Historia

Turbaco: entre el coraje y el deshonor

Henry Vergara Sagbini

29/03/2019 - 06:30

 

Turbaco: entre el coraje y el deshonor
La ciudad de Turbaco-Bolívar / Foto: Caracol

Turbaco, municipio colombiano, a veinte minutos de la calurosísima Cartagena de Indias, es santuario de perplejidades.

Posee un clima acogedor, colinas empinadas a 200 metros sobre el nivel del Mar Caribe, rodeadas de vegetación perpetua y el sortilegio del arroyo de Matute.

Este pequeño paraíso logró atraer a grandes personajes que buscaban refugio y sosiego: el Virrey Caballero y Góngora, Humboldt, Simón Bolívar y el tristemente célebre general Antonio López de Santa Anna, nueve veces presidente de México, a quien se le endilga, como a Judas, la pecaminosa entrega, por unas cuantas monedas, de gran parte del Reino de los Aztecas.

Paradójicamente el desterrado ‘vende-patria’ construyó su hacienda en el territorio ancestral de los Indios Yurbacos, célebres por su coraje, capaces de ofrendar sus vidas por su terruño, los mismos que derrotaron con flechas envenenadas al conquistador Alonso de Ojeda, pero que sucumbieron ante el despiadado Diego de Nicuesa, quien logró arrodillarlos cortándoles las piernas y, dejaron de luchar solo cuando los decapitaban. No quedó indio de muestra, y el 8 de diciembre de 1510, sobre sus osamentas, fundaron el nuevo asentamiento hispánico.

Por su parte, Santa Anna, cobardemente derrotado en la Batalla de San Jacinto, entregó los extensos y riquísimos territorios de Texas a los gringos y, como si fuera poco, se embolsilló 10.000 dólares y, sin permiso del Congreso, negoció a California y Nuevo México.

El destierro lo condujo a Cartagena y luego a Turbaco, buscando ambiente fresco y tranquilo, pero llegó maltrecho, tanto que le amputaron una de sus piernas temiendo fatídica gangrena. Santa Anna, anticipándose a Macondo, la colocó en fino ataúd y, en medio de honores religiosos y militares, le dio cristiana sepultura en el mausoleo presidencial.

En contraprestación a la afectuosa acogida, ‘Pata de palo’ construyó carreteras, restauró la iglesia, el cementerio y una hermosa casona ocupada ahora por la Alcaldía Municipal de Turbaco; impulsó la ganadería, gallos de pelea, cultivo de caña, tabaco y, sobre todo, dejó incalculable y mexicana descendencia, encubierta en apellidos de sus amigos. Menos mal no quedó herencia qué repartir y sí miles de deudas por cancelar. Y es que el general viajaba frecuentemente a su país, pero retornaba a Turbaco; sin embargo, prefirió morir en su patria, íngrimo y arruinado, el 21 de junio de 1876.

Después de 143 años, los genes del ignominioso general se perpetuaron, mientras los testículos acerados de los indios Yurbacos, se extinguieron sin remedio.

 

Henry Vergara Sagbini

Sobre el autor

Henry Vergara Sagbini

Henry Vergara Sagbini

Rocinante de papel

Profesor y médico. La columna “Rocinante de papel” es una mirada entrañable a la historia y geografía del Caribe, y en especial de Cartagena (ciudad donde reside el autor).

1 Comentarios


Fernando Acosta Riveros 28-10-2019 01:56 PM

Saludos desde Jalisco, México. Es interesante conocer la historia de nuestros municipios y regiones colombianas. Mientras viví en Colombia, nunca conocí Cartagena de Indias, aunque estuve cerca, en Barranquilla. Ahora luego de leer esta nota me dan ganas de volver y visitar Turbaco, Cartagena y Valledupar. Paz y bendiciones para los bolivarenses, turbaqueros, cartageneros, vallenatos, etcétera. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexicano

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Las heridas y pesares de Don Blas de Lezo y Olavarrieta

Las heridas y pesares de Don Blas de Lezo y Olavarrieta

Los mares no han conocido marino tan intrépido (Gonzalo Ugidos. Diario El Mundo, 23-11-2014)  Una nación no se pierde porque unos ...

¿Quiénes eran los mestizos en el reino de Nueva Granada?

¿Quiénes eran los mestizos en el reino de Nueva Granada?

Es común entre aquellos que no están familiarizados con la América española colonial imaginar la fábrica socio-racial del mundo de...

La encerrona de López Michelsen

La encerrona de López Michelsen

  “Venga acá, Alfonsito: si usted aspira a ser presidente de la República, tiene que independizarse del Partido Liberal, fundar s...

Las reservas indígenas en Norteamérica: huellas de un exterminio

Las reservas indígenas en Norteamérica: huellas de un exterminio

Los dueños primarios del territorio estadounidense, los americanos nativos o indios, fueron sometidos durante siglos a un proceso de d...

Bavaria y la historia de las cervezas más populares de Colombia

Bavaria y la historia de las cervezas más populares de Colombia

  La empresa Bavaria, la más representativa del sector cervecero en Colombia, nace originalmente en 1889 con el nombre de la socieda...

Lo más leído

Duane, el arhuaco rebelde

Arnoldo Mestre Arzuaga | Pueblos

El regreso del vampiro en el cine de los 80 y 90: viejos temas, nuevas perspectivas

Norma Cabrera Macías y María Carmen Iribarren Gil  | Cine

Borges, en la eternidad

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Literatura

Rafael Orozco Maestre, una leyenda del vallenato

Alcibíades Núñez Manjarres | Música y folclor

La casa de mi abuela

Álvaro Rojano Osorio | Opinión

Rafael Orozco, de Sempegua al estrellato musical

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

Las tres derrotas de Álvaro Gómez Hurtado

Eddie José Dániels García | Opinión

Viejos poemas de mi juventud

Diógenes Armando Pino Ávila | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados