Educación

Educación inclusiva en Colombia

Eber Patiño Ruiz

29/05/2019 - 06:25

 

Educación inclusiva en Colombia

 

El tema de la educación inclusiva en Colombia es un dilema en el que están metidos docentes, rectores, familias, niños y, por supuesto, el Ministerio de Educación Nacional (MEN), y que toma protagonismo a partir del 2017 con el decreto 1421 “por el cual se reglamenta el marco de la educación inclusiva a la atención educativa a la población con discapacidad”.

La idea es que, a partir de este año, las personas con discapacidad puedan ejercer su derecho a la educación de forma ordinaria, junto a sus iguales sin discapacidad. Según el decreto, "será obligatorio que cualquier colegio reciba niños, niñas y jóvenes con discapacidad,

Sin embargo, la ley es ajena a la realidad y se convierte en un saludo a la bandera, pues la verdad del país es otra como bien lo explica el diario el Espectador el 5 de abril de 2018 en el especial de Educación inclusiva realizado por la periodista Linda Rueda De la Hoz, donde habla con la señora Alix María Monsalvo de la ciudad de Barranquilla, y deja bien claro que todavía falta mucho por aprender de esta situación especial en los niños con alguna discapacidad cognitiva o física.

La señora Alix María Monsalvo es madre de tres niños de 14, 12 y 6 años y tienen un retraso intelectual moderado, condición que hace que su proceso de aprendizaje y maduración sea más lento, esto fue lo que narró la señora Monsalvo: “Fui a un colegio y me los rechazaron. Me dirigí a la Secretaría de Educación de Barranquilla y me enviaron al mismo colegio. Al niño de 6 años le hicieron un examen y dijeron que había pasado a Transición. Sin embargo, cuando presentaron el caso ante el rector, dijeron que no me lo podían recibir, porque él tenía que estar en aula especial”.  Pero aquí no termina todo. De nuevo, de la oficina de cobertura de la Secretaría de Educación Distrital la enviaron a otra institución. Allí también le pusieron trabas, asegurando que no había cupo y exigiendo la confirmación de que la secretaría enviaría un equipo de apoyo. “Hasta que mandaron un memo a la institución y al día siguiente ya los niños estaban estudiando”, resaltó Alix María.

Y como éste, son cientos de casos en los que los niños son rechazados en los colegios, y no es para sacar en limpio a los rectores y docentes, pero desafortunadamente en Colombia, no hay apoyo del estado para formar a los normalistas y futuros maestros en otros campos pedagógicos como: lectura Braille, lenguaje de señas, además en el PEI no está inmerso este requerimiento normativo y esto hace que los directivos y coordinadores académicos se hagan los de la vista gorda, reforzados por los docentes que no quieren prepararse para esta compleja situación que padecen las familias.

En el fondo, los maestros tienen razón, no se han formado para afrontar esta situación, pero tampoco es excusa para no aprender y afrontar el reto del MEN.

Sin embargo, los cambios no se hacen de la noche a la mañana, dado que las instituciones educativas no tienen la infraestructura acondicionada para casos puntuales como ascensores, escaleras eléctricas para sillas de ruedas, pasamanos, baños, salones, herramientas TIC, material didáctico y por ultimo docentes certificados para atender a esta población vulnerable.

De acuerdo al examen económico del Banco Mundial, Colombia ocupa el quinto lugar en desigualdad en educación inclusiva superando a países como Indonesia, Mongolia y Rumanía.

Para tomar un ejemplo de como la educación inclusiva sí puede ser posible en un país, solo basta con mirar a Italia que, desde la promulgación de la ONU en el 2006 que estableció la educación inclusiva como un mecanismo para proporcionar el derecho a la educación para las personas con discapacidades, a la fecha del informe en el 2015 sorprendió a la comunidad internacional con un resultado del 99% de cobertura en educación inclusiva, siendo este país el modelo a seguir en sus políticas de educación.

La pregunta es: ¿cómo lo logró Italia en tan solo una década? Y la respuesta es más que pertinente, vinculó a todos los docentes en un proceso de formación intensiva, creando las políticas de educación inclusivas en todos los niveles de formación (preescolar, primaria, básica, media, y profesional)

Nuestro país por el contrario, tiene reajustes al presupuesto en educación, hay desplazamiento urbano, pueblos aislados de las grandes urbes, desconectado de la realidad social, violencia, narcotráfico, clientelismo, burocracia, corrupción en todos los niveles del estado, déficit de maestros, infraestructura vieja y obsoleta, falta de conectividad con las TIC, entre otra larga lista de penurias que hace que la educación inclusiva solo sea un saludo a la bandera y letra muerta en los escritorios.

Si no se incluye al docente en un proceso de formación, muchos menos el docente va incluir en su salón a un niño al que no sabe cómo tratar y mucho menos le van a pagar por atender a este tipo de población vulnerable, que ya son miles en Colombia.

Dado el nivel económico de nuestro país, una familia promedio de estrato 1, 2 y 3 con ingresos inferiores a iguales a un salario mínimo ($828.000) no tiene los recursos para ingresar a su hijo (s) a una institución de educación especial, entonces la solución es dejarlo en la casa, y en los ratos libres tratar de enseñarle las vocales y el alfabeto. Pero en su gran mayoría son los niños analfabetos.

Esta es la situación de nuestro país, donde hay mucho que hacer, pero desafortunadamente no hay voluntad política. Toca seguir como vamos, estar a la altura de los países más pobres y desiguales del mundo. Se siente dolor de patria.

 

 

Eber Patiño Ruiz

@Eber01

Sobre el autor

Eber Patiño Ruiz

Eber Patiño Ruiz

Hablemos de…

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

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