Fotografía

El bokeh o desenfoque en fotografía

Ester Pérez Quiroga

24/10/2016 - 06:10

 

El bokeh es un concepto usado en fotografía para referirse a la calidad estética de la zona desenfocada en una imagen, independientemente de la profundidad de campo y de la cantidad de difuminado. La parte borrosa de la imagen deja de ser un recurso para resaltar el motivo principal y pasa a ser un elemento artístico protagonista en la composición.

El término proviene del japonés, y significa “borroso”, especialmente utilizado como técnica pictórica, pero en los últimos años se ha adoptado esta denominación en la fotografía. El bokeh puede jugar con luces, colores, movimiento o formas geométricas que aparecen en la imagen y que dependiendo del objetivo, la luminosidad y la profundidad de campo que se utilice tomarán un aspecto u otro.

A pesar de las distintas opiniones, no hay una definición de lo que es un buen o un mal bokeh ya que la belleza del recurso es algo subjetivo. La mayoría de fotógrafos considera un buen bokeh aquel en el que el desenfoque es suave y los bordes de los objetos se difuminan sin marcar formas geométricas.

La calidad del bokeh está determinada, en parte, por la cantidad y sobre todo la forma de las láminas que abren y cierran el diafragma. Cuantas más láminas y mayor forma redondeada tienen, más circular es el “iris” de la cámara, mientras que objetivos más baratos suelen tener menos aspas y generar formas poligonales.

Sin embargo, el efecto en sí proviene de la aberración esférica propia de cada objetivo, por lo que una lente perfecta no produciría bokeh. Los objetivos con un bokeh agradable son muy apreciados pero también más caros, ya que la búsqueda de un bonito difuminado influye en la construcción general de la lente.

En general, se buscan objetivos luminosos que permitan una profundidad de campo mínima para poder controlar con mayor facilidad el desenfoque o enfoque selectivo de la imagen. También se prefieren las lentes fijas por que tradicionalmente producen mejores resultados que los zoom.

Para los principiantes, una lente luminosa y asequible es un objetivo fijo, como el de 50mm f/1.8 mientras que los aficionados avanzados pueden probar con un 85mm de la misma apertura o menor.

En el caso de los retratos, en los que se suele suavizar el fondo para enfatizar el motivo principal, los expertos recomiendan lentes de 135mm o 200mm f/2 de los principales distribuidores. Los maestros del bokeh optan por Leica, marca en la que es especialmente famoso el objetivo Summicron-M 35mm f/2.

Para saber el bokeh que hará un objetivo se deben buscar puntos de luz a bastante distancia y comprobar si la forma que hacen es de círculos con bordes perfectamente marcados, círculos rodeados de un disco de luz o si se ven formas con un borde suave.

El mejor difuminado se obtendrá con el último caso, mientras que el segundo se denomina bokeh neutral y el primero producirá formas filosas. Si bien esta categorización se refiere a la calidad del bokeh, se pueden obtener buenas fotografías en los tres casos, según el gusto de cada fotógrafo.

El recuso tradicional juega con las formas y luces desenfocadas o el difuminado de los colores pero los más creativos pueden fabricar su propio bokeh con una forma específica.

Recortando la silueta de la forma que se elija en el centro de un círculo de cartulina negra del mismo diámetro del objetivo y fijándolo delante, se puede crear una fotografía que la reproduzca. La forma elegida no debe tener más de unos milímetros y, para enfatizarla, se suelen utilizar algunas luces por detrás la escena enfocada.

Según expertos de la web Fotografiad, los mejores resultados saldrán “Si aprendemos a realizar la mezcla correcta entre la escena a retratar y esos puntos lumínicos. Experimentar y divertirse son las palabras clave para disfrutar de la fotografía.

 

Ester Pérez Quiroga 

 

 

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