Educación

Orlando Saavedra y el reto constante de ser útil a la sociedad

Herlency Gutiérrez

25/02/2015 - 04:20

 

Orlando Saavedra

Desde hace un año y cuatro meses, Orlando Saavedra se desempeña como director regional del Sena, tiempo en que la institución ha ganado en visibilidad en todo el departamento del Cesar.

Este ingeniero de Minas compartió con PanoramaCultural.com.co algunas claves de su recorrido profesional pero también su gusto por la música vallenata y la importancia que tiene la familia en su vida.

¿Dejó a un lado las guitarras teniendo en cuenta que estuvo en la presidencia del Festival de Música Vallenata en Guitarra del municipio de Codazzi (Cesar)?

Cuando uno quiere tanto a su pueblo y tiene la facilidad de hacer algunas gestiones en beneficio de esa población, no es fácil dejarlas a un lado. Ellas hacen parte de la idiosincrasia de la región, de las expresiones artísticas y culturales de nuestros pueblos, y pienso que sólo las hemos dejado un tiempo por el tema de mi investidura actual, pero no las he dejado.

Al Festival de Música Vallenata en Guitarra llegué en el 2008, después de haber estado por cuatro años en la secretaría de Minas del Cesar. Encontré un festival que estaba menguado, me propusieron que asumiera esa responsabilidad y lo hice, la tomé tan a pecho que hicimos un gran festival. Cuando llegué, encontré un  presupuesto de 50 millones de pesos y lo convertimos en 280 millones de pesos. Hoy en día, hemos seguido trabajando de la mano del Consejo Directivo del Festival y de sus socios y lo hemos encumbrado como el segundo festival del Cesar después del Festival de la Leyenda Vallenata.

Es decir, ¿las guitarras siguen sonando en su vida?

Sí, siguen sonando.

¿Cómo nació su amor por la música?

En esta región, el amor por la música la lleva uno en la sangre. Vengo de una familia donde la gran mayoría del tiempo la pasaba con mi madre, ella era de Villanueva, Guajira, y pues de alguna manera tenía esa vena folclórica, siempre la escuchábamos cantar; desde niño me fui metiendo en ese mundo, participaba en eventos culturales y en el colegio cantaba.

Después llegué a la universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Sogamoso, Boyacá, y allí tenía una agrupación musical, una tambora que se llamaba ‘La tumba catre’ (Risas). Participábamos en todos los eventos folclóricos y yo cantaba y tocaba el guache. Además, fui presentador en la mayoría de los actos de la universidad. Hice de todo allá, tanto que fui candidato al concejo de la institución en representación de los estudiantes, y casi llego. Saqué 285 votos, y él que ganó sacó 305, me quedé por 20.

O sea que, ¿además de vena musical, tiene vena política?

El liderazgo se lo van inculcando a uno los papás, la vocación de servicio más que todo. Tuve una madre que siempre le hizo favores a quienes lo necesitaban sin esperar nada a cambio, y de ahí uno va a aprendiendo. De hecho, he participado en otros procesos, por allá en el año 1996 ó 1997 aspiré al Concejo de Sogamoso por el partido liberal.

Ya es la segunda ocasión que menciona a sus padres, ¿qué podemos conocer sobre ellos?

Vengo de un hogar de clase media, conformado por Eustorio Saavedra Zuleta, un microempresario de la transformación de la madera, quien tiene más de 45 años de estar en ese negocio. Lo inició en Codazzi, luego se trasladó a Valledupar. Mi madre fue Mercedes Zuleta, era servidora de la justicia; laboró aproximadamente 17 años con el poder judicial, fue escribiente, secretaria, sustanciadora, y, hasta el momento en que la afectó el cáncer, estuvo prestando sus servicios. Yo iniciaba mi carrera universitaria cuando mi madre comenzó con sus quebrantos de salud y posteriormente falleció. Aún estaba en la universidad. Esa ha sido una de las cosas que más me ha afectado pero también me hizo madurar demasiado; en ese entonces mi compromiso no solo conmigo sino con ella era que debía ser un hombre útil a la sociedad, eso me inculcó a mí y a mis hermanos y eso es lo que trato de hacer.

