Literatura

Una distopía llamada Valley: Miguel Barrios Payares habla de "Desde el infierno, con amor"

William Jiménez

13/08/2026 - 06:35

 

Una distopía llamada Valley: Miguel Barrios Payares habla de
Miguel Barrios Payares, autor de Desde el infierno con amor / Foto: cortesía

 

A propósito de la presentación de Desde el infierno, con amor, el poeta William Jiménez, director de Terrear Ediciones, conversa con Miguel Barrios Payares sobre su primera novela, una obra que transita por el cyberpunk, el humor negro y una particular atmósfera caribeña. En esta conversación, Barrios Payares habla de Valley, de sus personajes, de las influencias que atraviesan la novela y de las obsesiones que hay detrás de su escritura.

William Jiménez (WJ): Miguel, primero quiero felicitarte por esta nueva publicación, tu primera novela, sé que han pasado años, trabajos, silencios, transpiraciones, desde que la comenzaste a escribir, y esa sería la primera pregunta, ¿cómo se gestó Desde el infierno, con amor, antes de convertirse en el libro que hoy conocemos?, sé la historia un poco, pero sería interesante que los lectores la conozcan. ¿Podrías contarla?

Miguel Barrios Payares (MBP): Desde el infierno, con amor nació como una blognovela en agosto de 2011, mira que ya hace mucho tiempo de eso. Esto era en la época pre Instagram y las comunicaciones, las redes sociales, eran un tanto diferentes. La imaginé como una novela en constante cambio y crecimiento, alimentada por la bulla del internet, los comentarios en cada entrada y las conversaciones entre capítulo y capítulo, que publicaba semanalmente, pero fue tan fuerte el viaje que, antes de llegar al capítulo ocho, quedé agotado por completo. Así pasó un tiempo y la retomé varias veces en momentos distintos, pero solo hasta este año, que ya estaba completa, decidí encerrarme y corregir definitivamente.

WJ: En la novela aparece una referencia a Bruce Sterling, uno de los grandes nombres del cyberpunk. ¿Qué significa ese nombre para la novela y qué otras referencias, películas, novelas, comics, videojuegos o músicas están en el interior del libro o te acompañaron en la escritura de Desde el infierno, con amor?

MBP: Bruce Sterling no es solo un gran escritor de ciencia ficción y uno de los fundadores de este subgénero, junto al enorme William Gibson, sino también uno de los grandes ideólogos de esa mirada desesperanzada sobre un futuro mediado por la tecnología. Hoy, sus palabras funcionan como un recordatorio en neón de cuán cerca estamos de la orilla de aquello que el cyberpunk imaginó como futuro. Hay también una influencia japonesa muy fuerte. Ghost in the Shell, de Masamune Shirow, y Neon Genesis Evangelion, de Hideaki Anno, están ahí de maneras distintas. Desde el infierno… es, de alguna manera, mi carta de amor personal a esas influencias. También está Philip K. Dick, por supuesto, con esa obsesión por la identidad, la realidad y la posibilidad de que aquello que creemos verdadero no lo sea. Y, en un extremo completamente distinto, Charles Bukowski, con su manera deschavetada de mirar la mugre, el deseo, el fracaso y la vida cotidiana. Hay muchas otras referencias, algunas muy evidentes y otras seguramente más difíciles de detectar. Pero si tuviera que decir qué escuchaba mientras escribía, la respuesta sería mucho menos sofisticada: escribí buena parte de esta novela escuchando en bucle Hysteria, de Def Leppard.

WJ: Hay una pregunta que me parece relevante ¿Qué pasa cuando el cyberpunk pasa de ocurrir en Tokio, Nueva York y aparece en Valledupar, en el Caribe Colombiano? De hecho, ¿podemos hablar de un “cyberpunk caribeño” ?, ¿cuál serían esos elementos caribes que lo integran y cómo se diferenciarían del norteamericano o europeo?

MBP: Lo primero que cambia es el clima, y con él cambia también el imaginario del género. El cyberpunk que conocemos está muy asociado con la lluvia, el frío, el neón, las grandes ciudades, el humo. Yo quería llevarlo al calor del Caribe: al sudor, los apagones, el polvo, las calles, una ciudad de otra escala. Y eso no es solamente una cuestión estética: aquí la tecnología convive con la precariedad, la informalidad y problemas muy concretos de infraestructura. Puedes estar hiperconectado con el mundo y, al mismo tiempo, quedarte sin electricidad. Por eso sí creo que podemos hablar de un “cyberpunk caribeño”, aunque no como una etiqueta cerrada ni como un cyberpunk al que simplemente se le agregan elementos tropicales, palmeras, palos de mango, acordeones. Lo caribeño está también en la oralidad, el humor negro, la cultura popular, cierta familiaridad con el caos, la capacidad de resolver con lo que hay y esa convivencia tan nuestra entre lo trágico y lo festivo. En ese sentido, el futuro global del cyberpunk, cuando llega al Caribe, se encuentra con un territorio que ya tiene muchas de las contradicciones que el género imaginó como distopía.

