Fotografía

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes

19/11/2018 - 07:45

 

Los designios del tiempo en la lente de Nereo
Las corralejas fotografiadas por Nereo López / Foto: Colarte

Nereo López Mesa, un niño rubio de ojos azules, a la edad de 16 años queda huérfano de padre y a los 11 de madre, vivía en la calle 2 del barrio Badillo en Cartagena, descubriría la fotografía por accidente, o más bien por curiosidad. Sus primeros años iniciando la vida estuvieron marcados por la ausencia familiar y se vio obligado a dejar la escuela en segundo año de bachillerato, de algún modo se vio en la necesidad de ser autodidacta, y así lo manifestaría en la fotografía, su lente se preocupó por fotografiar a los hombres en sus hábitats, logrando ser uno de los mejores fotógrafos que ha parido el caribe colombiano y el país.  

Tuvo su primer empleo como cobrador de bus, o sparring, un oficio que actualmente se resiste a morir en Cartagena, de igual manera fue proyeccionista de películas en cines, este último oficio le acercó a la maravilla del siglo XX, la imagen, significando un despertar de una pasión oculta por este oficio, por otro lado, el haber trabajado en cine Colombia le ayudó a realizar una carrera administrativa con esta empresa. El cine le acercó al beneficio de la imagen en movimiento y sus ojos congelaron maravillosamente fotogramas, sin embargo su pasión por la imagen vendría de la curiosidad, pues se había hecho amigo de un alemán recién venido de la guerra y éste traía consigo una cámara fotográfica que le dio a guardar con la promesa de volver, seis meses después de haberse ido, este personaje no regresó y Nereo buscó el aparato en el closet donde se encontraba y tomó algunas fotos instantáneas, las cuales salieron pésimas, con el  paso del tiempo logró tomar mejores con la práctica.  

Fue entonces gracias a su amigo Manuel Zapata Olivella, quien al ver unas fotos tomadas en las orillas del rio magdalena decidió enviarlas a la revista Cromos, y fueron publicadas en 1944 bajo el nombre “historia de los braceros”, ése sería el descubrimiento oficial de un artista incalculable para el caribe colombiano. Su estilo está enmarcado en lo que el historiador del arte, Álvaro Medina, reconoce como: su buen sentido del encuadre, pues es visible, incluso en el caso de las panorámicas de campo abierto y profundo.[1]

La luz no es indispensable para entender la lente de Nereo, pues está presente, si no el hecho humano, prevaleciendo en su entorno, Medina, advierte que, cuando un fotógrafo restringe un encuadre, el fotógrafo acierta. En ese sentido Nereo se ahorra estilismos redundantes en formulas abstractas difíciles de entender, su oficio fue retratar la cotidianidad del caribe colombiano, su gente, pueblos, festividades y expresiones; el retrato de Alejandro Obregón, las corralejas, las canoas en el puerto, el equilibrista, Carnaval de Barranquilla, y funeraria la única, son muestras congeladas de su tiempo, la lente de Nereo a blanco y negro conservan cierta gracia a través de su fotografía, el Cálido caribe en la lente de un maestro oculto y espontáneo.

Andando en su oficio sería muy solicitado como fotógrafo de El Espectador, O Cruceiro, Life, Time, Europe, pero para llegar a tales medios antes se había dedicado a estudiar autodidácticamente manuales técnicos de fotografía y experimentar en laboratorios casi que artesanales. Cabe ameritar que su fotografía no está dada a elitismos ni mucho menos a la tradición del realismo socialista soviético, debido a que Nereo retrataba a la “gente de a pie” en su vida cotidiana.

El río Atrato en la lente de Nero López / Archivo fotográfico del Chocó

A pesar de que no era un fotógrafo estudiado, ese oficio le acompañó en diferentes labores, trabajó en la petrolera de Barrancabermeja y tuvo que huir por la violencia bipartidista, pese a ello, su acercamiento total a las artes se da por la Cueva, llegó a ser el fotógrafo de la Cueva, capturando las bohemias noches y sus personajes, amigo de Alejandro Obregón y Álvaro Cepeda Zamudio, a quienes fotografió, posteriormente trabajaría como director de fotografía y actor principal en la película La Langosta Azul en 1954 como actor principal y director de fotografía de esta misma.

Nereo, un mujeriego insalvable, perteneció al grupo de Barranquilla, en 1957 se estableció en Bogotá y en el año 1963 participó en el Festival de Arte de Cali con la exposición “Hijos de la Tierra”, la cual tenía un talante bastante personalista, evocando toda la magia de su lente, es decir, sus orígenes humildes, su gente, el medio donde nació y creció, a modo de recordación… aquellos lugares como Getsemaní, barrio de negros fabricadores de canoas y pescadores, donde se peleaba por sus calles.

