Cielo verde
Cuánto lamenté no haber podido,
Por prohibición expresa de mamá,
Subir a las alturas de ese cielo verde,
Donde refulgían jugosos luceros amarillos,
[verdes y rojos.
Como envidiaba a los ángeles del vecindario
Que se columpiaban cual trapecistas osados
En esas nubes-ramas,
Mientras con insaciable apetito
Consumían esos luceros,
Esperando con ello espantar las arañas
[del hambre
Que tejían su red en nuestros estómagos.
Yo tenía que conformarme,
Desde el suelo,
A ser el observador privilegiado
De sus saltos y cabriolas,
Recostado al rugoso tronco del árbol de mango
Que servía de sustento a ese firmamento verde
Comiendo los luceros maduros
que a mis pies caían desde las alturas.
Diógenes Armando Pino Ávila
Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).
@AvilaDiogenes
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