Cine

Historias de luchas, sueños y diversidad en Mar de Colores

María Ruth Mosquera

26/06/2018 - 06:35

 


Fotos extraídas de la serie Mar de Colores

 

El sueño de Cabrerita es que algún día el ‘Bate y Tapita’ sea reconocido como un deporte nacional, de esos que se transforman en proyectos de viva, que le arrancan almas al ocio y la guerra y se las suman a la paz, la reconciliación, la convivencia y la vida querida. Por eso, por lograr esa meta, se ha dedicado con todas las fuerzas de que dispone a organizar este juego tradicional, armar equipos y promover torneos, superando obstáculos que salen como temibles espantos, pero que él ha logrado conjurar con su lucha indeclinable, así para ello no tenga ningún apoyo financiero.

‘Bate y tapita’ es un juego tradicional con el que él, José Ramón Cabrera, creció en Cartagena, departiendo en las tardes con sus amigos de barriada, pero que hoy ha sido reemplazado por los nuevos entretenimientos que traen las dinámicas sociales del modernismo. Está convencido de que “dentro esos deportes de barrio hay unos que van a desaparecer porque no tienen dolientes”, pero ha empeñado en que el ‘Bate y tapita’ pueda prevalecer. Este juego es una especie de béisbol que usa checas o tapas de gaseosa como pelota y un palo de escoba como bate; de generación en generación ha acompañado la vida de las comunidades afrodescendientes en muchas partes de la región caribe, sobretodo en Bolívar.

Con esta historia protagonizada por Cabrerita sale a la televisión nacional la miniserie documental ‘Mar de Colores’, una producción que muestra las luchas y sueños de personas pertenecientes a diferentes grupos de minoría en la región Caribe. Se trata de una producción para el canal institucional Señal Colombia, realizada por la pareja de comunicadores y creadores audiovisuales Luis Fernando Malagón y Alejandra Murgas, mediante su firma Rana Dorada Producciones.

“Mar de colores es nuestro primer seriado documental para televisión Nacional. Este es un proyecto de Rana Dorada Producciones que presentamos para el canal señal Colombia. Ya tenemos una experiencia de casi cuatro años de estar haciendo producciones documentales en la región Caribe para medios locales y regionales; casi siempre habíamos hecho todo para Telecaribe. El año pasado nos lanzamos y presentamos la propuesta a Señal Colombia, en una convocatoria pública nacional en la que se presentaron más de 30 proyectos de todo el país, incluidas empresas de Bogotá, Medellín y otras ciudades que son potencia en realización de televisión. Fue un proceso en el que solo ganaba una propuesta. Afortunadamente, después de varias etapas de ir eliminado propuestas, ganamos, lo cual de cierto modo se convirtió en un logro para nosotros como productores, como realizadores, incluso como investigadores de proyectos documentales”, describe Luis Fernando Malagón.

La miniserie consta de cinco capítulos con duración de media hora cada uno, que serán emitidos en maratón este lunes festivo, dos de julio, en el horario de 6:00 a 8:30PM, en Señal Colombia, comenzando con la historia de Cabrerita. Un segundo capítulo, titulado Nazareo, revelará a realidad de Víctor Alfonso Ramírez, miembro de la comunidad religiosa "Israel Congregación de Jehová", al que la vida ha puesto en la dicotomía de atender los lineamientos de su congregación, sobre todo lo referido al vestuario de túnicas largas y alpargatas, con barba y cabello que no deben ser cortados, frente a su oficio como vendedor ambulante  en las calles de Santa Marta, que ejerció algún tiempo y que le obligó a despojarse de sus vestidos sagrados y usarlos solamente en los rituales de su comunidad, como la Solemnidad. “Hoy siente que ha defraudado un poco su fe, su religión, sus principios, porque rompió los lineamientos que le mandaban a vestir su túnica. Entonces la lucha es con él mismo, sus creencias y las ganas de mantener su fe intacta”, acota Malagón.

Para el tercer capítulo, estos realizadores muestran la realidad de José David y Brigitte, una pareja de esposos con discapacidad auditiva que deben sortear las afugias para conseguir un empleo en una sociedad desigual, mantener una independencia de vida, con un bebé en camino que amplía los motivos de lucha, pero se convierte en una inspiración para seguir surgiendo. 

El cuarto capítulo, que tiene como telón de fondo el Carnaval Gay en Barranquilla y es protagonizado por una pareja del mismo sexo (Jairo Polo y Fabián Gómez), devela el contexto de vida de la comunidad LGBTI y su lucha por lograr un espacio de reconocimiento, respeto y aceptación social. “Aquí vemos cómo son las luchas individuales por sacar adelante este proyecto cada año; sus frustraciones, sus momentos bonitos, de amor, de disciplinar a los otros miembros de su comunidad para dejar en alto el nombre de su grupo social y su proyecto. Hay momentos fuertes de discusiones como en toda relación de pareja y más cuando están en un momento de estrés”, acotan los realizadores, haciendo énfasis en el mensaje de tolerancia, inclusión y no discriminación que subyace esta entrega.

Lismary Machado, comunicadora audiovisual de la etnia wayúu, protagoniza la quinta entrega de esta miniserie, con una historia que busca la reivindicación de su tradición indígena binacional. Lismary nació en Maracaibo, pero como para su etnia no existe la frontera que separa los dos países, ella ha pasado su vida moviéndose en el territorio amplio colombo/venezolano, en donde está su vida, amigos, proyectos y sueños. Y fue justamente ese andar que la hizo reflexionar sobre la importancia los símbolos claniles y cómo éstos se han ido diluyendo en el tiempo, ya que se ha perdido entre los wayúu la usanza de presentarse con el nombre del clan. Este fenómeno se da sobre todo en la juventud que incluso no conocen o han perdido el dibujo que es la representación gráfica de su clan. Este capítulo es una especie de un documental dentro de otro, puesto que muestra el viaje investigativo que hace Lismary hacia sus raíces para encontrar respuestas y propuestas que permitan mantener viva la tradición simbólica wayúu, porque “a pesar de las circunstancias, el buen viento de nuestra Guajira desértica me lleva a seguir creciendo en busca de nuestro origen para reafirmar nuestra historia”.

La realización de esta miniserie documental contó con la participación de un equipo interdisciplinar de realizadores, todos del Caribe, aunque situados en distintos departamentos de la región. La producción general estuvo a cargo de Alejandra Murgas; la dirección fue de Luis Fernando Malagón; La dirección de fotografía fue de Joy Suarez y Samir Suarez; Las cámaras adicionales estuvieron a cargo de Laly Margarita Malagón y Luis Fernando Malagón; el sonido fue de José De Castro y Carlos Mario Figueroa; la musicalización José Luis Angulo y los gráficos de José Manotas.

Fueron ocho meses de trabajo, para presentar una producción con talento Caribe, con calidad universal. “Pensamos en tener a los mejores en cada una de sus áreas para lograr un producto impecable, que fuese muy bonito, que estuviese muy bien construido”, dice Luis Fernando y añade que “en este momento este viene siendo nuestro motivo de orgullo; el hecho de poder licitar ya con Señal Colombia y esta serie que ha sido tan importante, tan bonita para nosotros, se ha convertido en el hijo favorito en este momento”.

Una vez sea presentada la maratón de esta miniserie este lunes, el canal institucional la reprogramará por capítulos entre el 12 y 18 de julio. 

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya

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