Historia

Mompox, historia de una ciudad estratégica sobre el río Magdalena

Lucía Victoria Franco Ossa

16/04/2021 - 05:00

 

Mompox, historia de una ciudad estratégica sobre el río Magdalena
La principal vía fluvial de acceso al Distrito de Mompox es el Río Magdalena / Foto: La Prensa

 

Mompox fue lugar de paso obligado, puerto y estancia durante la penetración del Virreinato de la Nueva Granada desde Cartagena y constituyó, durante la época de la colonización, la caja real o sitio de registro y contabilidad del oro que transitaba por el río Magdalena desde la Provincia de Antioquia. Así mismo, se configuró en puerto donde llegaban los productos agrícolas del Valle del Sinú y el contrabando de artículos provenientes de Europa y las Antillas que ingresaban desde la Guajira, y donde se distribuían hacia el interior, lozas, efectos de comercio, ganado, cerdos, mulas y caballos. 

Las relaciones comerciales se han hecho históricamente con los poblados de la región, basadas principalmente en el intercambio comercial de productos como maíz, yuca amarga y dulce, frutos cítricos, tabaco y hortalizas. Los municipios vecinos han encontrado en Mompox un centro urbano que ha satisfecho sus necesidades comerciales, alimentarias, religiosas, educativas, hospitalarias, sociales y recreativas. 

La pesca ha sido tradicionalmente la principal base de sostenimiento de la población de  la región, predominando especies como el bagre, la dorada y el bocachico; actualmente registra una fuerte disminución debido a la contaminación del río, al deterioro ecológico que incide también en el detrimento de diferentes especies de fauna y flora, al aumento de los niveles de sedimentación que conlleva al taponamiento de los caños y al bloqueo del transporte y el comercio local, a la incomunicación de los poblados durante los períodos de sequía y a la inundación en tiempos de lluvia.

La producción ganadera ha ocupado un lugar importante en la economía, a costa de la desecación de zonas de inundación y del deterioro de los hábitats de distintas especies acuáticas y anfibias; también ha sido usual la caza de icoteas, chigüiros, babillas e iguanas, mediante prácticas que ameritan una observación ecológica.  

Fundación y desarrollo

La Villa de Santa Cruz de Mompox fue fundada por Juan de Santa Cruz en 1540, según Ernesto Gutiérrez de Piñeres; no obstante, según otros historiadores, fue  fundada por Alonso de Heredia, adelantado de la Gobernación de Cartagena y hermano de Pedro de Heredia, «el día 3 de mayo de 1537», después de una enérgica batalla con  la tribu Kimbay, derrotando al cacique de pequeñas tribus  como los Güitacas, Chilloas, Chimíes, Chicaguas, Jaguas, Malibúes, Kates, Kimbayes, Menchiquejos y Talahiguas. 

El hecho de ser un puerto fundado en un asentamiento indígena resulta singular, considerando las aseveraciones de Rafael López Guzmán, cuando plantea que «La fundación de nuevas poblaciones tuvo en cuenta los asentamientos indígenas, a excepción de los puertos y de los centros mineros. Sin embargo, los asentamientos fueron, en la mayor parte de los casos, nuevos con una planificación y desarrollo con arreglo a conceptos generalmente ajenos a los de las culturas precolombinas». 

Esta singularidad se enfatiza teniendo en cuenta el saber tradicional de los nativos en la construcción de su hábitat. En distintos estudios, se expone que los indígenas «vivían en casas muy grandes de madera, cubiertas de paja, y en cada una, vivían ocho y diez indios (…). Los indios fueron grandes maestros en el oficio de la carpintería, dada la experiencia que tenían en la construcción de sus bohíos y chozas. Por ello, el visitador de Mompox, Martín Camacho, permitía en 1598 que los indios armasen, enjaulasen y cubriesen de paja las casas de sus encomenderos». 

La influencia africana en la arquitectura momposina es poco relevante, en relación con el aporte del indio, porque «El indio tenía un conocimiento cabal del entorno y por eso su colaboración era decisiva en la selección, corte, tratamiento y usos de los materiales con que acostumbraba construir las viviendas, como en el caso de Mompox». 

Los españoles pudieron valorar la importancia estratégica de Mompox, por la cercanía y la fácil comunicación con las minas de la Provincia de Antioquia, a través de bongos y champanes, conducidos inicialmente por indígenas y, luego, por esclavos remeros, llamados bogas, quienes a través del zambaje, constituyen actualmente un ancestro cultural común. Los indios también sabían construir puentes, como lo señala el hitoriador Patiño: «Cerca de donde se fundó después Mompox, halló la gente de Pedro de Heredia, puentes de bejucos de más de 150 brazas, por donde pasan infinitos indios». Los indígenas de la región momposina también cumplieron estas funciones fluviales y fueron expertos en la construcción de las naves. Su reducción conllevó a la promulgación de Ordenanzas que reglamentaban que los indígenas sólo podían navegar sus barcas para beneficio propio, como lo refiere Friede, citado por J. M. Patiño: «En 1560, Juan del Junco promulgó una Ordenanza en Mompox, que era punto clave de la navegación, como que allí había no sólo una industria activa de construcción de canoas y bongos, donde se reglamentaba que cada canoa sólo podía llevar 10 o 12 bogas indios».

En 1598, Martín Camacho del Hoyo y Sotomayor, dictó nuevas Ordenanzas de protección del indígena, así: «permitir todavía por algún tiempo la boga con indios, siempre que se fuera aumentando la proporción de negros». Martín Camacho también inició desde 1596 la navegación del Magdalena con fragatas, como lo menciona textualmente Patiño: «(...) muchas personas, cudiciosas de ganar de comer en aquel trato, viendo la facilidad con que las fragatas que yo metí en aquel río subían y bajaban por él, comunicaron conmigo querer fazer fragatas, a la cual fábrica yo les he ayudado, dándoles el galibo y traza en hacellas y proveyéndoles de lo necesario para enjarçiallas y carenallas». 

Esta tradición fluvial y el conocimiento del territorio por parte de los nativos, influyó de forma notable en la fundación de Mompox, puesto que facilitó la penetrabilidad al territorio y el acceso a los materiales.  

Aunque la Villa de Mompox fue fundada antes de la promulgación de las Leyes de Indias (1573), cumple con los dictámenes planteados en la Ley V: «Que se procure fundar cerca de los ríos, y allí los oficios que causan inmundicias. Porque será de mucha conveniencia que se funden los pueblos cerca de ríos navegables, para que tengan mejor trajín y comercio, como los marítimos. Ordenamos que así se funden, si el sitio lo permitiere, y que los solares para carnicerías, pescaderías, tenerías y otras oficinas que causan inmundicias y mal olor, se procuren poner hacia el rio ó mar, para que con mas limpieza y sanidad se conserven las poblaciones».  La importancia que había logrado la Villa, según David Ernesto Peñas, hizo que «el rey Felipe II mandara crear la Provincia de Mompox, en 1561, nombramiento que duró poco tiempo por los pleitos de jurisdicción con Cartagena y por querer  alejarse del control directo español, en tanto se venía estableciendo actividades del contrabando colonial en esta ciudad».

Modelo de ciudad y características urbanísticas  

Mompox también constituye una excepcionalidad del modelo de ciudad en forma de retícula ortogonal que se desarrolló durante la colonia española, como tipología mencionada por López Guzmán así, «(…) la mayoría de las ciudades responden a un mismo modelo urbanístico con escasas variantes. Trazadas «a cordel y regla», definen una trama geométrica donde calles rectas se cruzan formando una retícula. En el centro, quedará abierta la plaza mayor que será el núcleo simbólico y vital de la nueva ciudad». 

En el caso de Mompox, si bien surge a partir de una plaza principal como la Plaza de la Concepción y su traza se basa en el damero, la ortogonalidad no es evidente, dado que el lugar de asentamiento ribereño determinó que su crecimiento urbano fuera siempre limitado y orientado hacia el río, lo que, aunado a las restricciones de expansión establecidas por los terrenos cenagosos de su periferia, definiera una expansión urbana lineal. Esta linealidad posee una conformación ondulante, no es a cordel y regla, sino que retoma la forma serpenteante del río en calles sinuosas y sombreadas.

La espacialidad urbana de Mompox configura un patrimonio singular: «es el escenario de las relaciones sociales, culturales y económicas de una comunidad, la cual evidencia los procesos históricos de estas relaciones y las formas de vida cotidianas en correspondencia con el entorno» (Franco et al., 1993); está conformada por cinco calles longitudinales, la calle de la Albarrada, la calle real del medio, la calle de atrás, la calle nueva y la troncal o Avenida Trisesquicentenario. Su carácter de ejes estructurantes está proporcionado por su papel dentro del tejido urbano; ejes articuladores y posibilitadores de la dinámica e interacción urbana, trascendiendo el hecho físico de ser calle, para convertirse en impulsores y contenedores de importantes lugares urbanos.  Ello se hace legible en la valoración de los habitantes y el emplazamiento de puntos de atracción de diversa índole, como monumentos, espacios públicos y referentes esenciales. 

Transversalmente, está cruzada por una serie de calles de menor jerarquía, denominadas callejones, que bordean las manzanas, con una toponimia que hace parte de la historia y de la memoria colectiva de los pobladores, destacándose el Callejón de los Muertos, que es otro de los ejes estructurantes, porque hace parte de las calles fundacionales y contiene referentes urbanos importantes para la población.

 

Lucía Victoria Franco Ossa 

Arquitecta, M.Sc. Medio Ambiente y Desarrollo. Doctora Gestión y Conservación del Patrimonio, Departamento de Historia del Arte, Universidad de Granada, España.

Acerca de esta publicación: el artículo “ Mompox, historia de una ciudad estratégica sobre el río Magdalena ” de Lucía Victoria Franco Ossa, corresponde a un capítulo de un ensayo académico publicado anteriormente bajo el título: “ Mompox y el río grande de la Magdalena ” por la misma autora.

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