Literatura
Atrapados en la Macrored: una conversación con Claudia Amador

Claudia Amador, es una escritora nacida en Barranquilla, ganadora de la decimoquinta versión del concurso internacional de cuento ciudad de Pupiales, 2020, de la la Beca de publicación a obra inédita del Ministerio de Cultura, de 2023, con su libro de cuentos Macrored, y el Premio Nacional de Narrativa 2024 Elisa Mujica, entregado por la Gerencia de Literatura del Idartes, con su novela Altasangre. Esta joven narradora se ha venido destacando en el género de ciencia ficción, pero como entendemos en esta entrevista, su universo es mucho más amplio.
Aquí esta conversación para que los lectores de Panorama Cultural conozcan otras de nuestras jóvenes voces del Caribe colombiano.
Tu libro de cuentos “Macrored”, es uno de esos especímenes raros que viene a contribuir al catálogo de ciencia ficción en la literatura colombiana, en la que se inscriben Fuenmayor, Osorio Lizarazo, Rebetéz, Mora Vélez, entre otros. Además, tu primera novela, que será publicada pronto, también es de este mismo género. Pregunta obvia: ¿Cómo llegaste a la ciencia ficción? ¿Tuvo algo que ver el Taller de creación literaria José Félix Fuenmayor en Barranquilla?
La verdad, llegué a la ciencia ficción por pura casualidad. En 2018, cuando apenas comenzaba a escribir, encontré un concurso de cuentos de Editorial Mirabilia dedicado al género. Para entonces, escribí lo que yo creía que era ciencia ficción en mi primer cuento: El Protosalón de las muñecas. Mis referentes eran puramente visuales y, en su mayoría, anglosajones. Había leído 1984 de Orwell y Fahrenheit 451 de Bradbury, esos clásicos generales del género, pero fue Black Mirror lo que me hizo entender que la ciencia ficción podía ser profundamente social y no solo grandes space operas o historias llenas de términos científicos.
Así nació El Protosalón, con todas mis preguntas sobre la sociedad: los cánones de belleza imposibles, el cuerpo mediado por la tecnología, la desesperación por destacar y sobresalir. El cuento quedó finalista en el concurso y, desde entonces, he seguido explorando la ciencia ficción desde otras miradas e hibridaciones. La novela que viene, no es propiamente de ciencia ficción, pero sí tiene elementos del género mezclados con el terror, el gótico, lo social y, un tema que me atraviesa mucho: lo monstruoso femenino.
Has llegado a buen puerto, Macrored ganó la beca de publicación a obra inédita del Ministerio de Cultura y ahora tu novela Altasangre, ganó el Premio Elisa Mujica, de Laguna Libros…
Bueno, eso creo que corresponde a los lectores.
Dejémoslo a ellos, entonces. En cuanto a la ciencia ficción, creo que es también una forma de criticar la realidad, no simplemente un ejercicio fantástico…
Totalmente. La Ciencia-ficción surge, precisamente —y aquí parafraseo Cuerpos luminares y de otras dimensiones, de Rodrigo Bastidas—, de la relación entre la sociedad y los estadios de la ciencia. La manera en que, como comunidad humana, nos vinculamos con el conocimiento, los avances y las proyecciones que estos pueden tener sobre nosotros nutre constantemente la ciencia ficción. Si bien, como toda ficción, no tiene (o no debería tener) una función específica, la ciencia ficción destaca por su capacidad de ser profundamente social: no solo diagnostica nuestra realidad, sino que también nos abre ventanas a mundos posibles, probables, alcanzables. Es ventana y espejo.
De hecho, Macrored contiene una revisión sobre una serie de fenómenos que se nos vinieron encima: inteligencia artificial, virtualidad, robots, drogas electrónicas, tráfico de órganos y cosificación de la mujer. ¿Una nueva sociedad?
Siento que, más que una nueva sociedad, es una ventana —quizá un poco pesimista, lo admito— a nuestra sociedad actual bajo una lupa. Todas esas realidades ya existen, solo que están diluidas u ocultas por el furor de las redes sociales. Desde que salió Macrored, he cambiado un poco mi percepción al respecto. Pienso que la inteligencia artificial y la realidad virtual, por ejemplo, son herramientas, y depende de nosotros usarlas con responsabilidad. Otras cuestiones, como la manera en que percibimos los cuerpos a través de las redes, se han vuelto más complejas. Ahora es posible hacer montajes cada vez más realistas con IA; nuestros rostros son de dominio público. Tenemos que aprender a convivir con esta nueva realidad y evolucionar como sociedad mediante leyes, programas, protocolos y guías que nos ayuden a navegar este mundo, que se nos adelantó unos años en muy poco tiempo.