WJ: El narrador dice que Valley es una ciudad de días feos, noches infernales, casas deterioradas y calles que respiran enfermedad luego de ese acontecimiento misterioso llamado El Impacto. Háblame de la configuración del espacio Valley. ¿Valley es como me gustaría llamarla a mí, una “distopía del presente”?

MBP: Tal como ya te mencionaba, mucho de lo que se imaginó como distopía y pieza fundamental del género habita en nuestro lado del mundo. Para nuestro oficio, solo maximizamos esas realidades. El Impacto lleva a Valley a un punto de deterioro, pero en realidad muchas de las cosas que vemos allí como las casas deterioradas, las calles enfermas, los apagones, la precariedad, el abandono, no son completamente ajenas a nuestro presente. Por eso me gusta esa idea de una “distopía del presente”, no imaginar un futuro lejano y terrible, sino exagerar algunas condiciones que ya conocemos para verlas de otra manera. Valley puede ser cualquier lugar del Caribe, pero yo creo que se parece mucho a nuestra Valledupar. No quería construir una ciudad futurista en el sentido tradicional del cyberpunk. Me interesaba más una ciudad caliente, deteriorada, periférica, donde lo tecnológico y lo precario conviven. Una ciudad que, incluso después de El Impacto, conserva algo reconocible, cotidiano, casi familiar.

WJ: El Señor Azul es dueño de una empresa de carne, de un periódico y de varios prostíbulos ¿Qué representa esa concentración de dinero, medios de comunicación, cuerpos y poder?

MBP: Creo que el Señor Azul representa una forma bastante tradicional y, al mismo tiempo, muy contemporánea de poder, que no es otra que la concentración. Tiene el negocio de la carne, controla un periódico y es dueño de varios prostíbulos; es decir, tiene bajo su dominio el alimento, la información y los cuerpos. Que no son negocios escogidos al azar, son distintas formas de ejercer poder sobre una comunidad. Puede alimentar, puede contar la historia y puede disponer de los cuerpos. En ese sentido, el Señor Azul es también una caricatura un poco exagerada de esas élites que acumulan capital económico, político y simbólico hasta convertirlo todo en una extensión de su poder.

WJ: En Colombia pensamos siempre en nuestra cruenta historia de violencia, desigualdad, concentración de poder y economía, desplazamiento forzado, control territorial, violencia en los cuerpos, manipulación mediática, etc. ¿Cuántas de estas cosas reconoces en Valley?

MBP: Bastantes. Pero no quise que la novela funcionara como una alegoría directa de Colombia, ni que cada personaje representara un actor concreto de nuestra historia. Me interesa más tomar esas realidades, llevarlas a un territorio imaginario y exagerarlas hasta convertirlas en una especie de paisaje cotidiano. De alguna manera, Valley es una ciudad después de la catástrofe, pero también una ciudad que ya venía cargando sus propias catástrofes. Y ahí aparece otra vez, fíjate, esa idea de la “distopía del presente”. Muchas cosas que en una novela cyberpunk podrían parecer futuristas o extremas, pero para nosotros tienen antecedentes demasiado reales.

WJ: Otro personaje que es particularmente atrayente es el Reverendo Nox, porque concentra dinero, tecnología, religión y poder: es accionista de National Electronics Co, se convierte en líder religioso y está interesado en intervenir los cuerpos. ¿Qué relación querías explorar con esa unión entre religión y tecnología? ¿Entre capitalismo y las nuevas religiones?

MBP: El capitalismo es la nueva gran religión y les gana a las actuales por mucho. La tecnología es el evangelio. Con la tecnología se promete una especie de salvación, una vida mejor, cuerpos mejores, más poder, más longevidad, más posibilidades. Y detrás de esa promesa siempre hay alguien vendiendo algo. Con el Reverendo Nox me interesó llevar esa idea hasta sus últimas consecuencias. ¿Qué pasa cuando alguien entiende que la religión puede ser también una tecnología de poder y que la tecnología puede convertirse en una nueva forma de fe? Nox concentra dinero, tecnología, religión y poder, y termina convirtiendo incluso el cuerpo humano en un territorio susceptible de ser intervenido, mejorado y, por supuesto, controlado. No quise hacer una crítica específica a la religión, sino explorar esa zona en la que las viejas promesas religiosas de salvación empiezan a convivir con las nuevas promesas del capitalismo tecnológico. Antes nos prometían la vida eterna; ahora podemos comprar una versión más sofisticada de nosotros mismos.

