Literatura

Cuentos y salmodias para me-divertir: prólogo de “6 veces el Diablo y una sarta de salmodias”

José Luis Díaz-Granados

02/01/2026 - 05:35

 

 Cuentos y salmodias para me-divertir: prólogo de “6 veces el Diablo y una sarta de salmodias”

 

Jorge Osbaldo, autor del presente libro, 6 veces el Diablo y una sarta de salmodias (Toská Editorial, 2025), realiza su creación, la pule, la estructura y la regala a sus innominados, innumerables e imprevisibles lectores, aquellos que se han de divertir u ofuscar, en tanto que una lechuza grazna y vuela, y los personajes viven en sus particulares dimensiones intemporales, recrean y retrotraen estelares acontecimien tos de la historia y de la literatura como si fueran endiabladas elucubraciones que luego se tornan en enumeraciones nerviosas, imprudentes e impolutas.

En estos textos, donde su autor hace gala de una vertiginosa versatilidad, abundan en el lado de lo arbitrario y de lo absurdo, ciertos ecos del arte musical, la embriaguez cerebral y las más bellas y embrujadoras luciérnagas del abismo.

Son relatos elaborados con la enigmática orfebrería de la magia hermética, donde aparece, como antes y después, otra vez —y siempre—, la lechuza, ese símbolo mítico de la inteligencia y del conocimiento, acompañando las puntuales referencias al arte universal, a los caballe ros andantes, a las insospechadas dimensiones de la poesía, la aventura épica y la inefable presencia del poder.

6 veces el Diablo y una sarta de salmodias, de Jorge Osbaldo, es un libro henchido de amor, humor y simbología rotunda e inmaterial. Cada texto, cada párrafo, cada ciclo están escritos con envidiable estilo, directo y ameno, con desvíos sorpresivos —y siempre sorprendentes—  elegantes, precisos y preciosos, entre cuerpos amados y fantasías anhelantes, entre chorreadas de café y fluidos corporales, entre energías que se derriten y armonías que se derrochan en amores momentáneos que se eternizan en el milagro de la palabra de Jorge Osbaldo. Y todo esto, junto con disparos cuyos ruidos convierten al propio libro en ave temerosa.

Pero además, el sempiterno contrincante de la muerte, el Eros lubricado, la catarata almacenada en la urna donde se envasa el exquisito elixir, suplanta a Dios en la creación y ¡Oh, Lucero de la Mañana, salmodia para el «príncipe con cuernos de macho cabrío» a quien se le ruega la (im) posible totalidad de la realización humana y las más variadas peticiones mundiales, prosas fabulosas anegadas de evocaciones sagradas, degradadas o cifradas en los bajos fondos del alma de un Arthur Rimbaud andino, anegado de endechas y desdichas.

Para Jorge Osbaldo, el afortunado autor de estos cuentos y salmodias sobre el buen vivir y el bel morir, va un saludo fraterno y febril, para su alegría personal y para este libro infernal y celestial, para que el Diablo suelto retorne al paraíso y se convierta en ese Luzbel original y remoto, en ese arcángel supremo e insuperable de las letras universales.

 

José Luis Díaz-Granados
Bogotá D.C.

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