede establecer una pauta para extrapolar cualquier adaptación entre lenguajes: una obra, cuanto más fiel a su propio lenguaje, mayor problemática será su adaptación y viceversa. ¿Qué será más fácil de adaptar, El Quijote o El código da Vinci?

En conclusión, el cine no es cómic y viceversa. Tampoco son totalmente compatibles para su adaptación, pero un cronista gráfico inteligente puede aprovechar la herencia cinematográfica a favor de una narración convincente, y esto es, en el fondo, de lo que se trata.

 

Manuel Tejedor 

 

 

 

1 Comentarios


gbbguh 14-05-2019 04:21 PM

hola

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