Literatura
La dama de las palomas: un aparte del libro "Historias de callejones"

El más ingenioso relato de los callejones del viejo Valledupar.
Aun sufriendo por los estertores de la muerte, navegando entre un océano de sufrimiento, Encarnación Vigna, "La Purrututú", recordó con una sonrisa aquella mirada, un rostro celestial, quien obsequiándole un beso le robó un suspiro, le sustrajo la calma.
Aquel hombre, joven y soldado raso, llegó con la tropa temprano a Varas Blancas, muy alto, tanto como el horcón principal sosteniendo el caney. Pernoctaron cerca de La Paz, esperaban por la madrugada la llegada del general Próspero Pinzón, quien había decidido quedarse en Villanueva, encantado por las polleras ajustadas que usaba Concepción Ovalle. Perdió la razón al sentirse rechazado, se convirtió en un militar perverso y cruel. Unos años después, desertó por resentimiento, huyó hacia la serranía creyendo escapar del aborrecimiento al que fue sometido. Aún se escuchan por las calles cantos narrando su desdicha.
Euclides Ramírez, mil ciento treinta días combatiendo sin descanso, dispuesto a ofrendar su vida, para así cumplir caprichos de liberales y conservadores. Desde la primera caricia, la guio por los laberintos del desenfreno. Le enseñó la diferencia entre un beso y un beso con los ojos cerrados. En medio de los matorrales dilapidaron pasión y encanto. El desfigurado suelo atestiguaba cada fornicación. Por las noches, a través de la penumbra, cualquier zarzal fungía como alcoba. Acercaban sus labios besándose sin misericordia alguna, como si presintieran un próximo final. El placer reinaba, disfrutaban una hermosa obscenidad. Sintieron extrañarse aún antes de conocerse. Benditos aquellos caminos donde las miradas anhelan encontrarse. Divina impudicia, consuelo de almas obscenas, amantes impecables.
Cansado del fragor de la violencia, con la misericordia cautiva, fruto del adoctrinamiento fomentado por godos dirigidos por José Manuel Marroquín y los rojos liderados por Gabriel Vargas Toro, Euclides decide desertar y huir con Encarnación hacia las montañas.El general Pinzon, con el afán de imponer disciplina, cautivo en la antipatía que lo llevó al infame rechazo amoroso, quiso sentar un precedente. Ordena perseguirlo, logrando su captura atrincherado en un cerro, cerca de San José de Oriente. Fue fusilado frente a sus compañeros de batalla en la plaza de La Paz. Su cadáver fue exhibido durante nueve días con sus noches. El aroma a carroña serviría de ejemplo para aquellos que decidieran abandonar la lucha.
La vida les permitió solo unos cuantos instantes para así disfrutar de esas vainas inventadas por las miradas, apodadas amor. Fue efímero el tiempo, mezquino, suficiente para no olvidar. Euclides, en su trasegar por los campos de batalla, aprendió el significado del querer ejercido de manera correcta. Odiaba la crueldad hacia sus semejantes. El hambre y la miseria lo obligaron a alistarse en un ejército repleto de almas que no sabían por qué se enfrentaban. Cada mañana, después de escuchar la corneta tocar la diana, un energúmeno general les hablaba mierda pura en contra de unos desconocidos a quienes bautizaban como enemigos y rojos. Encarnación, arrastrando la tristeza, abandonó el pueblo rumbo a Valledupar.
Eliécer Jiménez
@drjimenez1a
(La Dama de las palomas, "Historias De Callejones")
Sobre el autor
Eliécer de Jesús Jiménez Carpio
Juglares, Espantos y Aparatos
Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.
0 Comentarios
Le puede interesar
Soledad, el cuento breve de Álvaro Mutis
En mitad de la selva, en la más oscura noche de los grandes árboles, rodeado del húmedo silencio esparcido por las vastas hojas ...
Encuentro de escritores del Caribe colombiano: una oda a la palabra en Ciénaga Magdalena
Ciénaga (Magdalena) realizará una nueva edición del Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano. Más de cincuenta escritores,...
Cuento: En medio de la noche
Yo estaba acariciándome los senos. Me irrumpían velas y plumas que expedían un olor a sándalo. La medianoche arribaba con rapidez....
Ojos fraternos y otros poemas de Luis Mizar
Luis Mizar nació el 8 de julio de 1961 en el tradicional barrio Cañaguate de Valledupar y su niñez la vivió al lado de sus padr...
La Forma de las Ruinas: reporte de un lector crítico
Cada vez que Juan Gabriel Vásquez, a quien no conozco, se ha ganado uno de esos rutilantes premios internacionales, he devorado sus...