Aquel niño que logró solo cursar hasta segundo año de bachillerato hacia 1964 logra exponer en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, luego en 1969 expone en México y más adelante ganaría la Feria Mundial de Nueva York, abriéndose paso fuera de lo local, no obstante, es fácil apreciar la obra de Nereo, pues frente a su lente ha pasado una parte de la historia del país, de su progreso y de las expresiones de su población, fuentes inagotables de instantes capturados por la lente de Nereo.  

El 25 de agosto de 2015 muere en Nueva York, en brazos de su hija. Nereo fue un fotógrafo autodidacta y dejó consigo un registro inigualable de imágenes sobre Colombia y el Caribe colombiano, consagrado como uno de los mejores fotógrafos del país, abriendo paso a un estilo donde predomina la sencillez y donde la muestra de la realidad objetiva se abre paso a la posteridad como registrado voluntario del pasado.   

Nereo fue, además, fotógrafo oficial del Papa Pablo VI en su visita a Colombia y de su amigo Gabriel García Márquez durante la entrega del premio Nobel de literatura. Sin embargo, Nereo influyó en fotógrafos actuales como Jesús Abad Colorado, quien a diferencia de Nereo, le conmovió profundamente la situación de los más desposeídos del país en el conflicto armado reciente, los campesinos, y también de los actores armados.   

En suma, Nereo, un profundo observador, capturó con su lente el buen festejar, la alegría y el jolgorio, la visión de su presente en el que se encontraba sumergido, un pedazo de la historia y de la situación del país, Nereo con su lente no excluyó la realidad política y social de por entonces, sino que fotografió su lado más amable, las tradiciones y las vivencias cotidianas, es decir, de la gente en su hábitat más social. 

 

Brayan Buelvas Cervantes

 

[1] Medina Álvaro,  Poéticas Visuales del Caribe Colombiano al promediar el siglo XX,                                  Molinos Velásquez Editores, Bogotá, 2008.

Sobre el autor

Brayan Buelvas Cervantes

Brayan Buelvas Cervantes

Antagonismos

Estudiante de Historia de la Universidad del Atlántico. Cinefilo, antagonista, sigiloso, lobo y oveja; sensible amante de las artes en general, escribo sobre temas que van desde la politica hasta el arte, aprovecho las nimiedades coyunturales para opinar sobre lo ordinario y lo selecto. Facebook: Bryan Cervantes. 

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4 Comentarios


Liza López. Olivella 21-11-2018 04:37 AM

Una excelente semblanza del maestro Nereo. Inquieta por la razón en la que surge el interés en escribir la nota sobre el maestro. Recibí la información a través de un colega médico. Gracias por eso. Liza López Oliveira ("Los brazos de la hija en los que murió el maestro" ).

Augusto López 21-11-2018 12:49 PM

Interesante artículo, sin embargo, con alguna inexactitud; pero más que eso, me gustaría saber de donde son sacadas las fotografías?, pregunto, pues estoy a cargo del Fondo Nereo López en la BNC y es una de mis prioridades velar por los derechos de estas. Cordial saludo, quedo atento y gracias...

Brayan Buelvas Cervantes 25-11-2018 07:39 PM

La razón en la que surge este articulo se debe al desconocimiento mismo de este personaje de tan considerable obra, pense que no debia pasar desapercibida su vida y su legado, debo admitir que no conocia nada de su obra, llegue a este artista leyendo un libro sobre historia del arte del Caribe y me llamo la atención su obra, a pesar de una vida tan dura, conto con un talento y unas ganas de superarse mediante su lucides artistica. Saludos a la hija del maestro, espero no haber incomodado, pues nunca lo conoci, pero su obra es un legado visual para la historia de colombia que merece ser contado.

Brayan Buelvas Cervantes 25-11-2018 07:51 PM

Sr. Augusto López, ¡Saludos! El desconocimiento mismo de tan considerable personaje me motivo a escribir sobre su vida, merece darse a conocer mucho mas la obra de Nereo López. En cuanto a las fotografias, fueron sacadas de Google Imagenes, abundan por internet, la primera: Las corralejas fotografiadas por Nereo López / Foto: Colarte. La segunda: El río Atrato en la lente de Nero López / Archivo fotográfico del Chocó. Es decir, de sitios oficiales que promueven y conservan estos patrimonios.

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