Historia

El camino hacia la abolición de la esclavitud y su resonancia en la Nueva Granada

Roger Pita Pico

20/02/2019 - 05:10

 

El camino hacia la abolición de la esclavitud y su resonancia en la Nueva Granada

Con el paso de los años, desde las más diversas latitudes empezaron a aglutinarse clamores que cuestionaron la trata esclavista. Al interior de la propia Iglesia Católica ya se habían hecho sentir desde vieja data algunas voces como las de los Papas Pío II, Urbano VIII y Pío VII, quienes en su momento condenaron abiertamente esa práctica (Crespi, 2003, p. 134). La economía mundial había atravesado por una etapa de transformaciones profundas, que de alguna manera incidieron en el resquebrajamiento de las bases del sistema esclavista y en el impulso de la corriente abolicionista. Entre esos cambios no se pueden dejar de mencionar el impulso de la revolución industrial, los nuevos tipos de producción y el ascenso de la burguesía, entre otros (Franco, 1983, p. 55) (Ianni, 1976, pp. 34-41).

Asimismo, las nuevas tendencias progresistas derivadas de la Revolución Francesa trascendieron los mares y desembocaron en nuevos pronunciamientos, que empezaban a impetrar con más fervor el Àn de la trata. Algunas de estas expresiones venían acompañadas de un cierto tinte romántico.

Tempranas manifestaciones de rechazo al comercio esclavista ocurrieron en las colonias inglesas en Norteamérica. Desde 1780, a la postura, abanderada en un comienzo por Pennsylvania, se le sumaron paulatinamente otros territorios del noreste (Hoyos, 2007, pp. 156-157).

Inglaterra, potencia que se había caracterizado por ser una de las mayores traficantes de esclavos, ahora marcaba un hito en el proceso abolicionista. El paso lo dio el Parlamento, el 5 de febrero de 1807, al prohibir el comercio de esclavos en todas sus colonias de América y de África.

En la Nueva Granada se conoció esta noticia en el mes de agosto de ese año, a través de El Redactor Americano, que reprodujo textualmente la noticia, tal como había sido publicada en la Gazeta de Londres. Este medio escrito, de circulación quincenal, se había caracterizado por abrir espacio a la intelectualidad criolla, que tenía como denominador común la promoción del sentimiento americano. La cabeza visible de este proyecto editorial era el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, a quien desde entonces se le conoce como el precursor del periodismo colombiano.

Los lectores capitalinos y de otras ciudades de la Nueva Granada pudieron empaparse de las ideas modernizantes que circulaban por el mundo y contaron además con la posibilidad de enterarse de hechos internacionales de gran trascendencia política, como las acciones de Napoleón en España, las revoluciones francesa y norteamericana y las rebeliones negras ocurridas en Jamaica, Haití y Las Antillas. Con singular tino, a través de su periódico, Rodríguez pudo lanzar críticas al gobierno español y formar opinión, en un ambiente en el que se empezaban a debatir con más intensidad los principios que luego servirían de justificación para el proceso revolucionario que estalló pocos años después.

Rodríguez aplaudió el tratado, pero al mismo tiempo creía que la determinación asumida por Inglaterra jamás podría borrar el oscuro pasado de esta nación, que por décadas había sido una de las mayores promotoras del comercio esclavista. Quiso dejar bien en claro que la extinción de este tipo de comercio no implicaba, automáticamente, la extinción de la esclavitud.

De antemano, reconoció que, por más discursos filantrópicos pronunciados desde distintos lugares, la decisión de abolir la esclavitud seguía siendo una utopía, en esa precisa coyuntura, debido a las circunstancias políticas y a la relación desigual de poder militar entre las naciones. Veía muy lejano cualquier cambio radical al respecto, al considerar que la esclavitud se había convertido en una práctica tradicional arraigada en varios lugares del mundo, cuya antigüedad se remontaba incluso a la época de los judíos. No obstante lo anterior, Rodríguez lanzó un llamado a su selecto número de lectores, para frenar de una vez por todas este “execrable” comercio, por ser una afrenta a la humanidad y por ser contrario al derecho de gentes. Solo esperaba que episodios como la firma del tratado en Inglaterra abrieran más caminos de esperanza para erradicar definitivamente la esclavitud de la faz de la tierra (El Redactor Americano del Nuevo Reino de Granada, 1807, pp. 140-141).

 

Roger Pita Pico

 

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ El camino hacia la abolición de la esclavitud y su resonancia en la Nueva Granada ”, de Roger Pita Pico, forma parte del ensayo académico “ El debate sobre la abolición del comercio internacional de esclavos durante la independencia y la temprana república en Colombia” del mismo autor.

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