Veo otra cosa en el libro: tiene esa dimensión social, pero también una revisión a la dimensión individual. En ésta, encontramos al ser humano lidiando con el tema de la identidad. Por ejemplo, en tu cuento Grietas.
Sí, el ser humano siempre ha sido existencial. Pero ahora, en un mundo hiperconectado, hiperocupado, hipertodo, la identidad se diluye más que nunca. En Grietas, la soledad es el verdadero dispositivo científico: una soledad absoluta que nos empuja a hacer cosas impensadas, incluso temibles, solo por alcanzar el contacto con otros.
Este asunto de la identidad me parece fundamental en tu obra. Se proyecta en otros dos aspectos: Uno el tema del doble. La escisión de la personalidad.
El doble es un tema fascinante. Freud lo define como una de las características de 'lo siniestro' y lo vincula con el artificio de algo idéntico a mí, pero que, al mismo tiempo, no soy yo, destruyendo así mi identidad. Ha sido una preocupación literaria constante, especialmente en su relación con la figura de la mujer artificial. En La Eva Futura, por ejemplo, coexisten una mujer de carne y una mujer de metal: un doble perfecto. Además, el doble representa una dilema filosófico desde la ciencia ficción. ¿Dónde termino yo y empieza el otro? ¿Y si el otro es una máquina, sigue siendo parte de mí? ¿En qué se sostiene la realidad cuando la identidad se desdibuja? ¿Qué es, en última instancia, lo real?
El otro aspecto es el tema del espejo, otra vez la escisión: realidad v.s. virtualidad. Esto ya está muy presente en la sociedad contemporánea…
Sí. Cada vez hay más virtualidad en nuestra realidad, y los límites entre ambas se vuelven más difusos porque la gente acepta sin cuestionar todo lo que ve en internet. Pero también está surgiendo otra consecuencia: se empieza a añorar el contacto con el mundo real y con otras personas. En ese sentido, es un espejo doble. Y la ciencia ficción también se está transformando. Empiezan a escribirse obras que plantean mundos posibles más verdes, menos catastróficos, más humanos, quizá.
Hemos tratado la dimensión social en tu obra, la dimensión individual o de la identidad, pero hay otra: la espiritual. La relación con Dios.
¿Cómo es eso?
Bueno, aparece varias veces en tu libro, pero el cuento que ilustra mejor el asunto es Deux ex Machina. En el cual la fe aparece como un dispositivo prefabricado y no algo que nace del espíritu o la esencia del personaje. Es una especie de cuestionamiento al falseamiento de la espiritualidad y la fe. ¿Una crítica a las instituciones religiosas…?
De acuerdo. También es una lupa sobre lo absurdo de la fe y el afán de las personas por creer en algo—lo que sea—con tal de sentirse moralmente superiores. Además, plantea la idea de que la fe auténtica o la vida espiritual no tienen que ser necesariamente religiosas; pueden manifestarse de otras formas, en aquello que nos da felicidad… aunque en el cuento el matiz es muy sombrío. También es un guiño a la expresión Deus ex Machina, que hace referencia a esos finales en los que la historia es resuelta de manera inesperada por los dioses o por recursos no planteados antes. Los griegos la usaban en sus tragedias, cuando los dioses bajaban al escenario mediante poleas para salvar el día. Yo quería darle la vuelta a ese concepto porque, en este relato, el dios es—literalmente—una máquina.
Un fragmento de ese cuento dice: “¡Cállate! Si te escuchan decir eso van a pesar de que perdiste tu Fe. (…) El prototipo de la Máquina Climatizadora AGX-32 se conecta a la niña. Sus mecanismos buscan con desespero su creencia, para alimentarse de ella, la Fe inquebrantable que le da propósito. Pero surge un problema. Al buscar en la mente infantil, no encuentra nada del Señor. En cambio, le invaden imágenes de fortalezas, de vidrios de colores, de animales, de catedrales puntiagudas… Una mujer lee un pesado libro y sonríe. La máquina no logra relacionar las imágenes con creencias, con Fe. No puede comprender y colapsa (…)”. Solo lo cito para que los lectores entiendan de qué hablamos…
Entonces, no digo nada más, que hable el libro…
De ese tema sí… Sin embargo, hablé de “instituciones”. Tu libro es una reflexión sobre las instituciones, el poder y cómo es de asfixiante… Estamos todos sometidos a la Macrored y al mundo creado por ella…
El poder está presente en todo, como dijo Foucault, y las distopías saben plantearlo muy bien. La ciencia ficción, como dijimos antes, es lupa y espejo de nuestra realidad, y si bien la Macrored puede representar internet—ese espacio en el que todos estamos inmersos—también es algo más profundo. Es el poder hambriento que se esconde detrás, aquel al que le conviene que estemos adormecidos por la red, consumiendo constantemente contenido, productos, distracciones. Es el sistema que nos quiere interconectados… pero con un propósito.
El punto es que la Macrored domina no solo nuestros espacios sociales, identidad, fe, sino también nuestra creatividad. En tu cuento Fantesc, una máquina, una inteligencia artificial es capaz de reemplazar a la creatividad literaria y hacer textos al nivel de los grandes escritores. ¿Queda esperanza si muere hasta la creatividad? ¿Queda alguna esperanza para los que estamos sumergidos en esta macrored?
¡Claro que hay esperanza! Los límites entre la máquina y el ser humano son uno de los tópicos más explorados por la ciencia ficción, y el tema de la creatividad parece ser el que lo define todo. Cuando escribí Fantesc, me interesaba esa cuestión de la escritura asistida y la originalidad. La idea surgió a partir de un cuento que leí en una antología de ciencia ficción norteamericana, en el que los escritores se conectaban a un árbol-máquina para ser poseídos por los grandes autores del pasado. El conflicto del cuento es que un escritor empieza a crear de forma original, pero su obra es rechazada. El Fantesc de mi libro, al igual que la IA, no es en sí mismo algo malo ni afecta la creatividad humana. Los únicos que podemos convertir estas herramientas en algo perjudicial para el proceso creativo somos nosotros. La esperanza existe, pero depende de que sepamos reconocer nuestros límites dentro de la Macrored, que aprendamos a desconectarnos a su debido momento.
Luis Mario Araújo
Sobre el autor
Luis Mario Araújo Becerra
La reserva
Abogado, escritor y docente universitario. Autor de El Asombroso y otros relatos (cuentos), Literatura del Cesar: identidad y memoria (ensayo), Tras los pasos de un médico rural (ensayo), Las miradas a la guerra y La aldea (novela). Ha sido incluido en las antologías Cuentos Felinos 5, Tercera antología del cuento corto colombiano y Antología de cuento y poesía de escritores del Cesar.
3 Comentarios
Excelente entrevista de Luis Mario a la joven escritora Amador. Crece la audiencia!!!!
Apreciado Luis Mario Felicitaciones una vez más por el analisis, en esta oportunidad la Obra de la joven y hermosa escritora Claudia Amador quien evidencia lo "monstruoso femenino" y desnuda una combinada version literaria entre lo ciberactual y lo humano lo cual hace que la "ciencia ficción pueda ser profundamente sociaL"...Luisma, como siempre desentraña los detalles de la obra en esta entrevista, que no es la de un periodista sino la de un conocedor de la obra, lo cual lo pone en contexto de todos los aspectos de forma y de fondo de la obra de Claudia, que a proposito de la Semana Santa ante una pregunta del Entrevistador sobre la presencia de Dios en su Obra ella responde con algo de desconcierto: "Hemos tratado la dimensión social en tu obra, la dimensión individual o de la identidad, pero hay otra: la espiritual. La relación con Dios. -Como es Eso- ? Responde Claudia con certeza y convicción de su postura...Muy Bien Luis Mario. Felicitaciones por este Logro Peridistico y Literario.
Seguimos asombrados la abundante literatura de los jóvenes en la costa, sorprende la profundidad de reflexiones sobre temas de actualidad y nos aterriza en una realidad nueva y apabullante. Ciencia, ficción, IA, redes... Grande entrevista Luis Mario.
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