¿Cuántos hermanos tiene?

Tengo seis hermanos, soy el tercero. Tengo 41 años.

Conocimos que viene en camino su segundo hijo, ¿cómo cambia la paternidad a las personas?

Uno para aprender a querer a los padres, definitivamente tiene que ser padre. Uno siempre quiere a los padres, los ama, pero para querer más al padre debe uno pasar a ser padre. Cuando nació Emily Luciana, mi primera niña, yo nunca había cargado a una niña recién nacida, y a ella la cargaba, la bañaba, le curaba el ombligo, a mi esposa Emily le curaba la herida, no sé cómo lo hice pero lo hice bien, y ahora Dios ha mandado a nuestro hogar un nuevo miembro, un varón, Dios nos ha premiado con la parejita.

En su cuenta de tuiter, aparece como el ‘Negro Saavedra’, ¿por qué lo de negro?

Usted sabe que en los pueblos siempre le ponen a uno remoquetes. Nuestros pueblos son maravillosos y Codazzi no es la excepción, mi patria chica la que quiero tanto. Le comento: mi mamá era blanquita, ojos miel; mi papá es blanco, mi hermana mayor es blanquita con ojos verdes, mi hermano Paul es blanco con ojos café, y cuando yo nací salí morenito (Risas). Entonces, llegó la vecina diciendo ‘ay el negrito, el negrito’ y de ahí me quedé El Negro Saavedra.

En dos ocasiones fue secretario de Minas en el Cesar…

Estuve al frente del despacho de gestión minera del departamento en el 2003, inicié con el gobernador Guillermo Castro Daza, posteriormente con el gobernador Hernando Molina, luego llegó Luis Carlos Ramírez quien estuvo en calidad de encargado, y en ese periodo finalizó el gobernador Canossa. Cuando él llegó a   mí, me mandaron de vacaciones por un periodo de dos meses porque tenía vacaciones acumuladas y cuando regresé presenté mi carta de renuncia. Estuve hasta el primero de noviembre de 2007.

Pasó el tiempo y, un día conversando con el gobernador Luis Alberto Monsalvo sobre temas ambientales y mineros del Cesar, le manifesté que estaba presto a asesorar a quien él decidiera y fue cuando me dijo que el secretario sería yo. Asumí ese reto nuevamente por un periodo de tres meses y medio. Cuando llegué a la secretaría de Minas, ya había iniciado el proceso de meritocracia del Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, como director regional, inicié el concurso aunque en mi proyecto de vida no había vislumbrado estar en una institución tan importante como esta. Me ubiqué en el segundo lugar de la terna y fui elegido; y es cuando abandono la secretaría de Minas. Ya tengo un año y cuatro meses de estar al frente de la institución.

Qué resulta más difícil, ¿lidiar con empresas carboníferas o lidiar con docentes, estudiantes y sindicatos?

Difícil como tal, no, pero sí hay más dedicación, hay mucha responsabilidad. El Sena es una entidad muy grande, al llegar fue para mí un reto grande, el mayor reto que he tenido en mi vida profesional es estar al frente de la dirección Regional del Sena. En promedio se maneja una planta de 172 empleados, 800 contratistas, buscamos que al menos 190 mil habitantes del Cesar se beneficien con nuestros  programas educativos. Uno puede vislumbrar lo grande que es el Sena a nivel nacional y, por supuesto, en la regional. Aquí se aprende todos los días. El reto ha sido enriquecedor y pienso que las cifras están ahí: hemos implementado un nuevo modelo gerencial al frente de esta dirección, tenemos más contacto con la comunidad, más concertación con los gremios, más acercamiento con las empresas que generan empleo y más acercamiento con quienes buscan una oportunidad laboral. En el Sena, siempre están las puertas abiertas.

Actualmente, el Sena es una institución más visible…

A nosotros no nos gusta ser protagonistas ni ser centro de atención, pero sí nos gusta visibilizar las gestiones. Diariamente tenemos una historia para contarle al Cesar, ya sea de los aprendices, de instructores, de nuestros emprendedores. Queremos que la gente sepa qué se hace en el Sena.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG

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