Cine

Dos son familia o cómo repetir (y mejorar) una fórmula ganadora

Natalia Fernández

19/07/2017 - 06:45

 

 

Basada en la película mexicana más taquillera de la historia (No se aceptan devoluciones), “Dos son familia” es una adaptación francesa que va a lo seguro: incluye al actor Omar Sy (reconocido por su intachable papel en “Los intocables”) y se mantiene muy cercana al guion original.

Y por lo visto, la idea ha gustado en Europa ya que supera todas las expectativas. Pero, ¿cuál es la clave? Probablemente el alma de sus personajes, la arrolladora fuerza emocional de la historia, su capacidad para conmover, arrancar sonrisas y tantear el corazón de los espectadores hasta obligarles a contener las lágrimas o dejarlas escapar sin complejos.

Los individuos más fríos dirán que ése es precisamente el mayor defecto del filme, su sensiblería, su aparente búsqueda de la lágrima fácil. Se equivocan. Ésa es la crítica plana que hará cualquiera al que no le llegue el relato. Pero la realidad es que Hugo Gélin sabe cómo tocar la fibra sensible sin recurrir a trucos baratos, emocionar regodeándose en el humor y no en el melodrama.

La historia gira en torno a Samuel, un joven vividor que ve cómo su vida da un giro de 180 grados cuando una antigua amante aparece con un bebé, le dice que es su hija y desaparece. A partir de ahí, las responsabilidades de la paternidad, la necesidad de madurar y la complicidad padre-hija pasan a un primer plano. El tráiler y la sinopsis cuentan un poco más del argumento pero, para cualquiera que no lo haya visto o leído, es mejor no dar más detalles.

Basta decir que el resultado es una mezcla perfecta de drama y comedia en la que los elementos de una y otra se retroalimentan, generando cercanía y haciendo que tanto la risa como el llanto lleguen de forma natural. Gran parte del mérito es de los actores, un acertadísimo reparto encabezado por Omar Sy y la pequeña Gloria Colston, una joven rapera y DJ que parece nacida para ser actriz. Ambos son carismáticos, enérgicos y divertidos por separado, pero juntos tienen una química electrizante. El encantador Bernie (Antoine Bertrand) –amigo de Samuel– y la casi siempre 'odiable' Kristin (Clémence Poésy) –la madre de la niña– completan un núcleo de personajes muy potentes que están ahí para lanzar un mensaje alto y claro: la familia no tiene por qué ser un cliché, un modelo prefabricado de hogar feliz, la familia no son necesariamente los progenitores sino todas aquellas personas que te aman, independientemente de su raza, género, orientación sexual o vínculo sanguíneo.

La familia son todas esas personas a las que uno da todo porque es con ellas con las que se alcanza la felicidad plena. ¿Demasiado amor en 115 minutos?, ¿un exceso de dulzura? Puede que a algunos se lo parezca, pero éste no es un postre indigesto sino una bonita tarta de esas que adornan los escaparates de las pastelerías gourmet.

Muchos ya se han atrevido a comparar Dos son familia con La vida es bella, y la asociación no resulta en absoluto descabellada. Ambas son, en esencia, dos maravillosas fábulas sobre la paternidad que descubren la alegría en los pequeños detalles de la vida y demuestran que es posible hallar la felicidad incluso ante las circunstancias más adversas.

El poder de este filme para atrapar a cualquier espectador mínimamente sensible es innegable. No ganará grandes premios, pero alegrará muchos corazones.

 

Natalia Fernández

 

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