WJ: Es interesante en la novela el tema del cuerpo. El cuerpo femenino, el control del cuerpo y de la información, Por ejemplo, las mujeres desaparecidas comparten determinadas características, ¿qué quieres explorar mediante esos cuerpos femeninos intervenidos, violentados, desaparecidos y “nuevamente producidos”?

MBP: Me interesaba pensar el cuerpo como otro territorio de poder. En la novela, esos cuerpos femeninos son intervenidos, violentados, desaparecidos y nuevamente producidos, hasta convertirse en objetos que pueden ser controlados y utilizados. Que las mujeres desaparecidas compartan determinadas características lleva al extremo una realidad en la que los cuerpos femeninos han sido observados, clasificados y controlados. También me interesaba unir eso con el control de la información. No solo se controla lo que se sabe sobre esos cuerpos, sino qué cuerpos pueden existir, desaparecer o ser reproducidos. Al final, el cuerpo termina siendo otra forma de propiedad y de poder.

WJ: Personalmente haría una pausa especial para un personaje que me atrajo, me interesó mucho y merece una conversación propia, incluso diría, Miguel, con la historia de ese personaje tienes otra novela, pensar en una especie de saga y es Madame Molotov, ya de por sí, su nombre es una declaración de principios, pero reúne unas contradicciones interesantes: una mujer clandestina, militante, resistente, ex actriz porno, activista de los derechos laborales y al no ser escuchada, busca hacer una revuelta, un personaje fascínate, mitológico, ¿Cómo lograste ese equilibrio?, háblame de Madame Molotov…

MBP: Madame Molotov es un personaje fascinante porque encarna una forma muy particular de afrontar el caos de Valley, pero no quería que fuera simplemente una mujer rebelde, sino alguien que está completamente integrada a ese mundo, que conoce sus reglas, sus contradicciones y sus zonas oscuras, y que aprende a moverse dentro de ellas. Sí, su nombre ya es una declaración de principios. Hay algo de explosión, de resistencia y también de humor en Madame Molotov. Me interesaba que tuviera algo de mujer real y algo de personaje mítico, casi de leyenda urbana. Y creo que ahí está buena parte de su atractivo, en esa mezcla de vulnerabilidad, determinación y capacidad para enfrentarse al caos sin pretender estar por encima de él. Y sí, creo que tiene historia para otra novela. Bueno, de estar a la altura de mis propias pretensiones, seguro tendría que escribir una saga de ciencia ficción. Pero quién sabe.

WJ: Creo que la conversa se ha hecho larga, quedaron muchas cosas por tocar, la novela tiene muchas aristas por donde irnos, espero que los lectores se dejen llevar por todos esos caminos, como el cine dentro de la novela, el lenguaje y el humor, entre otras temáticas. Sin embargo, por último, Miguel, me gustaría que cerráramos contando del trabajo editorial desde Fundación Nuestra Voces, y del diseño del libro como objeto, la escogencia de la portada de Anuj (AjuDimple), la colección Arkanos.

MBP: Desde Fundación Nuestras Voces queríamos que, Desde el infierno, con amor no fuera solamente un texto publicado, sino un libro pensado como objeto. Todo el proceso editorial, desde la corrección y la diagramación hasta la portada y los interiores, buscó que el diseño dialogara con el universo de la novela. Queríamos un libro que conservara algo de ese cruce entre lo cyberpunk, lo noir y lo tropical, pero sin convertirlo en una ilustración obvia de esas ideas. La portada de Anuj (AjuDimple), nos pareció perfecta porque tiene esa atmósfera extraña y oscura que necesitábamos. No explica la novela, pero abre una puerta hacia ella. Y la colección Arkanos nace precisamente de esa intención de construir una identidad para libros que puedan moverse en territorios como la ciencia ficción, lo fantástico, el terror o lo extraño, siempre con mucho cuidado por el libro como objeto. Para nosotros también era importante demostrar que, desde una editorial independiente, periférica, se puede hacer un libro cuidado, desde su contenido hasta la última decisión de diseño. Creo que, Desde el infierno, con amor es, en ese sentido, tanto una novela como una primera declaración de lo que queremos hacer con Arkanos.

 

William Jiménez

1 Comentarios


aurora montes 13-08-2026 11:28 AM

Lo que más me gustó fue lo que Miguel llama la familiaridad con el caos entre las características de Valley, la oscuridad, la pesadumbre y un poco de humor, hay personajes trágicos y risibles al mismo tiempo como Frank.\nEmocionada por esta novela, está abierta para una saga.

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