Cine

Cantinflas: de la época dorada y la doctrina de la mexicanidad

Juan Pablo Silva Escobar

20/04/2022 - 05:35

 

Cantinflas: de la época dorada y la doctrina de la mexicanidad
Cantinflas entra en escena durante el mandato de Lázaro Cárdenas, en México / Foto: archivo El Heraldo de México

 

El cine de la época dorada puede ser entendido como una etapa que inaugura y establece una primera codificación de la cultura popular como parte del proyecto nacionalista posrevolucionario. Se trató de un conjunto de producciones cinematográficas que lograron traspasar las fronteras de la entretención y el espectáculo, para instalarse dentro del imaginario social mexicano como un exceso o desborde cultural que transforma lo popular en industria cultural.

Cantinflas se autoconstruye como un producto cultural propio del caos urbano, donde despliega su particular forma de estar en el mundo. La ciudad es el espacio social que lo modela y su accionar tiende a confrontar la vida urbana –problemáticas de clase, relaciones sociales, modernidad sin modernización– con insolencia, desfachatez y optimismo. Es aquí donde se desarrolla su devenir confuso y parlanchín, y son las relaciones sociales urbanas las que le proporcionan la materia prima para conformar un discurso que, por medio del humor, contribuye a reforzar aquello que se ha dado en llamar “la doctrina de la mexicanidad”. A grandes rasgos, ésta consistió en unir estrechamente la patria (la identidad nacional y el nacionalismo) con el gobierno (el PRI como partido único), conformando “un binomio al que debían subordinarse todos los mexicanos”.

Cantinflas entra en escena durante el mandato de Lázaro Cárdenas, un gobierno que buscó vender una imagen país de síntesis cultural entre tradición y modernidad, que demostrara la cohabitación armónica entre las raíces precolombinas, las campesinas y la vida moderna que se desplegaba en la ciudad. De allí que en sus inicios Cantinflas recibió el apoyo de la élite cultural y política, que vio en él “una expresión cristalina de la tierra natal” (Stavans, 1998, p. 35). Por su parte, si bien Cantinflas se burló de la rigidez de la élite mexicana y de su dogmática tendencia al afrancesamiento, y trató de ridiculizar la pomposidad de los ricos; sus cintas no sugieren ninguna invitación política a rebelarse contra la opresión. Por el contrario, sus películas abren un espacio de contención a cualquier tipo de sublevación. “Esto explica por qué el gobierno de México apoyó a Cantinflas cuando su imagen fue útil: hacía feliz a las masas agitadas; su espíritu subversivo trabaja en abstracto, nunca altera el status quo”.

El Cantinflas de la época de oro fue una expresión indiscutible de lo mexicano, principalmente entre los sectores populares y empobrecidos de la ciudad que veían en él una cierta esencia del “alma mexicana”. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo veinte, específicamente con la matanza de los estudiantes de Tlatelolco en 1968, el país entró en una crisis de identidad. El PRI buscó construir una imagen sin “pelados” desaliñados e hilarantes, se quería consolidar una nueva identidad mexicana que debía estar en sintonía con el deseo profundo de ser un país moderno y sofisticado. Cantinflas no encajaba en este nuevo proyecto nacional e identitario. Su pirotecnia verbal, su flojera desinhibida, su analfabetismo hilarante y su rechazo a la ciencia lo situaban en las antípodas de la modernidad y el desarrollo que se quería proyectar y, por lo tanto, fue una cara que había que ocultar y erradicar del imaginario social.

 

Juan Pablo Silva Escobar

Doctor en Estudios Latinoamericanos. Académico e investigador del Centro de Estudios Políticos, Culturales y Sociales de América Latina (EPOCAL), Universidad Bernardo O’Higgins, Santiago, Chile.

Acerca de esta publicación: el artículo “ Cantinflas: de la época dorada y la doctrina de la mexicanidad ” del profesor Juan Pablo Silva Escobar, corresponde a un capítulo del ensayo académico publicado anteriormente bajo el título: “ Cantinflas: Mito, gestualidad y retórica despolitizada de lo popular ” por el mismo autor.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Robocop: un remake para los nuevos tiempos

Robocop: un remake para los nuevos tiempos

Permítanme un paréntesis antes ya incluso de comenzar esta crítica. Existe una epidemia en el mundo de los aficionados al cine. Una ...

Abierta convocatoria de taller Crea Cine Valledupar

Abierta convocatoria de taller Crea Cine Valledupar

Con el fin de promover las artes audio-visuales, y en complemento de su tradicional cine-club, la Alianza Francesa de Valledupar abre u...

Manuel, grandes lecciones de vida y un pedazo de felicidad

Manuel, grandes lecciones de vida y un pedazo de felicidad

Manuel es un niño bueno. Un poco travieso, despistado y desobediente, pero con una capacidad reflexiva y carga de amor tan enorme qu...

Cine sin crispetas, de Carlos Cesar Silva

Cine sin crispetas, de Carlos Cesar Silva

La reciente publicación de “Cine sin crispetas” de Carlos César Silva en formato PDF nos ofrece una mirada particular y crítica ...

Cine para proteger los derechos humanos

Cine para proteger los derechos humanos

Cumplidos los doce años, fue arrancada de su cotidianidad y debió acostumbrarse a otras rutinas sin muñecas ni juguetes, lejos de su...

Lo más leído

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados