Literatura
Dos poemas para matar el tedio

La muchacha de las palomas
Te miraba por encima de las mesas
Y sentía que se turbaba tu mirada,
Creí ver encendidas de rubor tus tersas mejillas,
Y esbozar nerviosa esa sonrisa que te hacía bella.
Mirando tu turbado rostro
Le asociaba con la calma que precede la tormenta,
Mar en calma con viento quieto,
De dormidas olas y rumor suave.
Te levantaste de la mesa donde bebías tu refresco
Y con decido paso sorteaste mesas y sillas,
Te acercaste a mí apoyando tus manos de cuidadas uñas
Sobre mi mesa,
Inclinaste tu palpitante y busto ante mis asombrados ojos
y con esa voz dulce que presentía y no conocía,
Preguntaste mi nombre,
Te respondí extrañado,
Dijiste que habías leído mis cuentos
Y que escuchaste algunos de mis poemas
en el recital de luna llena,
me pediste un libro, abrí mi mochila arahuaca
signada por cabalísticos dibujos de esperanza,
saqué mi libro y te lo entregué.
Te inclinaste más y me pediste que lo firmara
Al inclinarte, vi asomadas
al borde del acantilado de tu profundo escote,
Dos palomas tiernas de picos rosados
Dispuestas a volar en busca de la libertad.
Tembló, no solo la mano que firmaba el libro,
Tembló mi corazón, tembló mi alma.
Dijiste gracias y me diste un cálido apretón de mano
Donde palpitaba la vida, la carne y el deseo de libertad.,
Abandonaste el café bajo mi mirada asombrada.
Desde entonces sigo cautivo de esa visión
Y por las tardes, me siento en la misma mesa del viejo café,
Con la esperanza de tener la inmensa fortuna
de ver de nuevo esas palomas,
Génesis
Palabras, gestos, acciones, lecturas, miradas
Las hay que se meten bajo la piel
Y horadan profundo
Hasta llegar al alma.
Palabras, gestos, acciones, lecturas, miradas
Que se agazapan dentro
Aferradas a sentimientos diversos.
Palabras, gestos, acciones, lecturas, miradas
Que nunca olvidan su vocación viajera
Que solo nos toman como estación
De reposo para un largo peregrinaje.
Palabras, gestos, acciones, lecturas, miradas
Aves canoras de aletear sonoro
Que habitan un tiempo en nuestra alma
Como tomando aliento
Para emprender su vuelo
Hacia otras estaciones que le esperan
En su eterno peregrinar.
Palabras, gestos, acciones, lecturas, miradas
Emplumadas de metáforas de mil colores
Que emprenden su vuelo convertidas en versos
En busca de una nueva piel
Para horadar hasta el alma
Empollar ahí y levantar de nuevo su raudo vuelo
En nuevos versos, nuevos cantos
Peregrinaje eterno de la palabra
esencia de la poesía
razón de ser del poeta que la persigue.
Diógenes Armando Pino Ávila
Sobre el autor
Diógenes Armando Pino Ávila
Caletreando
Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).
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