Literatura

Una golondrina en la Matuna: el relato de la muerte de Benkos Biohó

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

24/02/2026 - 02:50

 

Una golondrina en la Matuna: el relato de la muerte de Benkos Biohó

 

El Real del Obispo no era simplemente un asentamiento; era una cicatriz de libertad en la piel del Magdalena. Bajo el mando de Domingo Biohó, una columna de sesenta y tres hombres y veintidós mujeres de ébano negros de una pieza, tallados por el rigor del látigo y el salitre encontró en este recodo del río un santuario de aguas mansas. Los malibúes, dueños ancestrales de la ciénaga, los recibieron con la hospitalidad de quienes también conocen el lenguaje de la persecución.

Allí, donde el río parece detener su curso para contemplar la orilla, se alzaba una ceiba colosal, un eje del mundo cuyas raíces se hundían en el fango y cuyas ramas sostenían el peso de los sueños cimarrones. A su sombra se erigió la casa grande como un monumento a la vida común: una estructura de horcones y palma que respiraba con el viento. Detrás, la empalizada no solo resguardaba los semovientes que pronto se multiplicarían en hatos, sino que servía de muralla invisible contra el pasado colonial que acechaba desde Tenerife.

Durante el día, la luz estallaba sobre las lagunas, un espejo donde millones de aves tejían un estrépito blanco y eterno. Pero era en la noche cuando el Real cobraba su verdadera dimensión mística. Al borde del agua, el fuego iluminaba los rostros de quienes, como Petrona, aún conservaban el bantú en el paladar. La danza no era esparcimiento; era un ejercicio de memoria para que los niños no olvidaran que su sangre venía de más allá del mar, de un reino donde el sol no quemaba la espalda, sino que iluminaba el alma.
El cáñamo, trenzado con una aspereza que parecía resumir todos los inviernos en medio del fragor caribeño, rodeó finalmente su cuello. Benkos no sintió el frío de la soga, sino el peso de una historia que se negaba a ser silenciada. Mientras el verdugo ajustaba el nudo tras su oreja, el mundo alrededor empezó a perder nitidez. El bullicio de la plaza de Cartagena, las pelucas empolvadas de los oidores y el brillo de las alabardas españolas se disolvieron en un vaho de irrealidad.

En ese último aliento, el dolor fue desplazado por una visión: ya no era el prisionero en el patíbulo, sino la golondrina que cruzaba los pantanos de la Matuna. Sintió el restallar de las hojas de palma y el aroma del suelo fértil donde Solmila y Petrona, en tiempos distintos pero bajo el mismo sol, molerían el maíz de la resistencia. El cáñamo se tensó, pero antes de que el crujido de las vértebras dictara sentencia, el alma de Biohó ya se había filtrado por las grietas del tiempo, buscando el refugio de la tradición oral.

Aquel dieciséis de mayo, la justicia colonial creyó haber terminado con el cimarrón. No comprendieron que, al romper el cáñamo la garganta del hombre, solo estaban liberando el eco de su música, que desde entonces habita en cada golpe de tambor y en cada canto que, por siglos, escuchará el río.

 

Eliécer Jiménez
@drjimenez1a
(Extraído de “Una golondrina en la Matuna”)

Sobre el autor

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Juglares, Espantos y Aparatos

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.

 

@Drjimenez1a

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