Literatura
La sangre corre en el carnaval: la mirada oscura de Claudia Amador se posa sobre Barranquilla

Una joven vampira se prepara para ser reina del Carnaval de Barranquilla, pero, en el camino, va desentrañando las intenciones ocultas de su abuela y los secretos del mundo de los espíritus. Esta es la historia de Julieta Vanterroso, protagonista de la novela Alta Sangre, de la autora barranquillera Claudia Amador. Los sucesos ocurren en una Barranquilla gobernada por seres chupasangre, donde los mortales intercambian su sangre por contratos laborales con todas las prestaciones, y las problemáticas de la ciudad son olvidadas cuando llega cada sangriento carnaval.
"Dicen que de cachorra le gustaba morder: les arrancó pedazos de piel a tres sirvientas y a una casi la desangra. […] Apenas la señora Julia la vio, se dice que se le puso la mirada de loba tierna y que no dejaba de repetir: «Hay que dejarla una seda, hay que dejarla una seda»". —C. Amador.
La obra se enmarca en un estilo propio y evoca a otras autoras barranquilleras, como Lya Sierra y Marvel Moreno, aunque desde una mirada oscura y sobrenatural de la misma ciudad narrada por ellas. El lenguaje recoge la oralidad característica de la costa, haciendo sentir al lector inmerso en la historia. Asimismo, el relato está acompañado de onomatopeyas y letras de canciones típicas del Carnaval, lo que aporta dinamismo a la narración.
La historia presenta una estructura coherente y circular. Mantiene un ritmo acorde con el desarrollo de la trama, acelerándose como una pulla en los momentos de suspenso y concediendo pausas que permiten al lector recuperar el aliento y explorar los detalles. Los recursos de la música y la danza funcionan como un esqueleto que sostiene la historia y mantienen el ritmo en los momentos de mayor tensión. Sin embargo, el uso de este mismo recurso en el desenlace vuelve el final algo abstracto. Además, el salto temporal hacia un momento posterior genera la sensación de que el desenlace se resuelve de forma precipitada y de que se omiten aspectos importantes de la confrontación final.
La mayoría de los personajes son complejos, evolucionan y toman decisiones coherentes con su personalidad. Se presentan personajes con temores, secretos, inconformidades, frustraciones y anhelos. A lo largo de la historia, algunos ganan empoderamiento o van develando la profundidad de su propio ser. Sus acciones siguen una lógica moral propia y están sujetas a las circunstancias de cada uno. Sin embargo, algunos personajes no cumplen un rol que movilice la historia, la cual funcionaría igual de bien sin ellos. Otros, por su parte, son dotados de dones que nunca llegan a utilizar, y habría sido interesante verlos en acción.
Lo más destacable de esta obra, sin duda, es su originalidad. Tomar una figura tan ampliamente representada como el vampiro y trasladarla a la soleada Barranquilla, integrando tanto la cultura como las tensiones sociales de la región, da lugar a una propuesta innovadora y sumamente atractiva para el lector. Asimismo, la obra propone una lectura crítica al construir, a través de sus símbolos, una reflexión sobre las estructuras de poder y control, estableciendo un paralelismo con las dinámicas sociales de la costa Caribe. Al mismo tiempo, trae a la superficie saberes, prácticas y tradiciones que suelen permanecer al margen de las representaciones más difundidas y exotizadas de la región.
Esta novela dialoga con obras como Aura, del mexicano Carlos Fuentes; Esa gordita sí baila, de la colombiana Lya Sierra; En diciembre llegan las brisas, de la colombiana Marvel Moreno; y Entrevista con el vampiro, de la estadounidense Anne Rice. Esta lectura es recomendada para lectores a quienes les guste el gótico y el terror, pero que quieran explorar estos arquetipos clásicos en contextos completamente distintos de los habituales. También resulta recomendable para quienes estén interesados en analizar dinámicas sociales asimétricas o en explorar una fusión de culturas y saberes ancestrales que fluctúan entre contextos urbanos y rurales en la actualidad.
Karolays Santiago






