Cine

La leyenda de Tarzán: ¿la reinvención de un clásico?

Natalia Fernández

10/08/2016 - 07:25

 

Al clásico personaje creado por Edgar Rice Burroughs se le ha adaptado innumerables veces y en distintos formatos.

Con tantas versiones del famoso Tarzán, se antoja que los creadores de ésta nueva película buscaban desmarcarse de la misma fórmula al contar la historia de forma distinta a la que contaron los demás: el crío de una pareja de la aristocracia europea se queda al desamparo de los peligros de la selva profunda de África, donde finalmente es criado por una familia de gorilas. Ya de adulto, se encuentra con la civilización y se integra a esta con mayores o menores dificultades según la versión que fuere.

Lejos de dicha versión, la película de David Yates se atreve a contar un capítulo distinto y con un enfoque también distinto, pues intenta revertir el discurso de la superioridad de la civilización europea que “salva” del salvajismo a los pueblos originarios de África y al mismo protagonista; enfoque que constantemente está presente en anteriores versiones.

Sin embargo, el hecho de utilizar un telón histórico (cuando la región del Congo era saqueada, esclavizada y repartida por Bélgica y Francia), no salva el guión de simplista, ni de ser predecible.

La historia se ubica unos ocho años más tarde de lo que ya hemos visto y todos sabemos sobre Tarzán. Entonces vemos que el famoso habitante de la selva se encuentra cómodamente inserto en la Inglaterra victoriana al frente de su herencia y rebautizado como John Clayton III, Lord de Greystoke. Además de felizmente casado con la bella Jane Porter, interpretada claro, por Margot Robbie.

Por circunstancias no muy claras, y aunque se intenta justificar pero se queda en el terreno de lo inverosímil, John, Jane y George Washington William (personaje basado en su semejante en la vida real e interpretado por Samuel L. Jackson) regresan a la selva que vio crecer a los dos primeros y en donde su amor nació años atrás.

Lo que de ahí se desprende es una aventura en la que se encuentran de cara al villano: el Capitán Rom (interpretado por el genial y esta vez acartonado Christoph Waltz). Los motivos de Rom y de la corona de Bélgica son los preciados diamantes de la ciudad de Opar, ciudad que en ésta versión de Yates es representada como una especie de tierra salvaje entre los salvajes y que recuerda, sin querer, a la zona en sombras del Rey León, donde las sin vergüenzas hienas viven y reinan.

A pesar del atractivo de ambos protagonistas, y sobre todo Jane, que aunque intenta ser un personaje veterano, no deja de ser una damisela en peligro durante toda la cinta. Y sobre todo, un villano tan poco creíble, dejan un ambiguo sabor de boca.

El personaje de Samuel L. Jackson busca exponer la cara fea de la colonia belga en el Congo tal como haría el personaje real; también lleva a la historia las pocas escenas en la cinta aderezada con humor, pero estas son tan pocas, que se sienten como una salida sin mucho sentido.

Así pues, David Yates, pese a que intenta abonar a la historia del famoso personaje de Tarzán, su aportación está confeccionada con elementos que no logran convencer. Su fuerte radica en el reparto y en su intento de una versión más obscura y real, sin que se logre el objetivo.

 

Natalia Fernández 

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

“Es importante empezar a crear una memoria cinematográfica del Cesar”: Carlos Cabas

“Es importante empezar a crear una memoria cinematográfica del Cesar”: Carlos Cabas

  Aunque son contados con los dedos de una mano los exponentes del Cesar que han tenido reconocimiento en el cine nacional e intern...

El juego de la fortuna: ¿Acierto o decepción?

El juego de la fortuna: ¿Acierto o decepción?

Existen películas con un claro mensaje que trascienden por su manera de narrar una historia. Esas películas quedan marcadas en la mem...

El abogado del crimen: elenco fastuoso pero sin alma

El abogado del crimen: elenco fastuoso pero sin alma

Ridley Scott es un fenómeno incontestable del cine moderno. Con un número enorme de títulos a su haber, éxitos como Hannibal o Gl...

Cine sin crispetas, de Carlos Cesar Silva

Cine sin crispetas, de Carlos Cesar Silva

La reciente publicación de “Cine sin crispetas” de Carlos César Silva en formato PDF nos ofrece una mirada particular y crítica ...

Siete películas llamativas que hablan de epidemias

Siete películas llamativas que hablan de epidemias

  El coronavirus nos ha devuelto a la realidad de la ciencia-ficción. O tal vez nos ha hecho ver que la realidad es más impredeci...

Lo más leído

Las capillas doctrineras: huellas de los tiempos coloniales

Paula Andrea Grisales Naranjo | Patrimonio

Una corta charla con Raúl Gómez Jattin

Wladimir Pino Sanjur  | Literatura

Balzac, la voz de una quimérica idea

Francisco Arias Solís | Literatura

Alicias adoradas y olvidadas

Henry Vergara Sagbini | Opinión

Los trofeos del profesor Armenta

Álvaro Yaguna Nuñez | Opinión

Una raíz y dos piedras

Giancarlo Calderón Morón | Artes plásticas

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados