Historia

La sociedad cartagenera en el siglo XVIII

Loredana Giolitto

17/01/2019 - 21:45

 

La sociedad cartagenera en el siglo XVIII
Centro histórico de Cartagena de Indias / Foto: Diario del Cauca

A finales del siglo XVI y en la primera mitad del XVII, Cartagena fue un puerto negrero muy importante. El monopolio comercial sobre la trata de esclavos, que ya se había venido resquebrajando con el contrabando, fue oficialmente abolido hacia 1778.

Ese comercio tuvo un profundo impacto en su din√°mica social: los esclavos eran retenidos por largo tiempo en la ciudad antes de ser vendidos y enviados a las tierras del Per√ļ, Quito y Panam√°. La facilidad con la cual la elite urbana los importaba y manten√≠a en gran n√ļmero hab√≠a cambiado radicalmente la composici√≥n de la poblaci√≥n y hab√≠a convertido a Cartagena en una ciudad ‚Äúpredominantemente negra y mulata‚ÄĚ. A finales del siglo XVIII la ciudad se distingu√≠a por la liberalidad con la cual la administraci√≥n de la justicia permit√≠a la manumisi√≥n de los esclavos o les permit√≠a cambiar de amo a causa de los maltratos, lo que provocaba con frecuencia la ira de la Audiencia de Santaf√©, capital del virreinato de Nueva Granada.

La sociedad cartagenera hab√≠a sido transformada por un largo proceso de mestizaje y por la emancipaci√≥n de numerosos esclavos. La alta densidad de negros y mulatos -libres y esclavos- hab√≠a conformado un ‚Äúambiente‚ÄĚ favorable a las diversas formas de manumisi√≥n, en relaci√≥n a los esclavos empleados en el sector agrario o minero. Ya que los esclavos cartageneros no estaban relegados a los barrios o √°reas perif√©ricas, sino que resid√≠an en todo el espacio urbano, viv√≠an al lado de las personas libres, participaban en los eventos de la ciudad y estaban presentes en todos los espacios de intercambio y circulaci√≥n de ideas, informaciones y noticias. Las mujeres esclavas llenaban las calles de Cartagena vendiendo alimentos y los hombres se ofrec√≠an como trabajadores jornaleros. La proximidad f√≠sica entre amos y esclavos hab√≠a influido positivamente en las manumisiones concedidas a estos √ļltimos, mientras que el dinero ahorrado con el trabajo a jornal, hab√≠a permitido a muchos de ellos adquirir la libertad.

La mezcla racial hab√≠a quebrantado las distinciones de raza de los primeros tiempos coloniales, amalgama de distinciones jer√°rquicas, t√≠picas de la sociedad medieval castellana y de las dicotom√≠as conquistador-conquistado y amo-esclavo, aplicadas a algunos rasgos som√°ticos de espa√Īoles, africanos e indios. A finales del siglo XVIII el sector indio casi hab√≠a desaparecido y hab√≠an surgido nuevos estratos sociales producto de las mezclas a lo largo de tres siglos.

Establecer confines entre una raza y otra se hac√≠a dif√≠cil, las tensiones sociales aumentaban y la sociedad se cohib√≠a, sin lograr impedir una siempre mayor evoluci√≥n de sus miembros. La variedad de t√©rminos usados en aquel per√≠odo para indicar los nuevos estratos sociales creados por el mestizaje (tercerones, cuartones, tente en el aire, salto atr√°s, ...) bien representa la absurda intenci√≥n de redefinir las diferencias de estatus que los cambios sociales hab√≠an hecho inciertos. Los criterios que hasta entonces hab√≠an determinado el complejo significado de raza, entraban en contradicci√≥n entre s√≠ y pod√≠an impedir definir la colocaci√≥n de una persona. En 1768 el promotor fiscal de la di√≥cesis de Cartagena ped√≠a al Consejo de las Indias aclaraciones de c√≥mo clasificar las personas de ‚Äúsangre mixta‚ÄĚ en los registros de bautizo y matrimonio:

[...] hay libros de bautismo, y casamientos de espa√Īoles, blancos; y separadamente los hay para los negros, mulatos, cuarterones, mestizos. Sucede pues que un blanco espa√Īol se casa con una negra, mulata, o mestiza. Los curas, como sabedores de su obligaci√≥n ponen las partidas en los libros de mulatos. Llega el caso de que un hijo de estos quiere tomar estado: o que se muda de domicilio; y este o sus padres forman art√≠culo, sobre que se traslade la fe de su bautismo al libro de los blancos. Unos se trasladan, y otros no.

Si para el Consejo de Indias estaba claro que los hijos ileg√≠timos deb√≠an ser inscritos en los registros de las personas de ‚Äúsangre mixta‚ÄĚ, para los hijos nacidos de uniones leg√≠timas entre personas pertenecientes a razas diferentes surg√≠an problemas relacionados con la contradicci√≥n existente entre su ‚Äúnaturaleza‚ÄĚ y su situaci√≥n legal:

[...] aunque es cierto, que los leg√≠timos siguen la condici√≥n del padre, y que son nobles √≥ plebeyos seg√ļn su diversa calidad, y que lo mismo sucede a su madre, que sigue igualmente la de su marido, dejando la propia que ten√≠a antes de casarse; tambi√©n lo es, que el mismo matrimonio, en que el padre comunica a su consorte e hijos la calidad propia de noble, √≥ plebeyo, como cabeza de esta peque√Īa sociedad en virtud de las disposiciones del derecho, no puede hacer, que deje de ser mulato el hijo leg√≠timo de padre blanco, y de negra, porque no alcanza a tanto la ficci√≥n del derecho, que como imitadora de la naturaleza, no puede ir contra ella, ni hacer, que el consorcio conyugal vuelva blanca a la mujer que es negra.

La respuesta del Consejo de Indias evidenciaba la confusi√≥n y la incertidumbre por definir la condici√≥n legal y social de los diferentes segmentos de la sociedad colonial. Por otro lado, la ‚Äúbarrera del color‚ÄĚ pod√≠a ser superada por aquellos que dispon√≠an de adecuados recursos econ√≥micos. Si con anterioridad quien deseaba que fuera reconocida su condici√≥n de noble o limpio de sangre ten√≠a que suministrar a las autoridades coloniales o espa√Īolas pruebas y testimonios de su estatus, en el siglo XVIII la Corona espa√Īola conced√≠a, a cambio de conspicuas sumas de dinero, no s√≥lo toda suerte de t√≠tulos nobiliarios y de limpieza de sangre, sino tambi√©n C√©dulas de Gracias al Sacar, que permit√≠an a negros y pardos ser reconocidos como blancos. La venta de estos t√≠tulos abr√≠a una profunda contradicci√≥n en el interior de la sociedad colonial: el hecho de que fuera posible adquirir t√≠tulos que certificaban una condici√≥n que presupon√≠a ser natural y hereditaria, la privaba de los fundamentos sobre los cuales hab√≠a sido construida.

Las crisis y las incertidumbres que afectaban a la sociedad cartagenera minaban también los fundamentos de la esclavitud, acentuando las contradicciones que desde siempre la habían caracterizado. Destinada a las personas de origen africano, la esclavitud americana había tenido una clara connotación racial, no obstante, estaba regulada por el código castellano de las Siete Partidas, el mismo que no había concebido esta institución en términos raciales. La crisis de la sociedad colonial había hecho más incierta la relación entre la esclavitud, concebida como estatus jurídico, y la condición social del esclavo, fruto de distinciones estamentales y raciales. La percepción de libres y esclavos estaba cambiando lentamente y resultaba cada vez más difícil establecer un límite preciso entre libertad y esclavitud y entre libres y esclavos. Trataré de profundizar en estas cuestiones a través de la historia de la manumisión de Rafaela Martínez.

 

Loredana Giolitto

Università degli Studi di Genova (Italia)  

Acerca de esta publicaci√≥n: El art√≠culo titulado ‚Äú La sociedad cartagenera en el siglo XVIII ‚ÄĚ, de Loredana Giolitto, corresponde a un cap√≠tulo del ensayo acad√©mico ‚Äú Esclavitud y libertad en Cartagena de Indias. Reflexiones en torno a un caso de manumisi√≥n a finales del periodo colonial ‚ÄĚ de la misma autora.

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