Un embuste en María la Baja

La Parroquia de la Inmaculada Concepción en María la Baja (Bolívar) / Foto: Caracol Radio
Un embuste bien contado llega a convertirse en verdad. Todo comenzó cuando Enrique de Castro empezó a pregonar en cada esquina haber profanado la intimidad de Primeria Peñalver, ultrajando el candor que ella había guardado celosamente durante diecisiete años. En vano, la joven le explicaba pacientemente a su madre la falsedad de la infamia; su progenitora no entendía razones y el pueblo entero, alborotado por el bochinche que sorprendió las dos únicas calles del lugar, daba el hecho por sentado. Los embustes son una vaina.
Incluso el galeno Joaquín Díaz Granados revisó con premura el himen de Primeria y certificó que permanecía impoluto, sin haber sido acariciado ni por los malos pensamientos. Pero las malas lenguas ya habían impuesto su ley. Desoyendo la ciencia, el cura sentenció que la bella mulata debía casarse con su difamador para salvar las apariencias, obligándola a entregar su destino aún conservando su virgo ileso.
Así llegó el día inevitable. Vestido de un blanco impecable, sinónimo de elegancia en el Caribe, Enrique de Castro paseaba triunfante por la plaza principal. Al detenerse frente al templo, olvidó persignarse y esbozó una sonrisa maquiavélica; sabía que estaba a punto de salirse con la suya.
Adentro, las inquisidoras miradas de treinta y dos feligreses incomodaban el andar de Primeria por el pasillo principal de la iglesia. El ambiente era de afán y asfixia: la misa de bodas la oficiaba monseñor José Orozco, quien hablaba a toda prisa porque le urgía viajar a Magangué. Bajo esa premura sagrada y el silencio cómplice del pueblo, se consagraría el disparate: la unión en sagrado matrimonio de la inocencia con la mentira.
Eliécer Jiménez
@drjimenez1a
"Danzando con el disparate"
Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.
@Drjimenez1a
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