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Clásicos del Cine para ver en época de Navidad

Andrés Morales

21/12/2021 - 05:15

 

Clásicos del Cine para ver en época de Navidad
Una escena de Qué bello es vivir, el gran clásico del cine navideño

 

En época de Navidad, la televisión y el salón se vuelven unos de los lugares fundamentales para niños y adultos. Gracias a ellos se comparten momentos y experiencias que refuerzan las alegrías y nostalgias de la época.

Cada año surge una nueva película con la temática de Navidad. Cada género tiene su oferta, desde la película de aventura, pasando por la comedia más divertida hasta el terror más absurdo. Todo sirve para alimentar la necesidad de compartir momentos interesantes.

Papa Noel (o Santa Claus) no es el único en ser el protagonista. También aparecen los enanitos y asistentes, malvados y malintencionados, niños soñadores, traviesos y monstruos que aspiran a cambiar el mundo o adueñarse de él.

En eso consiste la Navidad: compartir historias. Por eso les detallamos a continuación 10 clásicos del Cine para ver en familia en época de Navidad.

¡Que bello es vivir! (Frank Capra, 1946)

Éste es clásico del siglo XX que reúne la fraternidad cinematográfica del celuloide y el espíritu más genuino de la Navidad. Esta historia cocinada con los mejores sentimientos y deseos de felicidad nos hace viajar a otros momentos del Cine.

George Bailey (James Stewart) es un honrado y modesto ciudadano que dirige y mantiene a flote un pequeño banco familiar, a pesar de los intentos de un poderoso banquero por arruinarlo. El día de Nochebuena de 1945, abrumado por la repentina desaparición de una importante suma de dinero, que supondría no solo la quiebra de su banco, sino también un gran escándalo, decide suicidarse, pero cuando está a punto de hacerlo ocurre algo extraordinario.

Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993)

Un clásico navideño que combina la inocencia navideña con el estilo gótico más oscuro. Sólo una mente tan traviesa y al mismo tiempo perversa como la de Tim Burton podía idear esta fantasía cinematográfica (y siniestra comedia musical) a propósito de la Navidad. Jack Skeleton ponía patas arriba los principios y fundamentos de la Navidad y de paso sembraba el terror entre las almas más inocentes.

Cuando Jack Skellington, el Señor de Halloween, descubre la Navidad, se queda fascinado y decide mejorarla. Sin embargo, su visión de la festividad es totalmente contraria al espíritu navideño. Sus planes incluyen el secuestro de Santa Claus y la introducción de cambios bastante macabros. Sólo su novia Sally es consciente del error que está cometiendo.

Solo en casa (Chris Columbus, 1990)

En los 90, no había Navidad sin Macaulay Culkin, el protagonista de “Home alone” (Sólo en casa), donde se podía ver un pobre niño indefenso a merced de unos despiadados ladrones -el siempre genial Joe Pesci- dispuestos a desvalijar la caja fuerte de su casa. La película tuvo su continuación y las siguientes aventuras en solitario tuvieron esta vez el skyline de Nueva York como escenario navideño.

Kevin McAllister es un niño de ocho años, miembro de una familia numerosa, que accidentalmente se queda abandonado en su casa cuando toda la familia se marcha a pasar las vacaciones a Francia. Kevin aprende a valerse por sí mismo e incluso a protegerse de Harry y Marv, dos bribones que se proponen asaltar todas las casas cerradas de su vecindario. En cuanto su madre lo echa en falta, regresa apresuradamente a Chicago para recuperar a su hijo.

Feliz Navidad, Mr Lawrence (Nagisa Oshima, 1983)

Las navidades en un campo de concentración japonés en la isla de Java no son sin duda el destino más buscado ni el más placentero para reservar en la agencia de viajes en tiempos de Navidad. David Bowie y Ryuichi Sakamoto no tuvieron otro remedio que pasarlas junto aunque en bandos muy distintos en esta historia de desamores y choque de culturas entre oriente y occidente.

Durante la Segunda Guerra Mundial el soldado británico Jack Celliers (David Bowie) llega a un campo de prisioneros japonés. El comandante del campo cree firmemente en valores como la disciplina, el honor y la gloria. En su opinión los soldados aliados son cobardes al entregarse en vez de suicidarse. Uno de los prisioneros trata de explicar a sus compañeros la forma de pensar de los japoneses, pero éstos le consideran un traidor.

