Historia
Del teléfono a los SAI: la evolución de las telecomunicaciones y su llegada a Codazzi

Después de que el telégrafo revolucionara las comunicaciones del siglo XIX, un nuevo invento permitió dar un paso todavía mayor: transmitir directamente la voz humana.
El 7 de marzo de 1876, Alexander Graham Bell recibió la patente de su aparato para transmitir sonidos y, tres días después, realizó con su asistente Thomas Watson una de las primeras transmisiones exitosas de voz por teléfono. El invento surgió en medio de los esfuerzos por perfeccionar las comunicaciones telegráficas.
La diferencia era revolucionaria: mientras el telégrafo transmitía señales codificadas que debían convertirse en palabras, el teléfono permitía conversar a distancia en tiempo real.
El Caribe entra temprano en la historia telefónica
Colombia incorporó rápidamente aquella innovación y el Caribe colombiano tuvo un papel destacado. Los primeros teléfonos de Barranquilla fueron instalados el 1.º de septiembre de 1885, mientras que la primera red telefónica de Bogotá fue tendida en 1888. La importancia comercial y portuaria de Barranquilla favoreció esa temprana incorporación de la nueva tecnología.
Durante muchos años convivieron así distintas formas de comunicación: la carta, el telegrama y la llamada telefónica.
En 1947: nace TELECOM
El crecimiento de las comunicaciones llevó al Estado colombiano a organizar bajo una misma empresa buena parte de los servicios modernos del sector.
La Empresa Nacional de Telecomunicaciones, TELECOM, fue creada mediante el Decreto 1684 del 23 de mayo de 1947. Su finalidad fue unificar y prestar los servicios telefónicos, radiotelefónicos y radiotelegráficos dentro del país, además de establecer comunicaciones con el exterior.
TELECOM se convirtió durante décadas en uno de los símbolos de la modernización colombiana. Centrales telefónicas, antenas, torres y oficinas comenzaron a formar parte del paisaje de ciudades y poblaciones.
En muchos pueblos, realizar una llamada de larga distancia significaba acudir personalmente a la oficina de TELECOM, solicitar la comunicación y esperar hasta que el operador lograra establecer la conexión.
Codazzi entra en los planes de TELECOM
En Agustín Codazzi, un momento decisivo ocurrió en 1966. La Ley 57 del 7 de octubre de ese año, expedida específicamente para impulsar el desarrollo del municipio, ordenó a TELECOM incluir preferencialmente a Codazzi dentro de sus planes de ampliación, con el propósito de dotarlo de servicio telefónico de larga distancia y vincularlo con el sistema telefónico del resto del país.
Cinco años después apareció una evidencia aún más precisa. En el Mensaje Presidencial al Congreso de 1971, presentado por el presidente Misael Pastrana Borrero, se informó que se encontraban en proceso de instalación centrales telefónicas locales en varias poblaciones del país, entre ellas Codazzi y Villanueva, y se anunció que entrarían en servicio en 1972.
Por ello, la documentación encontrada permite situar hacia 1972 la entrada en funcionamiento de la central telefónica local de Codazzi, dentro del proceso de expansión de las telecomunicaciones nacionales.
De las oficinas de TELECOM a los SAI
Con el crecimiento de la demanda, TELECOM buscó nuevas formas de llevar sus servicios a barrios, municipios, corregimientos y zonas donde resultaba difícil establecer oficinas administradas directamente por la empresa.
Las llamadas agencias indirectas fueron el antecedente de este sistema. Documentos posteriores de TELECOM señalan que esa modalidad tenía antecedentes desde 1953, cuando particulares atendían servicios de la empresa y recibían una participación de los ingresos obtenidos.
El cambio definitivo ocurrió en 1992, cuando TELECOM adoptó formalmente el Sistema de Atención Indirecta, SAI, en reemplazo de los procedimientos utilizados para las antiguas agencias indirectas.
Los SAI eran atendidos por particulares que actuaban como agentes de TELECOM. Existieron diferentes modalidades, entre ellas centros de telecomunicaciones, teléfonos comunitarios y puntos telegráficos.
Desde estos establecimientos era posible realizar llamadas urbanas y de larga distancia nacional e internacional, utilizar teléfonos públicos, enviar documentos por fax y todavía despachar telegramas.
Durante la década de 1990, los SAI se convirtieron en una imagen cotidiana de muchas poblaciones colombianas. Antes de la masificación del teléfono celular, acudir a uno de estos establecimientos era, para numerosas familias, la forma más rápida de comunicarse con parientes que vivían en otras ciudades o en el exterior.
De esta manera, las telecomunicaciones recorrieron un largo camino: del código telegráfico a la voz transmitida por teléfono; de las grandes oficinas de TELECOM a las centrales locales y, finalmente, a los SAI, que acercaron el servicio directamente a las comunidades.
En Codazzi, esa evolución tuvo un momento especialmente significativo entre 1966 y 1972, cuando el municipio pasó de ser incluido por ley en los planes nacionales de expansión a contar con una central telefónica destinada a incorporarlo plenamente a la nueva era de las comunicaciones.
Del correo terrestre al correo aéreo
Con el desarrollo de la aviación, el servicio postal colombiano experimentó otra importante transformación. A partir de 1919-1920, las cartas comenzaron a viajar también por avión, reduciendo considerablemente el tiempo que antes requerían los recorridos terrestres y fluviales.
El correo aéreo se extendió progresivamente por el país y terminó integrándose al servicio postal nacional.
Codazzi también conoció esta modalidad. Con la llegada de la aviación a la región, parte de la correspondencia comenzó a ser transportada por vía aérea. Las cartas eran recibidas en la oficina postal y muchas familias, comerciantes e instituciones disponían de un casillero o apartado postal numerado, donde se depositaba la correspondencia hasta que el destinatario pasaba a retirarla.
Aquellos casilleros se convirtieron durante años en parte de la vida cotidiana del pueblo. Antes de la generalización del teléfono y mucho antes de la aparición del correo electrónico, preguntar si había llegado una carta al apartado postal era una de las formas habituales de mantener contacto con familiares, empresas e instituciones de otras ciudades.
La aviación y el correo aéreo en el Codazzi algodonero
El auge algodonero impulsó también la aviación y los servicios asociados al transporte aéreo en Codazzi. Para 1966, el municipio aparecía dentro de la red de Aerotaxi, empresa vinculada al sistema Avianca, que transportaba pasajeros, carga, encomiendas y correspondencia.
En esta historia tuvo participación María Ilse Figueroa de Castro, recordada por su contribución al desarrollo económico de Codazzi. Según relata su hijo, Julio Alberto Figueroa, Rodolfo Digregorio, gerente de Avianca en Barranquilla por aquella época, le ofreció a su madre hacerse cargo del servicio de correo aéreo en Codazzi, propuesta que ella aceptó.
El servicio funcionaba mediante casilleros o apartados postales numerados y personalizados, en los cuales se clasificaba la correspondencia destinada a cada usuario. Las sacas de correo llegaban por avión y posteriormente las cartas eran distribuidas en sus respectivos casilleros.
Julio Alberto Figueroa recuerda que su propia madre utilizaba este sistema y revisaba personalmente su casillero para recoger la correspondencia que llegaba a su nombre. También conserva como recuerdo una colección de estampillas utilizadas en los envíos de aquella época, cuando a cada pieza postal se le adherían una o varias estampillas de acuerdo con el valor del servicio y posteriormente eran anuladas con el sello de la oficina de origen.
Aquellos casilleros hicieron parte de la vida cotidiana de muchas familias, comerciantes e instituciones de Codazzi. Antes de la generalización del teléfono y mucho antes del correo electrónico, tener un apartado postal significaba disponer de un punto permanente y personalizado para recibir noticias, documentos y correspondencia procedente de otras ciudades del país.
Luis Carlos Guerra Avila
Tachi Guerra






