Literatura
Poesía Española en el Exilio Latinoamericano

El conjunto de poetas españoles que desarrollaron una parte importante de su obra en Latinoamérica con motivo del exilio, constituye un capítulo fundamental de la literatura en lengua española del siglo XX.
Aunque no se formó un movimiento homogéneo, la poesía del exilio compartió ciertas características y temas que la unificaron como un fenómeno literario. Tras la denominada Guerra Civil Española (1936-39), muchos intelectuales y artistas republicanos huyeron de la dictadura franquista para salvar sus vidas y preservar su libertad intelectual. Latinoamérica, por razones culturales, lingüísticas y políticas, fue uno de los destinos más importantes para aquellos y aquellas, donde continuaron su labor literaria y cultural, influyendo notablemente en la vida artística de sus países de acogida.
La experiencia del exilio influyó profundamente en la poesía de los autores y autoras que se vieron obligados a abandonar su país tras el golpe de estado del general Franco, que desembocó en la citada contienda, prólogo de una larguísima y represiva dictadura (1939-75). Dicha experiencia marcó no solo el contenido temático de sus obras, sino también su estilo, tono y función social.
Ellos, los vencedores
caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro [i].
El exilio generó un sentimiento de pérdida y nostalgia por la patria. Su poesía se convierte entonces en expresión del dolor, del desarraigo, de la añoranza de España y la memoria de un pasado que parecía irrecuperable.
Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos [ii].
La sensación de pérdida de la tierra, la cultura, las personas dejadas atrás, no solo es física, sino también cultural y emocional. La búsqueda de una identidad en el nuevo espacio geográfico se vuelve un tema central en muchos de los poemas creados al otro lado del Atlántico. Una identidad que lleve a olvidar el dolor de esa pérdida,
El exilio no sólo fue un hecho personal, sino también político. La poesía se convierte en un arma de resistencia y denuncia. Muchos poetas utilizaron su obra para denunciar la dictadura franquista, la injusticia y la represión sufrida en España, pero también en otros pueblos oprimidos que luchan por su libertad.[iii]
Cantad, pueblos, cantad,
que la voz de los oprimidos
es la voz de la esperanza,
la voz que rompe cadenas,
la voz que hace temblar tiranos.
Esta dicotomía entre dolor y esperanza por un futuro mejor, unida al contacto con las culturas y paisajes latinoamericanos, contribuyen a la creación de un estilo poético, más introspectivo y reflexivo en las primeras etapas, que se vuelve más abierto y experimental gracias motivado por imágenes, símbolos, paisajes de las nuevas tierras y tradición literaria local.
La esperanza es un pájaro
que canta en la tormenta,
que vuela entre las ruinas
y anuncia la primavera [iv]
Si bien la poesía del exilio cumplió una función de preservación y memoria histórica, manteniendo viva la cultura española frente al cuasi “etnocidio cultural” del franquismo, también contribuyó sobremanera a crear redes de solidaridad intelectual y potenciar la cultura de los países de acogida. Además de conferencias, seminarios y cursos sobre literatura, historia o arte español, los exiliados fundaron y participaron en numerosas revistas que se convirtieron en plataformas para la difusión de la cultura y la literatura del exilio, a la vez que promovían el diálogo entre escritores españoles y latinoamericanos. Algunos ejemplos de estas publicaciones, serían: Revista Mexicana de Cultura, España Republicana o Cuadernos Americanos.
El teatro fue otro medio importante para expresar las experiencias del exilio y denunciar la dictadura franquista. Se promovió un teatro comprometido social y políticamente donde se montaron obras de autores españoles y latinoamericanos como El laberinto mágico, de Max Aub, o Pienso, luego exilio, del chileno Jorge Díaz, por citar algún ejemplo.
Este uso del teatro como herramienta de resistencia cultural y social se evidencia también en la participaron de muchos exiliados y exiliadas en la creación y desarrollo de grupos teatrales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Si bien de modo no exhaustivo, algunas de las figuras más importantes de la poesía española en el exilio latinoamericano serían las siguientes:
- León Felipe (1884- 1968)
- Pedro Salinas (1891-1951)
- Vicente Aleixandre (1898-1984)
- Concha Méndez (1989-1986)
- Pedro Garfias (1901-1967)
- Luis Cernuda (1902-1963)
- Rafael Alberti (1902-1999)
- Manuel Altolaguirre (1905-1969)
- María Enciso (19081949)
- Nuria Parés (1925-2010)
En definitiva, el exilio transformó la poesía española de la época, dotándola de una profundidad emocional y un compromiso político que la hacen especialmente significativa dentro de la literatura del siglo XX. La experiencia del destierro no solo marcó personalmente a los poetas, sino que enriqueció la poesía con nuevas voces y perspectivas, mostrando la capacidad del arte para resistir y trascender las fronteras políticas y geográficas.
España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.[v]
Al haberse cumplido los 50 años de la muerte del dictador, cuyo levantamiento, según hemos explicado, desembocaría en las mencionadas guerra civil y dictadura, la revista Tiempo de Poesía en su edición de este año quiere rendir homenaje a este grupo de poetas, haciendo dialogar una breve selección de obras de representantes de este grupo poético con la de autores y autoras actuales a uno y otros lados del Atlántico.
Antonio Ureña
[i] Y 2 Fragmento de: Un español habla de su tierra, Luis Cernuda: Las nubes (1943)
[iii] Fragmento de: La canción de los pueblos, Rafael Alberti: Baladas y canciones del Paraná (1954)
[iv] Fragmento de: Balada de la esperanza. Ibidem.
[v] Fragmento de: Entre España y México, Pedro Garfias: Primavera en Eaton Hastings (1941)
Sobre el autor
Antonio Ureña García
Contrapunteo cultural
Antonio Ureña García (Madrid, España). Doctor (PHD) en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como Investigador en Ciencias Sociales es especialista en Latinoamérica, región donde ha realizado diversos trabajos de investigación así como actividades de Cooperación para el Desarrollo, siendo distinguido por este motivo con la Orden General José Antonio Páez en su Primera Categoría (Venezuela). En su columna “Contrapunteo Cultural” persigue hacer una reflexión sobre la cultura y la sociedad latinoamericanas desde una perspectiva antropológica.
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