Historia

El hombre negro en la independencia de Colombia

Julián Delgadillo

06/11/2018 - 06:30

 

El hombre negro en la independencia de Colombia
Palenque de San Basilio, monumento a Benkos Biohó / Foto: Revista Mi Colombia

 

Los antecedentes pre-revolucionarios que se dieron en el suelo patrio colombiano, desde inicios del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII, dormidos en el sub-consciente de los criollos, se despertaron con el entusiasmo y la retórica de la Revolución Francesa y la invasión de Napoleón a España en 1808, motivando a estos personajes, para que se lanzaran por las calles de las principales capitales de la Nueva Granada a proclamar la independencia de España, en los años de 1810 y 1811.

Ubicados los negros esclavizados en su nueva patria, desde los inicios del siglo XVI, iniciaron una serie de rebeliones, que se tradujeron en una interminable cadena de evasiones o cimarronismo, a lo largo y ancho de la Nueva Granada, cuyo objetivo fue consolidar, en lugares inaccesibles, ciudades protegidas llamadas Palenques, de las cuales existe aún hoy en día la ciudad de Palenque de San Basilio, a unos 80 Km de Cartagena de India.

Allí, en estas ciudades escondidas, el negro cimarrón pudo vivir en libertad y reproducir la sociedad perdida de su remota tierra de origen, para evadir la explotación inmisericorde.

En su movimiento insurreccional, el hombre negro esclavizado, adelantándose a los acontecimientos sucedidos en los Estados Unidos con la declaración de su independencia en 1776 o a la misma Revolución Francesa de 1789, enarboló, tanto en el Nuevo Reino de Granada como en general en toda la América donde se pudo evadir, las ideas innatas de libertad e igualdad, a las cuales incorporó la solidaridad fraternal propia de su cultura y de su imaginario, como idea integradora derivada del “Muntú”, probablemente uno de los conceptos vitales y filosóficos más antiguos del mundo originado en el continente negro, el cual integra fraternalmente a los seres vivos y a las cosas en una gran familia, de la que se derivan todos los elementos culturales que le dan sentido a esa integración entre el mundo de la vida, el mundo objetivo, el mundo individual, el mundo social y el mundo natural, en las dimensiones del pasado, presente y futuro, los muertos que se fueron pero que permanecen como guías en adelante, y los vivos que se mueven dentro de los ciclos ecológicos naturales.

Esta concepción general de la vida, tiene múltiples variaciones entre los diferentes grupos étnicos, y se halla relacionada con sus lenguas, ritos y mitos.

Esta ancestral filosofía, fue revivida y cultivada nuevamente en los cabildos de las ciudades Palenques que el negro cimarrón fundó, y se expresó en las danzas y cantos, que tenían como objetivo amortiguar las pesadas cargas en los días de descanso o en sus fiestas ancestrales. Prácticas que le sirvieron al negro cimarrón de escudo y le proporcionó aliento en todos los enfrentamientos librados con sus enemigos en el territorio patrio

El hombre negro escribió su propia epopeya

Como consecuencia de estos movimientos insurreccionales, el hombre negro comenzó a escribir su propia historia libertaria, conduciéndolo a su participación en el Movimiento de los Comuneros y luego en los ejércitos libertadores de Simón Bolívar. Asimismo, los Comuneros, siguiendo los pasos de los cimarrones, recibieron de este movimiento aspectos de sus ideas liberalizantes de libertad e igualdad, a las cuales se agregó el ideal de justicia, convirtiéndolas en el “Leit Motiv” de sus luchas, en aras de construir una sociedad más equitativa y con mayor justicia integracionista.

Estos dos movimientos pre-revolucionarios, en su extensión nacional fueron, entre otras, las causas internas que originaron la declaración de independencia en cada una de las provincias que formaban el Nuevo Reino de Granada y le aportaron a la generación precursora de este movimiento, y luego a la gesta emancipadora, al igual como lo hizo posteriormente la Revolución Francesa, las ideas de libertad, igualdad, solidaridad fraternal y justicia, con las cuales construyeron después el “mito republicano” de armonía social, con el cual movilizaron al pueblo para conseguir sus propósitos y que después de doscientos años nunca ha tenido plena vigencia, una vez construida la República de Colombia.

Críticas en España a la política de sangre y fuego contra la revolución americana

El etnólogo Juan Friede, en su obra “La otra verdad, la independencia americana vista por los españoles” plantea la tesis de que la situación interna de España aportó en grado decisivo al feliz resultado de la revolución americana, puesto que un Morillo, Sámano o Pascual Enrile no eran figuras representativas de toda España y que dentro de la misma España hubo una decidida oposición a la política de sangre y fuego con que se pretendía ahogar la revolución colonial

En ese mismo sentido, el historiador colombiano Jaime Jaramillo en su obra El pensamiento colombiano en el siglo XIX” transcribe el pensamiento de varios intelectuales españoles que se ocuparon de la decadencia económica del siglo XVIII en que se hallaba España y todo su imperio, en donde se plantean el problema del atraso de su patria frente a las ideas liberales en boga y con relación a la revolución industrial que se gesta, lo cual crea una dependencia hacia los productos esenciales por parte de España con relación a países como Holanda e Inglaterra.

En nota de pie de página afirma: “Mariana, Covarruvias, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Juan de Solórzano, Ulloa, Uztárroz, Ortiz y los mercantilistas españoles son apenas los hombres más conspicuos de una falange de juristas, pensadores políticos, y economistas que se ocuparon del fenómeno de la decadencia que desde entonces es típico en el pensamiento español”

Conclusión

Como conclusión de las anteriores reflexiones se puede enfatizar que la independencia de Colombia tuvo como antecedentes fundamentales los movimientos cimarrones de los negros esclavizados hacia la conformación de Ciudades Palenques al igual que los intentos de materializar una migración negra de retorno al África desde el siglo XVIII en lugares como Brasil, Estados Unidos o las Antillas, la pasividad indígena frente a las autoridades coloniales, el Movimiento Comunero de 1781, la conformación de Haití como nación negra independiente desde 1804 y el crecimiento de la Revolución Industrial en Europa, reflejada en el pensamiento de la Ilustración.

Estos aspectos fueron el trasfondo que permeó todo el contexto de cambio, entre lágrimas, sufrimiento y anarquía, que permitió e impulsó el advenimiento de la independencia de las colonias españolas americanas y el cambio de estatus de los negros esclavizados.

Sin embargo, los negros esclavizados, de serlo abiertamente, pasaron a tener una condición de ciudadanos marginados en la República de la Nueva Granada, nombre inicial de Colombia, hacia 1851, cuando el presidente José Hilario López, dentro del contexto de las reformas liberales de medio siglo, decretó por fin, la libertad de los esclavizados.

 

Julián Delgadillo

Historiador 

 

 

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