Fotografía

La fotografía en el Carnaval de Barranquilla

Danny Armando González Cueto

22/01/2019 - 06:40

 

La fotografía en el Carnaval de Barranquilla
Las Negritas Puloy en el Carnaval de Barranquilla / Foto anónima revista Barranquilla Gráfica (año 1966)

Desde finales de siglo XIX, cuando los primeros fotógrafos se asentaron en el Caribe, provenientes de Europa Occidental y Estados Unidos de América, la imagen de los hombres y mujeres que preservaban las tradiciones populares no existía (Serrano, 1983, s.p.). En su lugar, los retratos de la clase burguesa en las ciudades puerto, como Barranquilla, Cartagena de Indias y Santa Marta, ataviada con disfraces e indumentaria que evocaban nexos románticos con las fiestas mediterráneas, fueron el tema recurrente de los fotógrafos. Los orígenes humildes de aquellas personas que integran generación tras generación los grupos folclóricos, la invisibilidad de sus historias, no fueron temas interesantes para quienes se dedicaron a escribir y documentar visualmente los carnavales de Barranquilla durante aquellos años.

Las escenas conservadas en los archivos familiares y del Museo Romántico de la ciudad, creado por el historiador Alfredo De la Espriella, muestran fotografías de estudio de reinas, princesas, capitanes, comparsas y colectivos de disfraces de los clubes sociales como el famoso Club Barranquilla. Muchas de estas escenas muestran el fasto de la élite y la burguesía que se sumaron a las celebraciones populares con sus propias normativas sociales, es decir, sólo a partir de sus membresías en dichos clubes sociales. Las imágenes desconocen la presencia de actores en desfiles, salones burreros, bailes de barrio, etc. (De la Espriella, 1977).

Desde que fotógrafos como Henri Duperly, Luis Felipe y Jeneroso Jaspe, Luis Delgado, Gabriel Román Polanco, Francisco Valiente, Floro Manco, activos en el Caribe desde finales de siglo XIX, realizaron las primeras imágenes de ciudades y gentes, sólo será hasta mediados de siglo XX, que la fotografía trascenderá más allá de su papel documental y gráfico. En ese sentido las imágenes del Carnaval de Barranquilla también cambiarán, pasando de mostrar las manifestaciones folclóricas de las fiestas desde un punto de vista puramente gráfico, a una composición más diseñada y elaborada.

A mediados de siglo XX, gracias a la aparición de una escuela colombiana de antropólogos, el estudio sobre los actores de las fiestas tendrá en cuenta las procedencias y sus orígenes, descubriendo que fueron ellos quienes hicieron posible la preservación del Carnaval. Aún así, la atención sobre las imágenes continúa siendo básicamente folclórica para servir a las narrativas del lenguaje del turismo internacional.

Con cámara en mano, en la calle, entre la multitud, recorriendo kilómetros y kilómetros, los fotógrafos del Carnaval de Barranquilla han concebido una estética propia.

El Carnaval de Barranquilla en la mira del fotógrafo Nereo López (año 1958)

La gente del Carnaval en la mirada de Nereo

La fotografía que desarrolló como temática a los carnavales, con elementos estéticos definidos, que claramente pueden considerarse dentro del campo de las artes visuales, fue practicada en los años cincuenta por Nereo López (Fundación Carnaval de Barranquilla, 2011). Sus imágenes conforman la primera etapa de una estética carnavalesca puesta en escena a través del lente. Nereo trabajó como fotoperiodista para importantes publicaciones de Colombia, América y Europa. Autor de numerosas publicaciones, su obra se ha expuesto por todo el mundo y ha recibido numerosos galardones. Su cercanía al Grupo de Barranquilla, le permitió explorar el carnaval, con cineastas tan comprometidos como Álvaro Cepeda Samudio.  

En los años setenta las investigaciones etnográficas de Nina S. de Friedemann sobre las fiestas, les llevaron a Richard Cross y a ella a captar sus esencias, internándose en el mercado, las calles y los barrios de la ciudad, e incluso en los pueblos cercanos. Aunque más antropológicas, sus imágenes contienen el espíritu festivo.

Fotografía etnográfica, mirar para estudiar: el caso de Nina S. de Friedemann y Richard Cross

Las investigaciones etnográficas emprendidas por la antropóloga Nina S. de Friedemann (1930-1998) en el Caribe, despertaron su preocupación por las fiestas. Acompañada por el fotógrafo norteamericano Richard Cross (1950-1983) captaron las esencias de la fiesta, internándose en el mercado, las calles y los barrios de la ciudad, e incluso en los pueblos cercanos. Friedemann publicó el resultado de estas incursiones en 1984, en el libro “Carnaval en Barranquilla” (Friedemann, 1985). Muchos de sus artículos anteriores a esta edición estaban complementados por sus fotografías. Se destacó por sus labores investigativas sobre grupos y comunidades negras e indígenas en Colombia, sus relaciones interétnicas y la diversidad de sus espacios y componentes, recibió el Premio Fernando Ortiz, póstumamente en 1999. Se destacó por sus labores investigativas sobre grupos y comunidades negras e indígenas en Colombia, sus relaciones interétnicas y la diversidad de sus espacios y componentes, recibió el Premio Fernando Ortiz, póstumamente en 1999.

Mientras que Cross, cuya estancia en Colombia se produjo entre 1974 y 1978, se unió a Friedemann en su interés por retratar la majestuosidad de las culturas del norte de Surámerica, en especial las fiestas del Caribe. (Figura 5) Cross comenzó su carrera como fotógrafo después de la universidad en el Daily Globe en Worthington, Minnesota. En 1979, se sintió atraído hacia Centroamérica para documentar las guerras que azotan a El Salvador y Honduras. Allí, Cross trabajó como freelance para las más importantes agencias de noticias, incluyendo EE.UU. News and World Report, la revista Newsweek, y la Associated Press y fue nominado para un Premio Pulitzer por su trabajo en la región. Fue asesinado junto con Dial Torgerson, un reportero de Los Angeles Times, en un coche alcanzado por un explosivo el 21 de junio de 1983, en la frontera entre Honduras y Nicaragua cubriendo el conflicto sandinista.

Según Lynda Shuster, cuyo marido, el corresponsal de Los Angeles Times, Dial Torgerson, murió junto a Richard Cross, explica que el vehículo en el que iban junto a otras personas, estalló al pasar encima de una mina antipersona, en la frontera entre Honduras y Nicaragua. Contrario a esta opinión, tanto Brian McKenna como Richard Chalfen, coinciden en afirmar que Cross murió asesinado junto a Torgerson. Más allá de la realidad sobre su muerte, los tres artículos que reconstruyen la biografía de Cross, quien murió a los 33 años, y de Torgerson, no han sido traducidos al español.

 

Danny Armando González Cueto

Grupo Feliza Bursztyn, Universidad del Atlántico

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ La fotografía en el Carnaval de Barranquilla ”, de Danny Armando González Cueto, corresponde a un extracto del ensayo académico “ Los fotógrafos del Carnaval de Barranquilla: notas para una historia ” del mismo autor.

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