Gremlins. (Joe Dante, 1984)

Desde la llegada de los gremlins en los años 80 a la ciudad de Kingston Falls las navidades no han sido lo mismo. ¿Quién no ha soñado con un mogwai como regalo navideño y no el clásico pijama de rayas de todos los años? Como momento glorioso de estos monstruos navideños anotemos la proyección en la sala de cine de Blancanieves y los siete enanitos con la plana mayor de los gremlins como invitados de excepción.

Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol.

Algo para recordar (Nora Ephron, 1993)

Meg Ryan, cuando todavía no había descubierto las virtudes- y los peligros-del bisturí quirúrgico acostumbraba a darnos estas encantadoras comedias de ambiente navideño y con sus pequeñas dosis de feminismo para todos los públicos. Si le añadimos unas excelentes bandas sonoras y la presencia estelar de Tom Hanks, hay que reconocer que el resultado final resultaba bastante distraído. Hasta conseguía que se nos escapara alguna lagrimita.

Los fantasmas atacan al jefe (Richad Donner, 1988)

Una enésima, pero genial versión de Cuento de Navidad de Charles Dickens, vivida por un despiadado productor televisivo encarnado por Bill Murray, puede defraudar a los fans acérrimos de la estrella del Saturday Night Live, pero es de digestión liviana y muy recomendable para visionar tras el empacho de alguna comilona familiar.

La desbordante alegría de las fiestas navideñas hace que Frank Cross sufra alucinaciones fantasmagóricas. Cross, que ha hecho una carrera meteórica desde el puesto más modesto del departamento de envíos de una cadena de TV hasta alcanzar la presidencia, es tacaño, desagradable, ingrato, implacable y con un cruel sentido del humor. Antes de que la Nochebuena termine, recibirá la visita de un desconcertante taxista neoyorquino del pasado, una estrafalaria hada del presente, y un sádico mensajero del futuro

Willow (Ron Howard, 1988)

Otro clásico de los 80. Si estás en una reunión familiar con generaciones más jóvenes, enséñales lo bueno que podía ser el cine de aquellos años. Una aventura medieval entrañable con brujas, enanos y hechizos (y un bebé al que salvar).

En las mazmorras del castillo de la hechicera y malvada reina Bavmorda, una prisionera da a luz a una niña que, según una antigua profecía, pondrá fin al reinado de la hechicera. La comadrona intenta salvar a la niña de la ira de Bavmorda, pero, alcanzada por los perros de presa del castillo, no tiene más remedio que arrojar la cuna al río. Gracias a la corriente, la cuna llega a un pueblo de enanos, donde la niña es adoptada por el valiente Willow

Beautiful girls (Ted Demme, 1996)

Desarrollada durante unas fiestas navideñas, la película en la que Natalie Portman desempeñó el papel de vecinita estelar es ideal para los que se plantean el futuro de las relaciones de pareja y el significado del amor durante estas fechas. Imprescindible el speech de Rosie O'Donnel en el supermercado sobre el deseo masculino.

Para asistir a una reunión de antiguos alumnos del instituto, Willie Conway, un joven de 29 años, regresa a su hogar en la pequeña ciudad de Knights Ridge. Allí tendrá tiempo para reflexionar sobre su futuro, sobre la juventud que se acaba. El dilema que tiene ante sí no es fácil: ser pianista o representante de ventas. Al mismo tiempo, Willie reconsidera su relación con su novia Tracy.

Eyes Wide Shut. (Stanley Kubrick, 1999)

Para su obra póstuma Stanley Kubrick eligió la época navideña como punto de arranque de esta historia que hubiera hecho las delicias del padre del psicoanálisis, el doctor Sigmund Freud. Nunca la pareja Nicole Kidman & Tom Cruise desprendieron una sensualidad tan luminosa.

William Harford es un respetable médico neoyorquino cuya vida parece ir muy bien: está casado con una preciosa mujer, tiene una hija y un trabajo que le gusta. Pero, al día siguiente de asistir a una fiesta, su esposa Alice le habla de unas fantasías eróticas y de cómo estuvo a punto de romper su matrimonio por un desconocido. Abrumado por esta confesión, acaba entrando en un local, donde un antiguo compañero le habla de una congregación secreta dedicada al hedonismo y al placer sin límites. A partir de entonces un mundo dominado por el sexo y el erotismo se abre ante él.

 

Andrés Morales

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